Desde liderar un reino, pasando por el universo de Juego de Tronos, formando parte de la dinastía China o incluso yendo de viaje en una nave espacial, la saga Reigns nos ha llevado de la mano por todo tipo de historias en las que nuestras decisiones determinan el rumbo de la partida. En esta ocasión, la desarrolladora inglesa Nerial, en colaboración con CD Projekt RED, nos introduce directamente en el mundo de The Witcher. Una aventura que nos permitirá acompañar a Geralt de Rivia en una serie de aventuras, o más bien desventuras, que verá la luz este próximo 25 de febrero.
El público quiere divertirse
Una historia no es simplemente su contenido, también depende de la persona encargada de contarla y la forma en la que lo haga, y quién mejor para el trabajo que un experto en la materia. En esta nueva entrega no nos ponemos precisamente en la piel del famoso hechicero de melena blanca sino en la del encargado de contar sus hazañas, Dandelion. Dandelion es un cuentacuentos, un narrador, un hombre con el sueño de convertirse en un bardo inmortal y contar las mejores leyendas que jamás se han escuchado. Pero para eso se necesitan tomar decisiones importantes.
Para el jugador experimentado de Reigns la jugabilidad no es ninguna sorpresa. En cada nueva partida que comencemos se nos presenta una tarjeta describiendo una situación que debemos responder o solucionar, ya sea deslizandola a la izquierda o a la derecha dependiendo de cuál de las dos opciones nos resulten más llamativas o de cuál de las dos se acomoden más a nuestras necesidades. Como he dicho antes, aquí la última palabra la tiene el público.
Cada decisión que tomemos a lo largo del juego hará subir o bajar cuatro medidores que tenemos en pantalla, otra de las características más reconocibles de estos proyectos. En esta ocasión debemos encargarnos de mantener a flote el nivel de aceptación de humanos, no-humanos, hechiceros y por último, la preparación de Geralt para el combate. Por supuesto, asegurándonos de no llenar o vaciar del todo estas categorías ya que si lo hacemos nos espera una muerte muy curiosa. A través de los distintos caminos que tejamos podremos disfrutar de pequeñas tramas con personajes como Vesemir o Yennefer además de otros seres de lo más peculiares del universo del escritor Andrzej Sapkowski y podremos decidir si ser los héroes de estas campañas o jugar con las opciones que nos dan para obtener distintos desenlaces.
Es un juego donde puedes ser el salvador del mundo o alimentar a los monstruos con tu propio escudero
En nuestras partidas podemos investigar y descubrir a un asesino a quien incluso se puede dejar escapar. También es posible enfrentarse a otros hechiceros, ayudar a un gremio de ratas a ganar poder o encontrar el amor, incluso podemos aliarnos con los monstruos. Es beneficioso para el gameplay probar todos los caminos para conseguir el mayor número de cartas posibles y hacer que ocurran algunos giros de guion. En una partida me podía encontrar con el objetivo de matar una banda de monstruos con un compañero para, en el último momento, acabar usando a mi fiel escudero como comida para aliarme con el bando contrario. Esta es una de las muchas cosas que se pueden hacer mezclando líneas narrativas de maneras creativas.
Tanto las muertes como los eventos que consigamos completar nos otorgarán cartas que podemos mezclar para contar distintos cuentos o incluso para hacer algún que otro show privado. Como bardos podremos dar espectáculos a personas con influencia las cuales esperan de nosotros la mejor actuación posible por medio de las cartas que hayamos recolectado. Completar las misiones asociadas a estas cartas será esencial para subir nuestra reputación pero también vienen con algún que otro inconveniente.
Mezclar estas tarjetas puede hacer algunas partidas un tanto cargantes ya que intentar llevar a cabo cada uno de sus requisitos puede provocar momentos confusos, muertes indeseadas y abruptas o diálogos repetitivos que muchas veces harán del avance una tarea en vez de una experiencia divertida. Si bien el público de nuestro bardo se tiene que divertir, el intentar completar el mayor número de cartas posibles puede venir a expensas de nuestra propia diversión.
