Studio Ghibli, el equipo de animación japonés fundado por Hayao Miyazaki hace ya más de 40 años, ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Un reconocimiento que llega desde Oviedo para coronar una filmografía irrepetible y de un gran valor no solo artístico: la del equipo detrás de Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke, películas que han emocionado a varias generaciones en todo el mundo.
Un premio que no necesita mucha justificación
Motivos no nos faltan para justificar este galardón, pero mejor os dejamos con el acta de la Fundación en la que justifican su decisión acordada hoy, 6 de mayo:
"Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza. Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente. El cine de Studio Ghibli ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación".
Resulta difícil encontrar a una sola persona que no haya quedado prendado alguna vez de alguna de sus muchas obras maestras. Ya sea por el desgarrador drama bélico de La tumba de las luciérnagas, la ternura desbordante de Mi vecino Totoro, la aventura deslumbrante de El castillo en el cielo, cada producción del estudio japonés parece hablar directamente al corazón del espectador, sin importar su edad ni su origen, al mismo tiempo que les inculcan valores.
Su filmografía puede estar protagonizada por monstruos y viajes a mundos inimaginables, como los que vimos en El viaje de Chihiro, así como por una ternura y una imaginación al alcance de muy pocos artistas en la industria; pero también sabe narrar historias donde la ecología, la guerra o la pérdida de la inocencia ocupan el centro del relato. Es el caso de Nausicaä del Valle del Viento —la película que en 1984 dio origen al propio estudio—, donde Miyazaki ya anticipaba su visión de un mundo en conflicto con la naturaleza. Además, también apostó por mucho protagonismo femenino en sus narraciones. Cómo olvidar a San, La princesa Mononoke, con la que crecimos tantos en los 90.
Un equipo que inspira muchos videojuegos
La influencia de Studio Ghibli se dejó también ver en nuestro terreno natural, los videojuegos. La colaboración más directa y conocida llegó con Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca (2011), un RPG desarrollado por Level-5 en el que Studio Ghibli no solo produjo las cinemáticas animadas, también prestó mucho del ADN de sus historias. Pero mentiríamos si no viéramos la huella de la compañía en éxitos absolutos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild de Nintendo.
El Premio Princesa de Asturias es solo un galardón más en una obra repleta de distinciones. Seis películas de Studio Ghibli han sido nominadas al Óscar a la mejor película de animación, alzándose dos de ellas con la estatuilla, El viaje de Chihiro, que también ganó un Oso de oro en Berlín, y El chico y la garza.
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