Where Birds Sleep tiene destellos de Pathologic 2, de Disco Elysium y hasta de aquella antigua versión de The Hobbit que llegó hace la tira para Spectrum. Esto es porque Where Birds Sleep es un videojuego de Elige tu propia Aventura, pero también un viaje por una isla misteriosa y un intenso debate lúdico entre el jugador y el avatar que encarnas; o más al que acompañas durante su aventura. El proyecto de Quiet Litte Feet encantará a los que busquen una trama intrincada, misterios y toma de decisiones enrevesadas con ramificaciones y consecuencias inesperadas. La jugabilidad se desarrolla a través de pantallas ilustradas con cierto movimiento. Tendremos que elegir, y en ocasiones habremos de tirar dados para tener éxito o no en lo que decidamos. Pero la gracia de Where Birds Sleep no está en lo que se ve, en los elementos tradicionales de este tipo de videojuegos, sino en lo que se va montando y articulando en las sombras.
Nosotros no somos el protagonista. Martin Šuchter y Veronika Šuchterová, los autores del videojuego, me hablaron de Cormo. "Él es una persona avariciosa y tú no la controlas del todo, sino que conversas con él y le empujas a tomar decisiones. Pero al no ser jugador y personaje el mismo ente, puede que él haga lo que quiera". Esta es la gracia. Cormo es como es. A medida que tomamos decisiones por él, lo vamos roleando, lo vamos convenciendo de ser más cruel o más empático, y lo que no podremos hacer a no ser que tengamos mucha suerte con los dados, es que cambie su personalidad de golpe a media partida. Es decir, es un videojuego en el que tendremos que comprometernos con el Cormo que vamos creando, y eso está guay.
No solo el resultado de nuestras decisiones tiene efecto, también la decisión en sí misma, si es más dulce o no
Si nosotros traicionamos la forma de pensar que le hemos sugerido que adopte, él nos puede traicionar a nosotros. Es decir, no solo el resultado de nuestras decisiones tiene efecto en el videojuego, también la decisión en sí misma, si es más dulce o no lo es. Por lo que las "decisiones son incrementales y las tiradas de dados tendrán modificadores en base a la personalidad que hayamos construido".
Where Birds Sleep juega así la carta de lo misterioso, de lo onírico, de lo que se va formando sin que el jugador lo vea. Para orientarnos, contamos con una barra de vida y de cordura, así como medidores para ponderar y recordar qué características tiene Cormo. También discutiremos con él muy al gusto de Disco Elysium. Hubo una decisión muy dura en la partida que vi jugar a los creadores. Ellos tocaban los botones y yo elegía. Opté por construir un Cormo cruel y egoísta. Me pareció la mejor forma de lograr sobrevivir en la isla-prisión de la que hay que escapar en el juego. El problema llegó cuando un niño apareció para pedirme ayuda. Yo quería ayudarlo, pero mi Cormo se negó y lo acabó vendiendo como esclavo. Se me partió el corazón. Yo soy padre, ¡a mí no me hagáis esto!
Es una nueva forma de tomar decisiones que me ha gustado
En Where Birds Sleep nos moveremos entre zonas en las que hay conversaciones y decisiones, y también a través de un mapamundi. Este mapa se divide por casillas y podremos movernos por ellas gastando puntos de oxígeno. El protagonista del juego lleva una máscara porque no se puede respirar con facilidad. Hay una niebla maliciosa, como en Final Fantasy IX. Así que hay que ser estratégicos para conseguir llegar a nuestro destino de forma eficiente. "Una partida a Where Birds Sleep puede durar unas 10 horas. Es un videojuego para ser jugado una sola vez aunque hay múltiples finales y múltiples caminos. Además, el juego está lleno de puzles que parecen invisibles. Es como buscar la luna cuántica en Outer Wilds, si sabes que están ahí, tardarás menos en terminar el juego, pero hay que saber dónde están".
Me pusieron un ejemplo sobre esto. En un momento de la aventura, mi personaje se encontró ante un árbol. Era un instante más cualquiera, pero Martin se metió en el menú de inventario y se equipó con un objeto determinado. De repente, apareció una nueva opción de diálogo que condujo la aventura hasta un sendero diferente. Por todas estas cuestiones, por lo interesantes que prometen ser sus puzles que no se saben que están ahí, las traiciones a las que nos someterá Cormo y su aspecto tan pesadillesco gracias a sus ilustraciones hechas a mano, yo le tengo muchas ganas a este Where Birds Sleep. Por desgracia, hay dos malas noticias. El videojuego aún no tiene fecha de lanzamiento.
Les pregunté si lo traerían subtitulado al castellano y no me dieron la mejor de las respuestas. A priori, esto no ocurrirá a no ser que el juego venda lo suficiente como para poder financiarlo. Pese a estos detalles, me parece una propuesta narrativa muy prometedora a cuya versión final me apetece mucho jugar. Su nivel de acabado mejora gracias a la buena actuación de voz y a la buena escritura que tiene el título, pero habrá que esperar para descubrir dónde duermen los pájaros.
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