Análisis de Pillars of Eternity - White March 2. Un último y épico viaje

Análisis de Pillars of Eternity - White March 2. Un último y épico viaje
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Un enemigo desconocido avanza imparable con el único propósito de acabar con aquellos que se interpongan en su camino. Evítalo sacando partido a las nuevas habilidades de tus héroes en esta gran expansión de contenidos con la que Pillars of Eternity demuestra, una vez más, que hay pocas aventuras de rol tan completas y apasionantes como esta. Su acción y argumento son el mejor regalo a los fans.

Más historia y menos batallas irrelevantes. Eso es lo que le pedíamos a la segunda y última gran expansión de contenidos del genial Pillars of Eternity, y justo eso es lo que nos ofrece The White March – Part 2. Equilibrio. La perfecta unión entre acción y argumento; una sinfonía donde los combates son tan importantes como la historia que se narra. Y se nota. Ya desde el mismo instante en el que sueñas con ese ejército de hombres metálicos venidos de las cumbres heladas de la Ruta Calcárea sientes que algo grande se avecina, que el equipo de Obsidian tiene otra gran historia que contar. Y así es. Épico y grandilocuente pero a su vez también íntimo y personal, el duro viaje que nos proponen está a la altura de lo esperado. Que no es poco.

La acción arranca justo donde lo dejó el episodio anterior. La Batería de Durgan ha reabierto sus puertas y la legendaria Forja Blanca vuelve a esculpir el acero por el que se hizo famosa siglos atrás. Pero algo ocurre. Una fuerza ancestral conocida como el Rostro sin Mirada marcha incansable para acabar con cualquiera que se interponga en su camino. No porque sean malos y ya está. Pillars of Eternity destacó en su momento por huir del maniqueísmo, del blanco o negro bueno o malo, y esta expansión hace lo propio presentándonos a un enemigo que tiene motivos para actuar como lo hace; una razón de ser.

Aceptaréis o no sus ideales, el por qué actúan como lo hacen; pero el simple hecho de pensar sobre ello, de cuestionarios vuestras propias decisiones, denota tal grado de brillantez narrativa que es difícil no aplaudir el trabajo de Obsidian. La historia que nos narran tiene fuerza, gancho. También es épica y grandilocuente a la par que íntima y personal. Habla de la guerra y las ansias de poder, pero también de la fe, la religión y la propia psique humana. Y todo ello en conjunto nos deja con una expansión de gran calidad prácticamente a todos los niveles.


Fantasmas del pasado

La segunda parte de The White March funciona como una gran orquesta en la que ninguna de sus partes desafina. Acción e historia, combates y diálogos. Nada falta en este capítulo adicional que sorprende por su gran ritmo de la acción y las muchas opciones que brinda a la hora de resolver los desafíos que plantea. Y no, no hablamos solo de las decisiones morales con las que suelen terminar la mayoría de misiones, sino más bien a la libertad de acción que se nos ofrece para resolver de principio a fin todas estas tareas.

Los nuevos escenarios son menos vistosos y espectaculares que los de la primera expansión, pero aún así encontraremos estampas de gran valor artístico.
Los nuevos escenarios son menos vistosos y espectaculares que los de la primera expansión, pero aún así encontraremos estampas de gran valor artístico.


Siempre hay alternativas, varios caminos a seguir. Podéis usar la fuerza bruta, el sigilo, convencer con palabras a los contrarios, o explorar a fondo los escenarios en busca de rutas secretas que os lleven directamente a vuestro destino. Nadie os dirá cómo actuar ni qué hacer. Sois libres en el más amplio sentido de la palabra. Y esta es una gran virtud que no se puede pasar por alto. Menos cuando al cerrar la historia compruebas que todas esas decisiones, las locuras que has hecho incluso en la primera expansión, se ven reflejadas ahí, en el desenlace. Tienen sentido y mucho peso en el propio desarrollo de la partida.

Un último y épico viaje


El grado de brillantez narrativa es tal, que resulta difícil no aplaudir el trabajo de Obsidian

El diseño de las misiones es también bastante bueno. Así que olvidaos de luchar, luchar y luchar como hiciéramos en la primera parte de The White March. Los combates están mejor repartidos y también se sienten únicos, distintos entre sí, por la gran variedad de enemigos que saldrán a nuestro encuentro en situaciones de juego dispares. La expansión nos permite además recurrir a la ayuda de aliados en momentos puntuales de la acción, ampliando más si cabe las ya de por sí elevadas opciones estratégicas de un sistema de combate que además crece con nuevas habilidades especiales para todas las clases de personaje. Algunas de estas son, por cierto, simplemente geniales.

