Yo pensaba que la tecnología estaba tan avanzada que jugar con ciertos parámetros había convertido en imposible la picaresca que usuarios y empresas a menudo sacan a relucir. Pongamos el ejemplo de este usuario, un desarrollador australiano que se fue a dormir con un límite de uso de Google Cloud de 10 dólares y, al despertar a la mañana siguiente, tenía una deuda de 25.672 dólares que no dejaba de subir.
Al parecer, un proyecto personal que tenía alojado en la nube había estado realizando peticiones a Google hasta alcanzar esa desorbitada cifra y, lamentablemente para él, no había forma de frenar el proceso. De la noche a la mañana, su cuenta corriente se había ido al garete por culpa de una aplicación de jardinería para su madre que nunca usó.
Google eliminó el límite y le cobró una factura enorme
Para buscar un culpable no hay que asomarse a su madre, sino a cómo un hacker había encontrado una puerta abierta a dicha aplicación y se estaba aprovechando de ella. El problema con este tipo de servicios en la nube, que se encarga de tener un ordenador disponible para ti y te cobra en base a su uso, es que la única picaresca que entró en escena no fue la del hacker.
El sistema de pago bajo uso de Google establece que tú puedes poner una alerta, como los 10 dólares de este caso, para que el sistema te envíe un mensaje de que acabas de alcanzar esa cifra. ¿Significa eso que a partir de ese punto todo se frena para que no te cobren más? Je je… No. Te siguen cobrando pasado ese límite y, dependiendo de la situación, es posible que ni siquiera te haya llegado aún el mensaje.
Ni frena el sistema ni te envía otro mensaje adicional, así que a partir de ahí es problema tuyo, pero entonces se da paso a un segundo nivel de picaresca empresarial. Como en cualquier servicio de este estilo, como una tarjeta de crédito, tú tienes un límite que no puedes superar porque es el contratado. El del desarrollador en cuestión era de 2.000 dólares. ¿Por qué llegó entonces a 25.672,86 dólares? Porque Google le estaba haciendo un favor.
Como era un usuario que no daba problemas y pagaba lo suyo religiosamente, el sistema vio que estaba llegando al límite y decidió subir de nivel su sistema contratado unos cuantos miles de dólares más. Es decir, que como "gesto de buena voluntad", lo que hizo Google fue complicar aún más el problema del hackeo en vez de atajarlo.
Afortunadamente para el desarrollador, tras varios días de peleas con soporte técnico, cruces de mails y entrevistas con Google, y vivir con las cuentas peladas, tanto Google como el banco le devolvieron su dinero reconociendo el error y el delito que se había cometido al falsificar las peticiones por un hackeo. El problema es que, lejos de ser un efecto dominó de casualidades, cada vez hay más gente en Reddit quejándose de dramas similares.
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