Análisis de Stronghold Crusader 2. La Fortaleza Inexpugnable

Análisis de Stronghold Crusader 2. La Fortaleza Inexpugnable
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Defiende tu fortaleza con uñas y dientes a la par que lideras el ataque sobre los bastiones enemigos en este desafiante título de estrategia, donde la gestión de recursos y la táctica militar forman un tándem perfecto. Cruzado o Musulmán, ahora tú decides el destino de tus vasallos con Stronghold Crusader II.

Construir un castillo. Fortificarlo al máximo y crear en su interior un complejo entramado productivo con granjas y manufacturas dispuestas para alimentar y armar a todo un ejército. Ya de por sí, esta es una empresa que volvería loco de alegría a cualquier amante de la estrategia. Pero si además os decimos que también debéis echar abajo las fortalezas enemigas haciendo uso de una amplia variedad de máquinas de asedio y unidades de combate… bueno, la cosa ya no podría ser más interesante ¿verdad?

Esta fue la premisa que nos enamoró del clásico Stronghold Crusader hace más de diez años. Un complejo título de estrategia que resultó ser notable tanto en su vertiente militar como en lo tocante a la construcción y gobierno de nuestro bastión. Algo que se mantiene invariable en esta secuela desarrollada por Firefly Studio, que tras el fiasco de Stronghold 3 –¡aún nos duele en el alma cada vez que lo recordamos!- ha vuelto a demostrar su enorme talento creativo con un gran videojuego que hará las delicias de cualquier aficionado con corazoncito estratégico.

¡Estamos bajo asedio!

Solemos pensar que el dinero lo es todo cuando se desarrolla un videojuego. Que cuantos más euros se inviertan en él mejor será. Pero el auge de los estudios independientes nos ha demostrado que no siempre es así. Hay videojuegos que basan su presupuesto en la pasión con la que sus creadores trabajan. En las ganas que estos ponen para superarse a sí mismos buscando el modo de sorprender y contentar a los fans. Y en este contexto, podemos decir bien alto que Stronghold Crusader 2 es un título con un presupuesto millonario. Por muchas razones además.

De entrada sorprende muy positivamente la deliciosa complejidad jugable que atesora tanto a nivel de gestión de recursos, que habrá que administrar con cabeza para no sucumbir a las primeras de cambio a las inclemencias de la guerra, como en su faceta puramente militar, otorgándonos el control de una gran variedad de soldados y máquinas de asedio con su propio papel en el campo de batalla.

Cada pieza, sea esta un soldado, un edificio de carácter civil o una estructura militar, tendrá una importancia capital en el diseño de nuestra fortaleza, que podrá caer a manos de un ejército enemigo por medios militares, obviamente, pero también a causa de la infelicidad de nuestros ciudadanos. ¿No tienen alimentos? ¿Ni cerveza con la que festejar sus triunfos? ¿Ni tan siquiera una iglesia donde expiar los pecados de la noche anterior? Bajad los impuestos, ¡o haced lo que sea! con tal de que recuperen la confianza en vosotros. Sin ellos no sois nadie. Y no es que este sea un discurso político ni nada por el estilo.

Durante el transcurso de las batallas la madre naturaleza podrá jugarnos malas pasadas. Una plaga de langostas, tormentas de arena, rayos….
Durante el transcurso de las batallas la madre naturaleza podrá jugarnos malas pasadas. Una plaga de langostas, tormentas de arena, rayos….

Los aldeanos, una vez se instalen en nuestro castillo, se harán cargo de las granjas con las que obtendremos alimentos, de las canteras de las que extraeremos materias primas para construir y crear armas, y de las manufacturas con las que podremos equipar a los soldados. Será cosa nuestra, por tanto, facilitarles esta labor ubicando sus puestos de trabajo cerca de los almacenes de los que extraerán los materiales necesarios para cumplir su oficio, con un sistema de gestión muy automatizado pero no por ello menos complejo. Al contrario.

El realismo con el que se desempeñan estas labores, el ver cómo un herrero recoge el hierro de un almacén, lo transporta a su taller, lo convierte en una espada y luego lo lleva a los cuarteles… bueno, es algo digno de mención. Como también resulta admirable el sistema de combate de este título, en el que cada soldado y máquina de asedio desempeñará un papel crucial en el campo de batalla. En este sentido, la variedad de tropas a nuestro alcance es encomiable, con los clásicos soldados a pie, arqueros, ballesteros, alabarderos, templarios y demás en el bando de los Cruzados; y su contrapartida del lado de la Media Luna, con muy poquitas diferencias entre sí.

