Ian McKellen va a estar hasta en la sopa. El 17 de diciembre vuelve a ser Magneto en Vengadores: Doomsday, doce años después de X-Men: Días del futuro pasado, y en diciembre de 2027 recuperará a Gandalf en El Señor de los Anillos: The Hunt for Gollum. Le han preguntado cuál de los dos regresos le ha hecho más ilusión y, como buen caballero británico, primero ha dicho que no es justo comparar. Luego se le ha visto el plumero. Según recogen mis compañeros de SensaCine de una entrevista con Digital Spy, volver a Nueva Zelanda y reencontrarse con gente con la que rodó hace más de 20 años le ha hecho algo más de ilusión que el rodaje de Marvel.
La Tierra Media gana por un pelo
No me sorprende. McKellen nunca ha escondido lo mucho que disfruta volviendo a Nueva Zelanda, y esta vez el reencuentro es literal, porque Elijah Wood regresa como Frodo y Andy Serkis dirige y vuelve a ser Gollum. Tampoco hay que ver esto como un desprecio hacia Marvel, porque el propio actor remata diciendo que se siente afortunado de estar en ambas franquicias. ¿Quién no lo estaría? El caso es que con cualquiera de los dos papeles McKellen ha logrado llegar al corazón de millones de fans de todo el mundo, y eso es algo que muy pocos actores pueden decir.
Volver a Nueva Zelanda y reencontrarse con gente con la que rodó hace más de 20 años le ha hecho algo más de ilusión que el rodaje de Marvel
Esa popularidad, y ese cariño, me resulta llamativo: McKellen fue uno de los nombres fuertes de la Royal Shakespeare Company en los años 70 y protagonizó un Ricardo III para cine en 1995, pero la popularidad masiva le llegó con 61 años gracias a un mutante con casco y capa. No es que fuera un desconocido, porque era sir desde 1991 y venía de estar nominado al Oscar por Dioses y monstruos. Él mismo contaba en su web oficial que le intrigaba entrar en el mundo de las franquicias y los muñecos de plástico. A Alec Guinness le pasó algo parecido con Obi-Wan Kenobi, aunque él lo llevó bastante peor.
Me parece un poco injusto, la verdad. Con 82 años volvió a ser Hamlet en Windsor, medio siglo después de su primera vez, y tiene el récord del Hamlet profesional más veterano, pero eso, por desgracia, no vende muñecos. ¿Cuántos de los que correréis al cine en diciembre le habéis visto hacer Shakespeare? Os recomiendo la versión de 2024 de Sean Mathias. Pero también me alegro mucho de que haya llegado a lo más alto de la cultura pop de la mano del cine más comercial cuando le ha dado la gana. Ya lo decía mi querido Gandalf: "Un mago nunca llega tarde, Frodo Bolsón. Ni pronto. Llega exactamente cuando se lo propone".
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