A las armas
Qué sería de una buena historia de fantasía sin un poco de magia o alguna pelea, sobre todo una protagonizada por el mismísimo Geralt de Rivia. En Reigns: The Witcher, además de escoger entre dos opciones de diálogo, también nos hace formar parte ocasionalmente de batallas contra todo tipo de seres, personas u otros hechiceros. Es algo usual, tras la primera entrega de la saga, que cada una de sus secuelas cuenten con un aspecto único o un minijuego diferenciador. Es el caso del sistema de inventario en Reigns: Her Majesty en el que podemos utilizar objetos para salvar la partida, las secciones de endless runner por el espacio exterior en Reigns: Beyond o los mazos de Reigns: Three Kingdoms que servían para pelear contra otros personajes o incluso otros jugadores en partidas online.
Este es un título diseñado para sesiones cortas y mentes curiosas, ideal para el formato móvil
Esta vez Nerial ha decidido añadir combates basados en ritmo. Nuestro personaje se encuentra en la parte inferior de un tablero en el que los ataques enemigos bajan con cada compás y tendremos que esquivarlos moviéndonos de izquierda a derecha. De la misma forma también descienden espadas que tendremos que atrapar para hacerle daño a nuestro rival. Con algunos golpes aparecerán en pantalla hechizos cuyos efectos pueden ralentizar los golpes enemigos, repelerlos o crear un escudo. Este sistema de combate por desgracia acaba siendo demasiado simple y a veces un poco tedioso. Teniendo en cuenta que The Witcher tiene su propio juego de cartas, un sistema parecido al de Three Kingdoms con mazos hubiese sido mucho más interesante para este nuevo lanzamiento y también una oportunidad para apelar aún más a los fans de Geralt y su universo.
La fórmula Reigns y su vida útil
Uno de los problemas que no se han mencionado todavía y que seguramente sea el más peligroso en esta serie de videojuegos es el desgaste: si has jugado un Reigns, los has jugado todos. La fórmula que cada una de sus ahora seis partes tiene es bastante similar hasta el punto de considerar cada nuevo proyecto un DLC en lugar de una nueva entrega. Aunque todos tengan algunas diferencias, realmente no cambia demasiado más allá de algún minijuego, los personajes que aparecen en las tarjetas y el nombre de las cuatro barras que tenemos que mantener.
Aún así es importante destacar que estos títulos no pretenden ser más de lo que son. Estas son propuestas con los móviles en mente, son fácilmente adaptables a estas plataformas gracias a su jugabilidad sencilla y sus sesiones cortas que permiten iniciar una partida nueva tras otra. Además de que cuenta con el atractivo de las obras que adaptan. La vida útil de Reigns tras sus dos primeras partes ha sido la de añadir historias y universos amados por millones de fans como ocurrió con Juego de Tronos o ahora con The Witcher. Esto de por sí no es algo malo, dan una experiencia nueva a sus seguidores y es una forma de vivir sus eventos con un toque de humor muy particular. Aunque para las personas que no han consumido estas historias, es necesario avisar que no podrán sacar muchas cosas en claro si no conocen previamente a los personajes o las referencias, otro de los elementos que pueden afectar a estos juegos.
Lo que está claro es que ningún bardo, ningún poeta y ningún narrador es perfecto y no se puede contentar a todo el público a la vez. Todos tienen distintas opiniones y por mucho esmero que se ponga algunos no van a ser muy receptivos. Sin embargo siempre habrá alguien que encuentre algo que le llame la atención de una historia, que le entretenga o que le emocione y si algo tiene la saga Reigns es su gran accesibilidad para todas las personas que deseen pasar un buen rato y divertirse con los escenarios tan disparatados que ocurren en cada nueva decisión que tomemos.
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