Análisis de Tunic. Un genial juego estilo Zelda con la dificultad de los Souls

Análisis de Tunic. Un genial juego estilo Zelda con la dificultad de los Souls
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¿Quieres un juego estilo Zelda y con elementos de dificultad que recuerdan a los Souls-like? Tunic es la respuesta, y además no es solamente un homenaje al clásico de Nintendo, sino un título con identidad propia, con una esencia retro-moderna que no te deberías perder. Te lo cuento en este análisis.

No sé si recordáis el mapa que venía en The Legend of Zelda para NES. Creo que todavía lo tengo por ahí. Era un folleto incluido en la caja del juego, que te ofrecía algunas de las cuadrículas del mapa, pero no todas, a fin de que fueras tú el que las dibujaras. Shigeru Miyamoto esbozó así las claves aventureras de una saga que se enfocaría en la exploración, en la sensación de descubrimiento. Eras arrojado a un mundo del que no conocías nada, y al cual ibas dando sentido a medida que avanzabas por sus bosques, montañas y mazmorras. Tunic me ha devuelto al momento en que probé el juego de Nintendo, y ya solamente por ello es muy especial. La obra de Andrew Shouldice es una auténtica carta de amor para los que empezamos con esto en los 80 y 90. Cuando entras en el menú de pausa, puedes ver un manual de instrucciones de los de antaño. Sus hojas las vas encontrando según juegas, y te indican las acciones de tu personaje, además de consejos sobre los objetos que puedes usar. Todo en un lenguaje ininteligible, creo que como metáfora de ese inglés que de pequeño tú tampoco sabías reconocer.

Diréis que no son más que detalles retro, pero si empiezo este análisis hablando sobre ello, es porque tiene importancia para comprender lo que es esta aventura de acción en vista isométrica. Es Zelda clásico llevado a la actualidad, pero con un toque Souls-like que lo hace aún más apetecible y único. De esta fusión nace un título con una dificultad ajustada, que a veces es "tramposo" en sus mecánicas (luego os lo explico), pero que también es bellísimo en lo visual y una auténtica delicia para todo tipo de jugadores en general. En definitiva, una joya indie que no te puedes perder.

Un Zelda con elementos Souls-like

Tunic realiza un claro homenaje a los Zelda clásicos. Es algo que no se oculta nunca. El diseño de nuestro personaje recuerda al de Link, así como la progresión en la aventura: lo primero que obtenemos es una espada, para más tarde hacernos con un escudo y una serie de objetos que nos permiten alcanzar nuevas zonas del mapa. La estructura también es similar. Partimos desde un punto del mapa, y desde ahí navegamos por un mundo abierto donde no faltan cuevas en que inmiscuirse y alguna que otra "mazmorra".

Pero no podemos hablar de homenaje sin más, porque este juego acaba adquiriendo su propia personalidad. Lo descubres a medida que juegas y te das cuenta de lo puñetero que puede llegar a ser… y lo digo en el buen sentido de la palabra. Por ejemplo, los enemigos te reventarán a la mínima que no vayas bien equipado o hayas alcanzado cierto hito en tu periplo. Primero será la espada, luego vendrá el escudo para repeler ataques o una especie de gancho para atraer enemigos. Las bombas también son útiles, dando lugar a un buen número de estrategias para acabar con enemigos que van ganando en complejidad y resistencia.

Un genial juego estilo Zelda con la dificultad de los Souls

Por eso decía que Tunic tiene elementos de juegos como Dark Souls, porque no será nada raro que acaben con tu vida una y otra vez. Es parte del proceso. Aquí también aprendes que debes ir con cuidado, que tu personaje es frágil, y que más te vale ir rezando en cada una de las hogueras que te vas encontrando para no tener que reaparecer demasiado lejos de donde estabas. Pero no te agobies, porque a pesar de perder la vida se mantiene todo tu progreso. Es un juego más llevadero que los de From Software, y personalmente lo agradezco. De hecho, la única penalización es que te quiten unas cuantas monedas. Por ello, el camino se hace muy satisfactorio, con un sistema de combate levantado sobre una agradable simplicidad que gana en profundidad a medida que pasan las horas y dominas sus posibilidades.

Los combates pueden llegar a resultar tan difíciles, que hubo una parte en la aventura en que comprendí que no había manera de avanzar, y que lo más inteligente era pasar de largo (en particular, verás alguna parte de sigilo). También aprenderás a usar el escudo con cabeza, así como el resto de habilidades disponibles. Con esto quiero que te hagas una idea de lo inteligentemente diseñado que está el videojuego, también en el plano de la exploración. Aquí también se las trae. En particular, el desarrollador juega con la perspectiva isométrica para ocultar caminos que resultan cruciales para avanzar. Tuya es, por tanto, la tarea de explorar cada rincón para dar con esos pasillos y accesos "invisibles".

