Son muchas las películas que, en busca de un mayor realismo —al menos dentro de lo que el guion permite— recurren al asesoramiento de expertos en la materia. Lo vimos hace unos días con El hombre del norte (The Northman) y su minuciosa recreación del mundo vikingo, o con Interstellar, que contó con la supervisión de un Premio Nobel de Física para que su viaje por agujeros de gusano no sonara a pura fantasía. Pero ¿qué pasa con las historias de matones? ¿Quién enseña a los actores a moverse, hablar y comportarse como auténticos delincuentes de la peor calaña? Pues sí, también ahí hay especialistas.
Y algunos son tan pintorescos como inquietantes. Hoy vamos a hablar de uno de esos personajes: un exconvicto que ayudó a Ewan McGregor a preparar una de sus escenas más intensas en un thriller de acción australiano que cumple ya doce años. Nos referimos a Son of a Gun (2014), dirigido por Julius Avery, que sigue la historia de JR, un joven encarcelado (Brenton Thwaites, que quizás recuerdes de Titans) que cae bajo la influencia del temido criminal Brendan Lynch (McGregor), solo para acabar en un juego lealtades peligrosas, fugas imposibles y, en definitiva, muchos momentos de malos rollos.
Alguien ha hecho algo malo, ¿cómo reaccionas?
En definitiva, un largometraje a medio camino entre el drama carcelario y el thriller de atracos que gustó bastante a la audiencia, aunque tampoco llegó a convertirse en un clásico de ninguno de estos géneros, en el que McGregor clavó su personaje, demostrando que no solo es uno de los mejores jedi de la galaxia —como siempre me recuerda Chema Mansilla—, sino también uno de los individuos más despiadados que te puedes encontrar entre rejas y fuera de ellas. Y esto no habría sido posible sin la ayuda de un "tipo infame". Así lo explicaba su director en una entrevista por su estreno:
"Trajimos a un tipo muy infame en Australia, un extorsionador, porque Ewan y yo tuvimos una discusión sobre una escena en la que descubre que uno de sus amigos cercanos en la cárcel es en realidad un violador y le da una paliza brutal. Ewan cuestionó si llegaría tan lejos como se ve en pantalla, y yo dije: 'Bueno, dejemos que venga alguien y hablemos de ello'. Invitamos a este tipo, le describimos la escena y dijo: 'Oh, esto es exactamente lo que pasa. Alguien ha hecho algo malo, vas y le rompes cada hueso de la cara. Así se miran al espejo, ven las cicatrices, se acuerdan de ti y no vuelven para vengarse'. La forma en que hablaba era muy natural, sin alardear. Era muy mecánico, y como puedes ver en la película, Ewan le da la paliza a ese tipo y luego se va a comer una hamburguesa; no está hecho para dar risa, es simplemente el trabajo terminado. Él sabe que si dice algo, está acabado. Así que se come esa hamburguesa, la primera en 10 años. Hay un código de honor real que realmente queríamos poner en la película". Vía The Moveable Fest
Para el personaje de Brenton, Avery también explica que habló con un exconvicto que pasó diez años entrando y saliendo de prisión y que fue apadrinado por un veterano. "Básicamente, le informó a Brenton sobre cómo se siente estar en prisión, la jerarquía y cómo funciona todo". Lo interesante en este caso es que esta persona acabó teniendo un cameo al comienzo del filme, que hoy puedes ver, si te apetece, en televisión. La emiten a partir de las 22:25 (hora peninsular española) en Be Mad. Si no llegas a tiempo para el pase, la puedes encontrar disponible en el catálogo de Movistar Plus+.
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