Hubo un momento en Hollywood en el que parecía que bastaba con calzarle un casco chulo a cualquier chaval y colgarle una capa de los hombros para tener un pelotazo de taquilla. Pero lo que Marvel Studios y DC lograron con sus universos cinematográficos es un verdadero hito, una gesta de la industria del entretenimiento que no todo el mundo puede replicar, ni siquiera una licencia juguetera tan popular como Max Steel, que tiene nombre de película para adultos pero en realidad es una de las licencias más insistentes de Mattel.
La película que no funcionó
Según destacan nuestros compañeros de Allo Cine, la película Max Steel de 2016 intentó jugar en la misma liga que Marvel y DC, pero con una suerte mucho peor. Dirigida por Stewart Hendler y escrita por Christopher Yost, la cinta contaba la historia del joven Max McGrath y su compañero alienígena Steel, quienes combinan sus poderes para convertirse en un superhéroe capaz de enfrentarse a peligrosos enemigos. Sin embargo, la ejecución de la película no logró conectar con el público, y con razón.
La película Max Steel de 2016 intentó jugar en la misma liga que Marvel y DC, pero con una suerte mucho peor
El filme se estrenó en Estados Unidos el 14 de octubre de 2016, pero en España pasó con más pena que gloria, y en países como Francia ni siquiera llegó a proyectarse en cines. Su recaudación mundial fue de apenas 6,3 millones de dólares, frente a un presupuesto que rondaba los 10 millones, convirtiéndose en un auténtico fracaso de taquilla. Los críticos no fueron más indulgentes: En Rotten Tomatoes tiene un 0% de aprobación, mientras que Metacritic reflejaba una puntuación de 22 sobre 100, calificándola como "generalmente desfavorable". Vamos, que es preferible irte a dar un paseo por el parque que dedicarle un rato a ver la peli.
Una de las líneas de jueguetes de Max Steel de Mattel
Max Steel: una licencia persistente
La historia de Max Steel comenzó en 1999, cuando Mattel lanzó la línea de figuras de acción en Estados Unidos. La marca combinaba elementos de ciencia ficción y deportes extremos, y rápidamente se hizo muy popular en Latinoamérica, donde se convirtió en una de las licencias más queridas de Mattel. La compañía no dejó de intentarlo: se produjeron series de animación, películas para el mercado domésticos y varios reinicios, incluido un reboot televisivo en 2013.
Mattel también exploró el terreno digital con videojuegos, plataformas online y una serie de productos de merchandising que incluían desde figuras hasta vehículos a control remoto. La idea era clara: convertir a Max Steel en una franquicia multimedia capaz de rivalizar con los grandes del cine de superhéroes. Sin embargo, todos estos esfuerzos no lograron trasladar el éxito del juguete a la gran pantalla.
Lecciones de un fracaso
El caso de Max Steel es un recordatorio de que no todo lo que brilla en jugueterías puede brillar en cines. Incluso franquicias tan asentadas como Transformers pasan por sus altibajos, y está claro que un fenómeno cinematográfico como Barbie tiene más que ver con la coyuntura social y política que por la marca que explota. La película de Max Steel mostró que incluso con un universo narrativo establecido, personajes interesantes y un trasfondo de ciencia ficción, sin una historia sólida, dirección eficaz y una estrategia de lanzamiento adecuada, el fracaso es casi inevitable. Mattel sigue intentando mantener viva la marca con nuevas series y productos, pero la película de 2016 quedó como un ejemplo de que no basta con seguir la corriente para crear un fenómeno cinematográfico.
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