Análisis de Etherborn, desafiando las leyes de la gravedad

Análisis de Etherborn, desafiando las leyes de la gravedad
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Etherborn es el último juego de puzles en el que, para encontrar la salida de cada nivel, tendrás que doblegar las leyes de la gravedad. Una idea muy bien ejecutada que sorprende en cada nivel. Llegamos al final de este árbol etéreo y te contamos nuestras sensaciones en el análisis de Etherborn.

Dice la nota de prensa que Etherborn es una mezcla de GRIS con Monument Valley. Si hubiera que buscar una comparación, quizá sería acertada, pero lo difícil de encontrar un verdadero referente para Etherborn es lo que mejor habla de él, porque es un juego muy único. Incluso dentro de los puzles que hacen uso de la mecánica de la gravedad, que no son pocos, la obra de Altered Matter destaca. No son tantos los que se atreven a llevar este concepto a un entorno tridimensional, donde la oportunidad de expandir estos rompecabezas gravitatorios son tan grandes como las posibilidades de que una pieza no encaje. De que el jugador 'rompa' el juego.

No quiero ni imaginarme la cantidad de testeo que ha debido de tener el equipo de Samuel Cohen y Carles Triviño a la hora de diseñar cada una de estas estancias. Cuadrar todos los bloques y caminos de manera que el jugador sea incapaz de encontrarse estancado, mientras que a su vez se aplica cierta lógica en cada nivel. Solo pensarlo da dolor de cabeza, y es buena muestra del trabajo de planificación que se ha tenido que realizar para que todo quede cerrado y sin cabos sueltos.

Pero lo verdaderamente brillante de Etherborn no es solo eso. En muchos juegos de puzles, al encontrar la solución, el desafío acaba. Si volvieses a jugarlo, sería prácticamente un paseo, pues ya conoces la metodología. Pero aquí, con el juego terminado, sigo teniendo problemas para superar algunos de los niveles al repetirlos, aún habiendo superado cada uno de ellos. Esto demuestra lo intrincado de su diseño de niveles, preparado para forzarte a trabajar con visión espacial y no con memoria muscular. Más aún si tenemos en cuenta que, una vez completado, podemos acceder a una Nueva Partida + donde una serie de objetos cambian de localización, alterando el orden y desarrollo de cada rompecabezas y demostrando que el equipo ha sido capaz de retorcer aún más su fórmula.


Etherborn... Del revés

Pese a lo rebuscado de su estructura, la mecánica es fácil de entender. Controlamos a esta figura etérea que puede moverse por el escenario y, como máximo, tiene la capacidad de saltar. La diferencia viene dada en los bordes contorneados de las estructuras, que nos permiten variar el punto de gravedad. Si intentamos sobrepasar un borde por una superficie rígida, caeremos. Por lo que tendremos que buscar siempre estas zonas curvadas para realizar el cambio gravitatorio. En el proceso, tendremos que encontrar orbes de luz que llevar a unos puntos clave, de forma que abramos un camino para continuar.

El ascenso por este árbol de la vida se divide en cuatro niveles además de nuestro nacimiento, a modo de tutorial.
El ascenso por este árbol de la vida se divide en cuatro niveles además de nuestro nacimiento, a modo de tutorial.


No hay duda, como digo, de que lo mejor de Etherborn es ese intrincado diseño de niveles, que sumado al trabajo de arte y musical de Alexa Escudero y Gabriel Garrido imprimen ese carácter etéreo que busca. Es importante porque te invita a no abandonar. A que, aunque un puzle se te atasque, te encuentres en un entorno cómodo que te invita a intentarlo de nuevo. Pese a lo hostil del desafío, es imposible no verse seducido por los colores y los sonidos que pueblan este éter. Incluso el subir y bajar de una serie de bloques incómodos, molestos, que te impiden avanzar, que se interponen en tu camino, generan una cierta armonía en el jugador en el repicar de cada movimiento.

La mecánica es simple, alterando la gravedad al cambiar de dimensión por medio de estas superficies curvas.
La mecánica es simple, alterando la gravedad al cambiar de dimensión por medio de estas superficies curvas.


Lo mejor de Etherborn es ese intrincado diseño de niveles

En una de las fases más difíciles del juego, una en la que todos los elementos y mecánicas aprendidas convergen y te ponen a prueba, estuve enganchado un buen rato. Había que subir por estas piezas negras y blancas que suben y bajan, pero, casi al final del rompecabezas, había que realizar un giro poco evidente. Caía en la trampa del camino fácil que el diseñador había puesto ante mi. Me costó un buen rato superarlo, pero cuando lo hice, eché de menos más de esas situaciones en Etherborn, pues el resto del viaje, aunque desafiante, no me supuso tanto problema. Por ello, pese a que Etherborn dura unas 4-5 horas, no creo que el juego sea corto. Sin embargo, se echa de menos más niveles, más retos. Es difícil no ver todo el potencial que tiene esta idea para crear más mundos, con una nueva mecánica que varíe el proceso radicalmente. Que te devuelva a esa ignorancia de los primeros niveles.

Análisis de Etherborn, desafiando las leyes de la gravedad


Cuatro mundos componen la aventura, cada uno dividido en varios desafíos. Nos quedamos con ganas de más.
Cuatro mundos componen la aventura, cada uno dividido en varios desafíos. Nos quedamos con ganas de más.


No hay duda de que esto significa que Etherborn deja con ganas de mucho más. El ascenso en este árbol de la vida se divide en un tutorial y cuatro niveles, con varias partes diferenciadas en cada uno de ellos y conectados con una voz en off cuyo monólogo es quizá demasiado abstracto como para lograr vincular al jugador o tan siquiera lo que está ocurriendo en pantalla. No es lo importante de la obra, pero la forma de ejecutar estos retazos de 'historia' se antojan algo innecesarios.

Habiendo revisitado ahora Etherborn en su Nueva Partida+, me encuentro estancado de nuevo en algunos puntos. Como si mi mente se negase a aprender los patrones y caminos imposibles que conforman cada nivel de juego. Las nuevas localizaciones de los orbes de luz, más rebuscadas, casi a modo de coleccionables, me han permitido recrearme aún más en los entornos e incluso dejar volar la imaginación a la cantidad de ideas que se podrían seguir implementando en su estructura, a poco que juegues con el tiempo, la velocidad, estados alterados de las superficies o activadores en el escenario. Pero con sus cuatro niveles ya logra dejar su impronta de calidad. Sutil y bien trabajada. Etérea.

Muy Bueno

Sin sello
Análisis de Etherborn, desafiando las leyes de la gravedad

Etherborn

Por: El equipo de 3DJuegos
Sin sello

Etherborn es un juego de puzles que logra desafiar al jugador basándose en una muy bien planificada alteración de la gravedad. Su diseño de niveles es ejemplar, y el diseño artístico y sonoro acompaña bien. Puede resultar algo corto, pero por la pura razón de que deja con ganas de más, aun con su modo Nueva Partida+. Puzles con gravedad hay muchos, pero pocos exprimen tan bien sus posibilidades en un entorno tridimensional.

  • Diseño de niveles muy bien planificado y ejecutado
  • La mecánica de la gravedad. No envejece en ningún momento
  • Deja con ganas de más niveles que expriman todas las posibilidades
  • Los diálogos entre misiones, demasiado abstractos y poco definidos
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español y voces en español
Duración: 4-5 horas
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