También se han aplicado mejoras sobre la propia base del juego añadiendo opciones tan interesantes como los Dominios de Magia –están disponibles compréis o no la expansión-, que básicamente permiten que nuestros magos tengan un set de "conjuros habituales" que se regenerarán tras finalizar los combates, sin necesidad de descansar en una posada o campamento. Parece una tontería pero supone un gran paso adelante, aunque solo sea por el tiempo que ahorras.

Algunos de los mejores momentos de The White March son presentados así, con ese estilo de "relato interactivo" que tan bien funcionó en el original.
Algunos de los mejores momentos de The White March son presentados así, con ese estilo de "relato interactivo" que tan bien funcionó en el original.


Siguiendo el ejemplo de su antecesor la segunda parte de The White March nos permite conocer a un nuevo personaje principal: Maneha la Bárbara. No está mal; aunque su historia no es muy original ni tampoco especialmente atractiva. Tiene su aquel porque permite explorar a fondo el culto a Ondra, la diosa de los océanos y el olvido de los malos recuerdos, pero no va muchos más allá de eso y por supuesto, está lejos del nivel de sus predecesores, el monje Zahua y la Demonio de Caroc, que al menos sorprendían por lo peculiar de su carácter. Una pena.

Junto a The White March – Part 2 se estrena también una nueva y espectacular actualización gratuita que mejora de forma notable la experiencia de juego con Pillars of Eternity, con cambios en la interfaz de batalla, nuevas opciones de personalización para el grupo, o un nuevo modo llamado Story Time ideal para aquellos que prefieren centrarse en la narrativa y no tanto en los combates -añade bonificaciones para superar con mayor facilidad las peleas-. Si no tocabas Pillars of Eternity desde hacía meses las mejoras introducidas por Obsidian te van a parecer increíblemente buenas. Tanto, que si volviéramos a la versión original las echaríamos muchísimo de menos.
Una actualización perfecta - Junto a The White March – Part 2 se estrena también una nueva y espectacular actualización gratuita que mejora de forma notable la experiencia de juego con Pillars of Eternity, con cambios en la interfaz de batalla, nuevas opciones de personalización para el grupo, o un nuevo modo llamado Story Time ideal para aquellos que prefieren centrarse en la narrativa y no tanto en los combates -añade bonificaciones para superar con mayor facilidad las peleas-. Si no tocabas Pillars of Eternity desde hacía meses las mejoras introducidas por Obsidian te van a parecer increíblemente buenas. Tanto, que si volviéramos a la versión original las echaríamos muchísimo de menos.


El remate a esta expansión lo pone una misión adicional relacionada directamente con el Baluarte de Caed Nua, que habrá que defender de la codicia de un noble que asegura tener derechos de linaje sobre nuestras tierras. Punto de partida que a priori puede sonar menos atractivo que el que proponía el Asedio a Crägholdt en el anterior capítulo, y que sin embargo funciona bastante bien. Mención especial al desenlace de esta misión que eso sí, no es demasiado larga ni tampoco brilla por su dificultad.

Con esto, completar todos los contenidos de la expansión puede llevarnos entre las seis y ocho horas dependiendo del nivel de dificultad al que nos enfrentemos. Puede sonar a poco, nosotros mismos esperábamos una mayor variedad de escenarios y más desafíos a los que hacer frente; pero tan buena es la historia que se nos cuenta y los combates, que al final te quedas con la sensación de haber disfrutado de una gran aventura de rol. Y a fin de cuentas es lo que de verdad importa.

Muy Bueno

Sin sello
Un último y épico viaje

Pillars of Eternity: The White March - Part 2

Por: El equipo de 3DJuegos
Sin sello

El punto final a nuestras andanzas por la Ruta Calcárea se salda con una gran expansión de contenidos que ningún fan de Pillars of Eternity debería dejar escapar. La historia que cuenta y la épica que transmiten muchos de sus combates son la mejor excusa para volver a las andanzas por el mundo de Eora, mientras pruebas además las nuevas habilidades y equipo al alcance de tus héroes. ¿Te gusta el rol? Entonces no tienes excusa.

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  • Argumento de gran calidad aderezado por espectaculares combates
  • Las nuevas habilidades especiales, objetos y mejoras jugables
  • Comprobar cómo todas nuestras decisiones tienen efecto al final
  • Maneha es un buen personaje principal, pero su historia es algo floja
  • Echamos en falta más misiones y nuevos escenarios. El juego se acaba pronto
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español y voces en inglés
Duración: 6-8 horas (mínimo)
Ver requisitos del sistema
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