El 30 aniversario de Ghost in the Shell es motivo de celebración. La icónica franquicia de Mamoru Oshii, que revolucionó el cyberpunk con su película de 1995, está de fiesta con exposiciones, reediciones y nuevo anime en camino. Para los fans más acérrimos, eso significa mucho material conmemorativo: desde camisas hawaianas de diseño estiloso hasta serigrafías pintiparadas o un reloj con estética retroviejuner. Todo ello, claro, invitando a rascarse el bolsillo. Pero entre todas estas piezas, hay una que destaca por encima del resto: los Tachikoma, los carismáticos robots de la serie, ahora reproducidos en porcelana.
Tachikoma Nabeshima-yaki: tradición y modernidad en miniatura
Entre todo el mercha conmemorativo, la joya de esta celebración es, sin duda, el Tachikoma Nabeshima-yaki. Un nombre rarillo una pieza artesanal que combina la modernidad de Ghost in the Shell con más de 350 años de tradición cerámica japonesa. La colaboración entre Hataman Touen, el histórico horno Nabeshima-yaki de la prefectura de Saga, y el estudio 224porcelain ha dado como resultado una obra que no solo reproduce la forma de estos robots araña, sino que intenta capturar su alma cyberpunk.
Con apenas 14 centímetros de ancho, 16 de profundidad y 13,5 de alto, cada Tachikoma es una pieza de coleccionista única. La edición está limitada a 50 unidades en todo el mundo, cinco de ellas disponibles en preventa en la exposición de Tokyo Node y el resto en línea, lo que convierte a estos robots en un artículo tan exclusivo como caro: cada unidad se vende por 770.000 yenes, unos 4.236,54 euros. Pero como todos los fans de GITS SAC saben, los Tachikoma se lo merecen todo.
El proceso de fabricación es tan impresionante como la pieza final. Primero, se modeló digitalmente un Tachikoma en 3D para que su forma pueda resistir los cambios de la cocción, ya que la porcelana se encoge y deforma. Cada unión, articulación y detalle se ha estudiado al milímetro para asegurar que el robot mantenga su integridad. A diferencia de una tetera típica, que requiere cuatro o cinco ensamblajes, estos Tachikoma necesitan 49 uniones hechas a mano. Una vez formadas las piezas, la porcelana se somete a altas temperaturas en el horno Hataman Touen, siguiendo técnicas que se han transmitido durante siglos. Después llega la pintura, otro arte en sí mismo. Las líneas de gosu azul y los motivos tradicionales de Nabeshima, como peonías y ondas, se aplican con pinceles cuidadosamente calibrados, variando la presión y el ángulo para crear profundidad y movimiento. Cada trazo está impregnado de humanidad, reflejando siglos de experiencia artesanal. En la parte superior de este artículo tenéis un curioso video que repasa el proceso.
Estos Tachikoma no solo se pueden adquirir, sino que se exhiben en la gran muestra del 30 aniversario en TOKYO NODE, donde los visitantes pueden explorar la historia de la franquicia, desde storyboards hasta animáticas y material de producción. Además, la exposición incorpora experiencias interactivas como realidad aumentada guiada por los propios Tachikoma y colaboraciones con artistas como Hajime Sorayama, mezclando arte contemporáneo con nostalgia.
En resumen, los Tachikoma Nabeshima-yaki son la prueba de que los límites del coleccionismo se expanden constantemente. Pequeños, delicados y profundamente detallados, estos robots de porcelana demuestran cómo la tradición artesanal y la cultura pop pueden coexistir en una obra que es al mismo tiempo juguete, figura de colección y pieza de museo. Con un precio que obliga a pensárselo dos veces, los Tachikoma de porcelana representan un lujo reservado a quienes aman Ghost in the Shell y la artesanía japonesa por igual.
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