Un genial juego estilo Zelda con la dificultad de los Souls

Si os cuento mi experiencia, me he tirado bastante tiempo atascado, tratando de descubrir cómo demonios continuar. Podría resultar algo frustrante al principio, pero si conectas con las intenciones del juego, acabarás atrapado irremediablemente. Una vez asimilas las lógicas detrás del sistema de combate y del mapeado, terminas sumergido en su jugabilidad. De hecho, tras leer este texto, ya irás un poco más concienciado sobre el tema. Aun así, no te preocupes, porque te esperan sorpresas… Yo hay cuestiones que no comprendí hasta bien avanzada la aventura. Y es que el juego es muy sutil, para bien o para mal.

El diseño de juego es puramente contextual y genera muchas satisfacciones

Esa sutileza ha de entenderse como una forma de ocultar aspectos centrales del videojuego. Nunca se te explica qué hacer ni adonde ir. No hay un punto en el mapa que te señale el próximo punto a explorar, ni tampoco tus objetivos. Por resumirlo, el diseño de juego es puramente contextual, y aunque puede llevar a momentos de confusión, también genera muchas satisfacciones en plan "¡eureka, así que era eso lo que tenía que hacer!". La propia narrativa del juego funciona bajo esta lógica. Se supone que eres un zorro que va tras un tesoro, ¿pero qué hay detrás de este fantástico reino?

Un genial juego estilo Zelda con la dificultad de los Souls

Hay una puerta dorada que oculta algo, secretos en lo más profundo de la tierra y se habla de un palacio elevado sobre el cielo. Mientras recorres este mundo y reúnes las páginas del manual, vas dando sentido a lo que quiere contarte Tunic, y esa es también parte de la diversión. Eso sí, al contrario que en Zelda, aquí no hay puzles… En realidad, el mayor rompecabezas está en la exploración del mundo, que es altamente intrincado. Ya no solo por los caminos ocultos que te he dicho, sino porque necesitarás ciertos objetos para ir progresando y así descubrir nuevas regiones del mapa. Como consecuencia de todo esto, el juego tiene una duración de unas 10 horas, siendo posible que se doble esta cifra si quieres descubrir todos sus secretos, que no son pocos.

El proceso de descubrimiento es muy satisfactorio. Primero, porque los controles son muy ágiles y te mueves con rapidez por este mundo en miniatura. Segundo, y más importante, porque el diseño artístico es sensacional. Tunic propone un mundo abierto en miniatura que parece prácticamente de juguete. Su amalgama de tonalidades es un deleite para los ojos, con diseños muy cuquis (kawaii como dirían los japoneses), sobre todo en lo referente a los personajes, con una variedad de enemigos nada desdeñable.

Un genial juego estilo Zelda con la dificultad de los Souls

La forma en que se aprovecha la iluminación es una auténtica maravilla. Los efectos visuales están cuidadísimos y apoyan cada escena combativa. Posee jefes finales enormes, con diseños que sorprenden. Los diseños son variados, pasando de bosques frondosos a playas arenosas o paisajes puramente montañosos. Me ha encantado Tunic en lo jugable, pero creo que lo he jugado aún con más intensidad gracias a su estupendo apartado gráfico, con un rendimiento de lo más adecuado en PC, la plataforma en que lo he jugado. No hay muchas opciones gráficas, pero sin tener un equipo a la última, lo he podido poner todo al máximo y disfrutar de un rendimiento magnífico (está muy bien optimizado).

La banda sonora es otro de esos elementos que te acompañan armoniosamente en el periplo. Encaja a la perfección con sus tonos suaves, a veces melancólicos, con esa esencia retro-moderna que al final desprende Tunic. Y es que, para mí, ha sido un viaje hacia la infancia en que probé por primera vez Zelda, pero con esa sensación de estar jugando a algo distinto, único, con identidad y capaz de sorprenderme 30 años después. Pruébalo. Solo así podrás comprobar si causa algo similar en ti.

Una grata sorpresa

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Tunic no se limita a ser un homenaje de Zelda, sino que ofrece una identidad propia, con una jugabilidad brillante que recoge influencias de la dificultad de videojuegos al estilo Souls, aunque con un enfoque más llevadero. El desarrollador indie Andrew Shouldice ofrece acción y aventura en un mapa intrincado, con desafíos continuos, una progresión satisfactoria, duración más que adecuada y una belleza audiovisual que provoca que no te despegues del mando. Adictivo, sorprendente e inspiradísimo, es uno de esos títulos que debes probar este año, más si sientes apego hacia este tipo de propuestas con esencia retro pero estilo modernizado.

5 Cosas que debes saber:
  • Claras influencias de los Zelda en 2D, especialmente en combate y uso de objetos.
  • Exploración intrincada, con un mapa divertido de recorrer y en que es un desafío avanzar.
  • Grata sensación de progresión, con una dificultad inspirada en los juegos estilo Souls.
  • Buena duración y bastantes secretos que descubrir: hay juego para rato.
  • Maravilloso en lo artístico, con escenarios variados y temas musicales inspirados.
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español y voces en ---
Duración: 10-12 horas
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