Cargando...

De niño creía que era Conan con animalitos. Con los años descubrí que Hollywood le robó el nombre a un libro de ciencia ficción y no pidió perdón

De niño creía que era Conan con animalitos. Con los años descubrí que Hollywood le robó el nombre a un libro de ciencia ficción y no pidió perdón

Crecimos disfrutando El Señor de las Bestias, pero pocos sabían que su historia original transcurría en otro planeta protagonizada por un indio navajo 

Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
De niño creía que era Conan con animalitos. Con los años descubrí que Hollywood le robó el nombre a un libro de ciencia ficción y no pidió perdón
chema-mansilla

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

De crío, El Señor de las Bestias era para mí Conan con animalitos, y con eso me bastaba y me sobraba. Un tío cachas en taparrabos, una pantera, un águila y un par de hurones ladrones: qué más se le puede pedir a una tarde de videoclub. Lo que no sabía entonces, y tardé años en descubrir, es que detrás de aquel festival de espada, brujería y aceite corporal había una historia bastante más interesante y una autora bastante más cabreada. Porque la película de 1982 que dirigió Don Coscarelli se basa muy libremente en una novela de ciencia ficción de Andre Norton, y "muy libremente" se queda corto. Tan corto que la propia Norton pidió que le borraran el nombre de los créditos.

Era ciencia ficción, Hollywood la convirtió en Conan

Merece la pena saber qué había en el libro original, porque no se parece en casi nada a lo que llegó al cine, tal y como reconstruye este análisis de la producción. La novela de Norton, de 1959, contaba la historia de Hosteen Storm, un veterano de guerra de origen navajo que en un planeta lejano mantenía un vínculo telepático con un grupo de animales modificados genéticamente. Ciencia ficción de la buena, en un futuro con naves espaciales y colonias extraterrestres, protagonizada por un personaje indígena en un contexto que no tenía nada de bárbaro. Coscarelli, fan declarado del cine de romanos y de espadachines, lo cogió todo y lo mandó a una especie de Edad de Bronce mitológica. Que fuera mucho más barato de producir así tal vez tuviera algo que ver. Del libro sobrevivió una sola idea, la del héroe que habla con los animales.

Bastaba con que la cosa pasara de puntillas cerca del enigma del acero para que le perdonamos casi todo

A Norton no le hizo ninguna gracia, y hay que reconocer que motivos no le faltaban. Cuando leyó el guion y vio que no quedaba ni rastro de su novela, le pareció un despropósito y exigió que quitaran su nombre de cualquier vínculo con la película. Su ciencia ficción se había convertido en un sucedáneo de Conan con sacrificios de doncellas y peleas a espada, y ella no quería saber nada de todo eso. ¿Te imaginas escribir una historia y que te la devuelvan irreconocible, con tu firma pegada por compromiso? En Hollywood pasan esas cosas, especialmente cuando el presupuesto es ajustadito (unos 8 millones de dólares en aquel caso, unos 28 millones hoy ajustando la inflación).

El Senor De Las Bestias 3

Y aun así la queríamos, porque veníamos de donde veníamos

Ahora bien, que la película fuera un sucedáneo de Conan que se sumaba a la moda bárbara de la época no significa que los chavales no la disfrutáramos. Los que crecimos amando la fantasía en aquellos años teníamos una vara de medir muy particular: Conan nos había parecido tan enorme que cualquier imitación, por sonrojante que fuera, nos valía. Había tantas ganas de aventuras de este tipo que casi cualquier cosa pasaba el filtro: : "cuando hay hambre, no hay pan duro".  Bastaba con que la cosa pasara de puntillas cerca del enigma del acero para que le perdonamos casi todo. Además el componente telepático era un giro muy atractivo para nosotros. El Señor de las Bestias cumplía ese contrato de mínimos con nota, y por eso sigue teniendo un hueco en la memoria de toda una generación. No era buena, pero era lo que había, y estábamos dispuestos a disfrutarla.

Le pasa lo mismo que a tantos productos de aquella época que hoy defendemos más por cariño que por calidad, esos de los que ya os he hablado alguna vez con una mezcla de vergüenza y ternura. Se veían en bucle cuando las grababas de la TV o las alquilabas recurrentemente, y algo de eso los volvió entrañables por pura insistencia. Uno vuelve a ellos sabiendo perfectamente que son una pelis terribles, pero seguro que no soy el único que sigue pensando que tienen su encanto. Que le pregunten a Podo y Kodo: El Señor de las Bestias tuvo dos secuelas y una serie de TV en los 90. y os pongáis como os pongáis, el anillo con el ojo sigue molando una barbaridad. Si quieres ver hoy El Señor de las Bestias, la tienes en Prime Video y Filmin.

¿Y tú qué opinas? ¿Eras fan de El Señor de las Bestias o ya en los años 80 tenías claro que este tipo de cine no era para ti? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.

En 3DJuegos | Muchos me dirán que es un sacrilegio, pero ahora no me quito de la cabeza esta manera de ver mi clásico de ciencia ficción preferido

En 3DJuegos | No lo había pensado antes pero que Aliens de James Cameron sea una película sobre la Guerra de Vietnam tiene todo el sentido del mundo

En 3DJuegos | Quizá no lo sabías, pero el origen de Robocop está en otro clásico del cine de ciencia ficción que no podía parecer más alejado: Blade Runner