Uno de los aspectos más preocupantes en torno a la IA está relacionado con el consumo de los modelos de inteligencia artificial. Hace unos meses, el creador de OpenAI reveló que la cortesía de los usuarios le cuesta millones de euros, ya que utilizar expresiones como "por favor" y "gracias" no solo tienen un impacto económico en la compañía, sino en el consumo energético de la misma. Ahora, según ha compartido la propia empresa de forma pública, ChatGPT es más popular que nunca, ya que recibe más de 2.500 millones de solicitudes diarias en todo el mundo.
Como señala TechSpot, aproximadamente un 13% de estas solicitudes provienen de Estados Unidos, el país que lidera la clasificación al realizar 330 millones de peticiones diarias. A su vez, la firma también reveló que la mayoría de las más de 500 millones de usuarios semanales activos utilizan la versión gratuita, mientras que las estimaciones ya apuntan a que cerca de tres millones de personas ya han optado por alguna versión de pago. Gracias a ello, a pesar de la preocupación en torno al consumo energético de OpenAI, la firma ha experimentado un aumento del 50% en el número de usuarios premium en apenas un año.
ChatGPT es un problema para el medioambiente
Como era de esperar, estas gigantescas tasas de éxito tienen un impacto directo en el medioambiente. Según las estimaciones de los investigadores, GPT-4o utiliza entre 1 ml y 2 ml de agua por solicitud, pero estos cálculos se quedan cortos ante determinadas versiones que pueden llegar hasta los 30 ml. Dicho de otra forma, esos valores equivalen a un uso diario de agua que sería capaz de superar los 800.000 litros y, a su vez, consumir más de 292 millones de litros a nivel anual.
A raíz de estos cálculos, la mayoría de las proyecciones apuntan en la misma dirección: ChatGPT podría eliminar hasta 1.330 millones de litros de agua dulce de los ecosistemas locales para finales de 2025. El consumo energético anual, por tanto, será de millones a miles de millones de vatios-hora, una estimación similar a la de miles de hogares. Por tanto, aunque tanto OpenAI como los principales dirigentes del sector económico presuman de los números que maneja la IA, la preocupación ecológica que generan estos datos es evidente.
De esta forma, el crecimiento de la IA sigue sin despejar la duda en torno a la utilidad real de los modelos de lenguaje, sobre todo en campos relacionados con el consumo energético o el aumento de la productividad. Microsoft, por ejemplo, es una de las principales defensores del impulso de la IA, pero sus cifras hablan por sí solas: 15.000 despidos en los últimos meses a raíz de su apoyo a esta visión. Sin embargo, la otra cara de la moneda justifica los actos de las compañías, ya que Nvidia se convirtió en la primera empresa de la historia en alcanzar un valor de 4 billones de dólares gracias a la venta de chips para IA.
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