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Opinión

¿Siguen siendo las exclusivas de consola tan importantes como antes?

La aparición de cada vez más lanzamientos de consolas en PC, nos hace preguntarnos si las exclusivas son relevantes

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God of War: Ragnarok

Hay pocos temas que hayan provocado tantos debates (y bastante acalorados) como el de las exclusivas de las distintas compañías y plataformas de videojuegos. Habrá quien piense que las exclusividades son siempre negativas, pero sería del todo inexacto pensar que la industria del videojuego se habría podido desarrollar de la misma forma sin ellas. ¿Os imagináis que juegos como Zelda: Ocarina of Time para Nintendo 64 hubiesen sido multiplataforma en su lanzamiento? Un auténtico disparate. Y lo mismo podríamos decir de títulos como el grandioso Shenmue de Dreamcast o el primer Gran Turismo de PlayStation.


Las exclusivas han servido para generar una imagen de marca y una base de usuarios que, con cada nueva consola, buscaba el regreso de algunas de estas licencias. Es un camino que viene de lejos, forjado en un principio muy básico: fidelizar al usuario. La pregunta es si varias décadas después de que se originara este fenómeno, podemos decir que todavía está en auge. ¿Siguen siendo relevantes las exclusivas? Hemos visto movimientos en que juegos inicialmente lanzados en consola pasaban a forma parte del catálogo de PC. Esto ha ocurrido especialmente en Xbox One y PlayStation 4, y ya estamos viendo que en la nueva generación la historia se repite.


Imagen de God of War: Ragnarok

Sin embargo, las fronteras siguen inquebrantables. Ni vas a poder jugar al futurible Uncharted en la máquina de Microsoft, ni al próximo Gears en la plataforma de Sony. Esa barrera siempre existirá, y es bueno que exista: ¿Qué sentido tendría entonces que tengamos disponibles distintas consolas? Nintendo es seguramente la que más a rajatabla sigue esta lógica. Probablemente, no hay un fabricante de hardware que actualmente dependa tanto de sus licencias como la compañía con sede en Kioto. De ahí que con cada vulneración de derechos de autor salgan como una exhalación con todo su arsenal legal.


Así que mi respuesta es que las exclusivas siguen siendo muy relevantes. Si eres un apasionado de la saga Forza, estarás condicionado a hacerte con una Xbox Series. Si estás expectante ante la secuela de Zelda: Breath of the Wild, te inclinarás por una Nintendo Switch. Si estás loco por jugar a God of War Ragnarok, estarás tentado por una PS5. Al final, se trata de tomar decisiones, y estas acaban siendo muy personales. Además, hay más factores que determinan comprar una determinada plataforma: la apreciación de la marca, las características técnicas o la retrocompatibilidad, y por supuesto el precio.


Imagen de God of War: Ragnarok

Por tanto, las exclusivas son importantes, pero no siempre determinantes para adquirir una consola. Un estudio de Nielsen publicado durante la pasada generación, resaltaba antes otros aspectos como las características innovadoras de estas máquinas, la mejor resolución, la capacidad de procesado, el factor diversión o la relación calidad-precio. Los videojuegos exclusivos se situaban en cuarto lugar en Xbox One y en quinta posición en Wii U. Todo esto nos debería hacer pensar que todo es relativo, y que hoy en día se tienen en cuenta muchos más factores que en la época de los 8 y los 16 bits.


Las exclusivas son importantes, pero no siempre determinantes para adquirir una consolaEsto es obvio en una industria que cada vez gira más en torno a la calidad de los servicios. Game Pass y PlayStation Now, entre otros, están ofreciendo cada vez más versatilidad para disfrutar de los juegos, incluso sin necesidad de poseer una consola Xbox o una PlayStation, gracias al uso de un PC o dispositivos móviles mediante tecnología de juego en la nube. Interesa más a las compañías actualmente que pagues por sus servicios y que adquieras videojuegos en sus tiendas online. Las fronteras se difuminan, pero considero que la barrera de las exclusivas seguirá existiendo. No tan claramente como antaño, pero sí para marcar las diferencias necesarias como para que sigas haciéndote la eterna pregunta de qué consola comprar (o qué servicio contratar). Porque en el eventual caso de que desaparezcan las consolas, el escenario puede ser uno similar al de Netflix, Disney+ y HBO en que cada uno cuenta con sus contenidos exclusivos. Y es que, al final, todo va sobre eso, sobre diferenciarse y obligar a los usuarios a tomar decisiones de compra.


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