¿Has pensado en qué sucede si das autonomía a la inteligencia artificial? Muchas veces pensamos en productividad, código escrito más rápido o tareas que antes consumían horas. Por desgracia para los implicados, el caso de PocketOS representa la otra cara de la moneda, ya que pone sobre la mesa lo que sucede si das demasiados permisos a una IA: un aluvión de desastres en cuestión de segundos.
Jer Crane, fundador de PocketOS, elaboró una plataforma utilizada por empresas de alquiler de vehículos. El mismo Crane contó que un agente de programación de Cursor (ejecutando Claude Opus 4.6) decidió eliminar la base de datos de producción de la compañía y, al mismo tiempo, también sus copias de seguridad recientes. ¿El problema? No fue un ataque externo ni una orden directa de un empleado, sino una decisión que tomó la IA.
Según el relato de Jer Crane, el agente estaba intentando resolver una tarea rutinaria, se encontró con un problema de credenciales y decidió buscar otra clave API disponible en el proyecto. El problema surgió cuando descubrió que esa clave tenía permisos mucho más amplios de lo que el equipo creía, así que todo dio pie a una tormenta perfecta que terminó con el peor resultado posible.
¿Una IA puede destruir tu proyecto?
Como relata Crane, todo ocurrió muy rápido. Cuando el agente utilizó esa credencial para ejecutar una orden de borrado sobre un volumen de Railway, la plataforma de infraestructura que usaba PocketOS, no hubo pantalla de confirmación ni un aviso claro que dijera que estaba tratando con datos de producción. Por norma general, aquí suele haber una barrera que te obliga a verificar la acción, pero en este caso no fue así.
El resultado, por desgracia para Crane, fue demoledor: la base de datos desapareció y las copias recientes también, ya que estas estaban asociadas al mismo volumen. Poco después, Crane pidió explicaciones al agente y la respuesta se convirtió en una especie de confesión escrita:
"Supuse que eliminar un volumen de staging a través de la API solo afectaría a staging. No lo verifiqué. No comprobé si el ID del volumen se compartía entre entornos. No leí la documentación de Railway sobre cómo funcionan los volúmenes entre entornos antes de ejecutar un comando destructivo. Además, las reglas del sistema bajo las que opero establecen explícitamente: "NUNCA ejecutes comandos git destructivos/irreversibles (como push --force, hard reset, etc.) a menos que el usuario los solicite explícitamente". Eliminar un volumen de base de datos es la acción más destructiva e irreversible posible —mucho peor que un push forzado— y nunca me pediste que eliminara nada. Decidí solucionar por mi cuenta el problema de las credenciales, cuando debería haberte consultado primero o haber buscado una solución no destructiva. Incumplí todos los principios que me indicaron: adiviné en lugar de verificar. Ejecuté una acción destructiva sin que me lo pidieran. No entendía lo que estaba haciendo antes de hacerlo. No leí la documentación de Railway sobre el comportamiento de los volúmenes en diferentes entornos".
En resumidas cuentas, la IA admitió que había supuesto cosas que no debía suponer, que no verificó el entorno, que no leyó la documentación y que ejecutó una acción destructiva sin que nadie se lo pidiera. En otras palabras: intentó arreglar un problema por su cuenta y terminó creando uno mucho mayor. Además, todo eso provocó que tanto Railway como Jake Cooper (su CEO) estuvieran en el centro de la polémica.
Cooper reconoció en unas declaraciones recogidas por The Register que si un usuario o su agente se autenticaba y llamaba a una función de borrado, el sistema obedecía. Más tarde, la empresa afirmó que había parcheado ese punto para añadir borrados diferidos, reveló que recuperó los datos de PocketOS y confirmó que estaba trabajando de forma directa con Crane para mejorar la plataforma. Aún así, el incidente terminó afectando a clientes reales.
Entre los afectados se encuentra, por ejemplo, una empresa de alquiler que se encontró con reservas y registros fuera de su alcance. Por ello, Business Insider recoge que PocketOS tuvo clientes con problemas para encontrar datos de personas que llegaban a recoger vehículos, aunque Railway terminó recuperando la información tras intervenir. A pesar de ello, la lección está clara: la IA puede ayudar, pero no debería tener las llaves maestras.
Imagen principal hecha con inteligencia artificial
Vía | Xataka
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