Cargando...

Según los psicólogos, las personas que envían mensajes escritos en vez de audios tienen cuatro características destacadas

Según los psicólogos, las personas que envían mensajes escritos en vez de audios tienen cuatro características destacadas

La forma de comunicarnos que elegimos es mucho más que una preferencia personal

Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
Las personas que envían mensajes escritas en vez de audios tienen cuatro características destacadas, según la psicologías

Bruno Ouviña

y

Alberto Moral

Algo que seguramente utilizas cada día puede decir mucho más de ti de lo que crees, WhatsApp. Y no, no nos referimos a lo que escribes o mandas, sino a cómo lo haces a través de esta popular aplicación de mensajería móvil, concretamente a la forma en la que respondes a los mensajes que te envían. 

 En el mundo hay dos tipos de personas: las que siempre mandan audios y las que solo envían mensajes escritos y, aunque muchos creen que es algo ligado enteramente a la preferencia o a la conveniencia del momento -personalmente, si voy caminando por la calle prefiero grabar un audio antes que responder con texto-, expertos en psicología señalan que puede estar relacionado con rasgos específicos de la personalidad, y con la forma en la que cada individuo procesa sus relaciones sociales.. Formar parte de un grupo o del otro parece una cuestión de mera preferencia personal, pero los expertos en psicología creen que hay algo más detrás de esa elección. Según ellos, nuestro método favorito para comunicarnos a través de las redes sociales delata diferencias fundamentales en la personalidad y la forma en la que gestionamos nuestras relaciones sociales. 

Esta idea la defiende la Asociación Americana de Psicología y se basa en las diferencias existentes en cada forma de comunicación, según recogen nuestros compañeros de PurePeople. Los textos nos permiten controlar el mensaje, ser consistentes y proyectar la emoción que deseemos; mientras que los mensajes de voz son más transparentes y menos planificados. No se trata de que los usuarios más clásicos eviten el contacto, sino que quieren evitar la improvisación, considerando tanto el contenido como el impacto de cada mensaje. 

Cuatro diferencias clave

Según la psicología, las personas introvertidas son algunas de las que más preferencia dan a los mensajes de texto sobre los audios o las llamadas. Esta forma de comunicación hace más fácil la gestión de la llamada batería social. Son un medio más cómodo para interactuar que no exige de respuestas inmediatas y que permite exponerse menos, marcando un ritmo con el que uno mismo pueda sentirse cómodo y preservando su propio bienestar emocional.

Otro tipo de persona que elige los mensajes de texto sobre los audios es el comunicador reflexivo. Es algo que no debería sorprendernos, porque el formato clásico permite una revisión más sencilla antes de enviar la respuesta. Escribir permite organizar pensamientos, revisar argumentos y asegurarse de que se comunica exactamente lo que se quiere decir. En este sentido, quizá tú mismo lo elijas porque valoras la coherencia y precisión de las palabras que estás eligiendo.

Audios Los audios y las llamadas agotan mucho más rápido nuestra 'batería social' (imagen de Swello en Unsplash)

Las personas más independientes también eligen preferentemente los mensajes escritos a llamadas y audios. En este caso se debe a que los textos no exigen respuestas instantáneas y ofrecen más tiempo para pensar una respuesta sin tener en cuenta la presión del momento. Hasta cierto punto aquí también juega un papel la seguridad en las decisiones propias y la capacidad de defender nuestra posición de forma tranquila y racional.

Por último, los textos también los eligen quienes tienen una alta empatía. Según la Asociación Americana de Psicología, las personas que apuestan por este formato están preocupadas por el impacto que sus palabras pueden tener sobre otros. Escribir permite ajustar el tono fácilmente, evitando interpretaciones equivocadas y transmitiendo emociones de forma más cuidadosa. Esto reduce las posibilidades de que la otra persona se vea incomodada y, además, le exige menor dedicación a la conversación.

¿Y quienes mandan audios? No se trata de que no sean empáticos o independientes, sino que valoran más el resto de ventajas. Por ejemplo, queda clara una mayor cercanía emocional y compromiso cuando nos detenemos —y pedimos a otras personas que se detengan— un par de minutos para enviar un mensaje de voz. Donde quizá no haya vuelta de hoja es en la reflexividad y la introversión, generalmente inexistentes en este formato.

No obstante, y aunque sean señas de personalidad que suelen coincidir, no hay una respuesta universal a la forma en que nos comunicamos, o a la elección del canal empleado para hacerlo. El tono de voz y el ritmo con el que uno se expresa puede ser tan sincero como la correcta elección de las palabras, pero estas también pueden inducir a malentendidos del mismo modo que una entonación o una expresión muy timorata o agresiva puede malinterpretarse.

Foto principal: Thom Holmes en Unsplash

En 3DJuegos | Según un estudio psicológico, los niños que pasan mucho tiempo frente a una pantalla tienen un mejor rendimiento cognitivo.

En 3DJuegos | En China, un ascensor de cristal de casi 300 metros evita a los niños un camino larguísimo para ir cada día al colegio.