El desarrollo de una película puede ser muy largo. No enfrenta tantos problemas imprevistos como el proceso de creación de un videojuego, o quizás sí en algunos casos, pero perfectamente pueden pasar entre tres, cuatro o cinco años desde que a alguien se le ocurre una idea, se escribe su guion, se busca a los actores y los escenarios necesarios para su rodaje, se graba, se edita y se estrena. Mucho tiempo, tanto que el mundo para el que se pensó el film puede haber cambiado radicalmente. Esto fue lo que pasó en 1988 con Rambo 3.
Tras el éxito de Rambo: First Blood Part II, que recaudó más de 300 millones de dólares en 1985 y creó una franquicia transmedia, en Hollywood tuvieron claro que debían seguir aprovechando el tirón comercial del personaje y se pusieron a trabajar de inmediato en una secuela. Claro, que esta no podía ser una simple repetición de la fórmula anterior. Si la segunda parte había llevado a Rambo de vuelta a Vietnam para "ganar esta vez", la tercera entrega necesitaba un nuevo escenario que, además, elevara las apuestas a otro nivel.
"Mi idea era: bueno, solo hay un lugar al que Rambo puede ir... Afganistán. Y Stallone sentía lo mismo"
Y la URSS se lo estaba dando. A mediados de los años 80, el conflicto afgano-soviético atravesaba su etapa más sangrienta y feroz; fue la época con mayor índice de bajas civiles y donde la resistencia del país asiático —integrada por diversos grupos muyahidines con apoyo americano— comenzaba a estar mejor organizada. Aquel era el escenario perfecto para que el boina verde más famoso de la gran pantalla hiciera acto de presencia, y en esa idea coincidieron el actor y Sheldon Lettich, su guionista: "Él y yo estábamos prácticamente en la misma sintonía. Porque mi idea era: bueno, solo hay un lugar al que Rambo puede ir... Afganistán. Y Stallone sentía lo mismo. Le enseñé fotos de una antigua fortaleza en la cima de una colina que los rusos habían controlado, y eso se convirtió en la base de todo", expuso en una entrevista.
La URSS ya se estaba retirando del país
Esta buena sintonía no se trasladó al director original del proyecto, Russell Mulcahy (Los inmortales, 1986), quien fue despedido por el actor de Tulsa King debido a profundas diferencias creativas para ser reemplazado por Peter MacDonald. Con el cambio de mando, el rodaje logró avanzar, pero, como decíamos al comienzo, el mundo que les rodeaba empezó a cambiar radicalmente. Mientras las cámaras captaban explosiones y tiroteos masivos, la diplomacia real avanzaba a pasos agigantados. Mijaíl Gorbachov había iniciado la Perestroika y cuando la película entraba en su fase de postproducción para vender al mundo la imagen de un "Imperio del Mal" implacable, los informativos ya estaban mostrando soldados soviéticos dejando Afganistán —de hecho, la retirada rusa empezó 10 días antes del estreno de la película— con sus líderes estrechándose la mano con los estadounidenses en cumbres de paz.
"Desde el momento en que estábamos editando hasta que la película se estrenó, Rusia —que había estado en una guerra fría con nosotros durante 40 años— decidió acercarse, estrechar la mano, besarse y hacer las paces. Y de repente todo el mundo dice: '¿Qué intenta hacer Stallone? ¿Empezar otra guerra con Rusia?'. O sea, yo llegaba a las ruedas de prensa y la gente me abucheaba en plan: 'Bueno, ¿qué es lo que pretendes?'. Y yo respondía: '¿Han oído hablar alguna vez de la Guerra Fría? ¿Qué creen que pretendo?'".
Son declaraciones de la también estrella de Rocky de hace unos meses con GQ (vía SlashFilm) recordando el difícil entreno de la película a ojos de la prensa, que no dudó en masacrarla, tiene un 39% en Rotten Tomatoes, que se explica también por la propia calidad del film, y también del público, que no lleno las salas tanto como con su segunda entrega, haciendo que el blockbuster recaudara un total mundial de 189 millones de dólares. Se puede decir que Rambo III nació como un anacronismo: una superproducción que celebraba una guerra que la audiencia, agotada ya de décadas de tensión, empezaba a dejar atrás.
En 3DJuegos | A Walton Goggins de Fallout le está encantando Madrid. Lo que le espera aquí es una ensalada de tiros para fans de John Wick
Ver 1 comentarios