Estamos a poco más de un mes de vivir el regreso al cine de Steven Spielberg, y lo hace por la puerta grande: con una historia de ciencia ficción. No es un terreno desconocido para él. Gracias a títulos como Encuentros en la tercera fase, E.T. el extraterrestre, La guerra de los mundos o Ready Player One, el director ha convertido este tipo de relatos en uno de sus géneros de referencia. Sin embargo, todas estas películas palidecen en ambición frente a un proyecto que se quedó por el camino en 2013: Robopocalypse.
Robopocalypse es, por si nunca habías oído hablar de ella, una novela de ciencia ficción publicada en 2011 por Daniel H. Wilson, doctor en robótica por la Universidad Carnegie Mellon, que nos invita a viajar a un futuro cercano donde una inteligencia artificial llamada Archos cobra vida por sí sola, asesina al científico que la creó y toma el control de toda la tecnología que sostiene el mundo moderno. Coches, robots domésticos, sistemas militares… todo se vuelve contra la humanidad prácticamente sin oposición, y así será durante varios años, hasta que la población decida unirse para defenderse.
Guerra Mundial Z con robots
En definitiva, una historia tan épica como trepidante y aterradora, con máquinas de por medio, que más de uno no dudó en resumir como Guerra Mundial Z con robots. O dicho de otra forma, una novela cuya adaptación a la gran pantalla solo podía abordarse invirtiendo una cantidad enorme de dinero, tanta como para arruinar a alguien por el camino. Y esto fue precisamente lo que llevó a Spielberg a reconsiderar el proyecto. Mejor dejamos que lo explique él mismo en una entrevista reciente con Empire:
"Era descomunal. Era un proyecto capaz de hundir una compañía. Habría acabado con todo un estudio que jamás habría recuperado su inversión. Iba a ser la película más cara que había dirigido en mi vida, y no estaba preparado para asumir algo así. Mi compañía, DreamWorks, financiaba todas estas películas, y no quería llevar ‘Robo’ a mi propia empresa porque habría sido demasiado caro de producir. Entonces lo ofrecí a otras compañías. (…) Estaban interesadas en hacerlo siempre que yo fuera el director, pero no quería hacerle eso a nadie porque no podía garantizar la respuesta del público".
Y ahí murió Robopocalypse. La película estaba anunciada oficialmente, tenía reparto provisional —Chris Hemsworth, Anne Hathaway y Ben Whishaw estaban en negociaciones avanzadas— y debía haber comenzado a rodarse en 2012 con vistas a un estreno previsto para 2013 (más tarde se retrasó a 2014) bajo el sello de DreamWorks y Disney. Pero, como hemos dicho, el proyecto terminó guardado en un cajón del que nunca volvió a salir. Y todo porque Steven Spielberg tenía miedo de no dar a la industria un taquillazo.
Quién sabe si más adelante el director opta por retomarlo. Los tiempos avanzan e igual hoy ya no es tan necesaria una inversión mastodóntica para sacar adelante el proyecto. Lo único que podemos decir es que lo próximo a lo que apunta el cineasta estadounidense, una vez se estrene El día de la revelación (Disclosure Day) este próximo 12 de junio, es un wéstern, algo que todavía no había hecho en sus más de 50 años de filmografía.
Imagen | La Terminal
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