Aspecto este último que nos decepciona levemente dado que el juego se prestaba a enfrentar a dos bandos claramente dispares. Por supuesto, a nivel estético y en casos muy puntuales ambas facciones cuentan con unidades y edificios exclusivos; pero las diferencias, insistimos, son mínimas. Una lástima. Más teniendo ante nosotros un videojuego tan destacable como este en lo táctico. Uno en el que la orografía y la posición de las tropas será determinante para dirimir algunas batallas; en el que las máquinas de asedio, cuando se usan con cabeza, pueden arrasar bastiones enemigos en cuestión de minutos; uno que, en definitiva, nos da la oportunidad de enfrentar a cientos y cientos de soldados en épicas batallas campales en las que un mal movimiento puede significar nuestro fin. Pero no os asustéis.

Para contratar mercenarios tan solo necesitamos oro, así que esta puede ser una buena forma de sorprender a los rivales con letal rapidez.
Para contratar mercenarios tan solo necesitamos oro, así que esta puede ser una buena forma de sorprender a los rivales con letal rapidez.

Lejos de la rudeza del clásico Stronghold Crusader, esta secuela hace muy bien sus deberes a la hora de explicar sus fundamentos básicos con un completo tutorial, al que debemos sumar dos sencillas campañas para un solo jugador protagonizadas por las tropas de Ricardo Corazón de León y las huestes de Saladino. Las misiones en este punto resultan bastante interesantes, planteando retos que por momentos nos harán sufrir más de la cuenta para no sucumbir al poder de los rivales. Camino de aprendizaje que nos llevará más adelante a enfrentar la campaña principal del juego que, sin embargo, se decanta enteramente por las clásicas escaramuzas. No hay apenas historia y los objetivos de las misiones son bastante planos.

Aun así completar las decenas de misiones que propone el juego nos llevará un buen puñado de horas que, por supuesto, aumentarán considerablemente con las épicas batallas multijugador que nos enfrentarán en partidas para hasta ocho usuarios. En este caso, además, se incluye un curioso modo cooperativo que nos dará la oportunidad de gestionar nuestro castillo en compañía de otro jugador. ¿Os sabe a poco? Tranquilos, que aquí no acaba la cosa. Stronghold Crusader II también nos permite centrarnos exclusivamente en las labores de construcción, dejando a un lado la guerra; o diseñar nuestros propios mapas con las completas herramientas de edición que incorpora el programa.

Stronghold Crusader II se vale del motor Havok Physics para presentar destrucción en tiempo real y físicas creíbles.
Stronghold Crusader II se vale del motor Havok Physics para presentar destrucción en tiempo real y físicas creíbles.

Y esto es algo que nos hace esperar lo mejor de un título que ya en este punto ofrece un diseño de niveles realmente destacable que, con su salto a las 3D, también ha ganado en espectacularidad. La amplitud de los campos de batalla, la gran cantidad de tropas que pueden congregarse en ellos, el cómo las máquinas de asedio arrasan con los edificios y murallas… no es que estemos ante el título de estrategia más puntero del mercado, pero el acabado gráfico en general es bastante bueno. Más teniendo en cuenta lo asequible de los requisitos del sistema.

También su banda sonora, que ameniza a la perfección el conflicto bélico entre los Cruzados y Musulmanes; o los efectos sonoros con los que se recrea las inclemencias de la guerra. La inteligencia artificial está a un buen nivel… aunque sin sorpresas. Los enemigos responden de manera lógica a la mayoría de nuestras acciones, y por norma se aprovechará bien de las ventajas de su ejército y el entorno que le rodea.

Muy Bueno

Sin sello
La Fortaleza Inexpugnable

Stronghold Crusader 2

Por: El equipo de 3DJuegos
Sin sello

La robustez de su sistema económico y la espectacularidad de sus batallas campales convierten a Stronghold Crusader II en un gran título de estrategia que gustará tanto a aquellos que en su día disfrutaron del original como a los que dan sus primeros pasos en la serie. Echamos en falta una campaña para un solo jugador más sólida, pero la variada oferta jugable del título hacen de él una compra muy recomendable. Su multijugador y el editor de mapas prometen alargar su vida ¡hasta el infinito!

Comprar Stronghold Crusader 2
  • La gestión de nuestro castillo. Es una gozada comprobar cómo todo funciona bien.
  • Sus tutoriales y la interfaz de usuario. Nunca fue tan fácil jugar a Stronghold Crusader.
  • Amplia variedad de unidades de combate, cada una de ellas con sus particularidades.
  • Multijugador para ocho usuarios y editor de mapas. ¡Hay juego para rato!
  • Pocas diferencias jugables entre Musulmanes y Cristianos.
  • Echamos en falta un modo campaña más completo.
Jugadores: 1-8
Idioma: Textos en español y voces en inglés
Duración: 40 horas (mínimo) + multijugador
Ver requisitos del sistema
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