Una de las compañías más importantes de la historia del videojuego acaba de cambiar de manos. Casi un año después de que Electronic Arts aceptara una oferta de compra por valor de 50.000 millones de dólares realizada por el Fondo Soberano de Arabia Saudí, el país asiático es propietario del 93,4% de la compañía. El porcentaje restante se lo reparten dos empresas más que formaron parte de la operación: Affinity Partners y Silver Lake. Estas compañías, sin embargo, también tienen vínculos con el régimen de Mohammed bin Salmán, que ha sido acusado de crímenes de guerra y de asesinar periodistas.
¿Qué esperar de Electronic Arts tras la compra Saudí?
Lo más probable es que los jugadores no noten demasiado el cambio de dueños. Arabia Saudí ha mantenido una línea continuista en la mayoría de compañías que ha adquirido, mostrando también una clara tendencia a apoyar públicamente políticas progresistas. El país tiene un claro problema de igualdad, perpetuando prácticas como la tutela masculina. Sin embargo, de puertas para fuera quiere dar una imagen aperturista del régimen. Lo hemos visto, por ejemplo, con su apoyo al fútbol femenino en Inglaterra o su apuesta por las competiciones de videojuegos para mujeres.
Ahora EA Sports FC es propiedad de Arabia Saudí
Lo que seguramente sea un problema es que parte de la compra se ha hecho a través de deuda. El banco JPMorgan Chase financió la operación con un préstamo de 20.000 millones de dólares. Arabia Saudí puede hacer frente a los pagos sin problemas, pero sería esperable que trataran de aumentar la rentabilidad de sus productos. Esto podría conseguirse a través de una optimización en las prácticas de monetización, del despido de empleados para recortar costes o de un mayor enfoque en las franquicias con mayor margen de beneficio. Este último proceso, en honor a la verdad, Electronic Arts ya lo había comenzado antes de la compra.
Algo que debería generar preocupación a largo plazo es la posición de dominio que Arabia Saudí está obteniendo sobre la industria del videojuego. El país no solo es propietaria de Electronic Arts, también de Scopely, SNK, la división de videojuegos de Niantic y el ESL FACEIT Group. Además tiene participaciones minoritarias pero considerables (entre el 5 y el 10%) en Nintendo, Take-Two Interactive, Koei Tecmo, Embracer Group, Nexon y Capcom. Además, mantiene relaciones indeterminadas con Microsoft o Ubisoft. Este mismo año también ha cerrado un acuerdo de 6.000 millones de dólares para hacerse con Moonton Games, una desarrolladora especializada en juegos de móvil conocida por Mobile Legends: Bang Bang o Acecraft.
En cualquier caso, es conveniente prestar atención a los próximos movimientos de la empresa. Los acontecimientos de los últimos años han demostrado que las compras no necesariamente son buenas noticias para los fans de una compañía ni para los desarrolladores que trabajan en la misma. Esperemos que esta sea la excepción que confirma la norma.
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