Desde hoy, 17 de julio, los espectadores tienen una cita casi ineludible con el estreno de La Odisea de Christopher Nolan, una nueva demostración del empeño del director británico por convertir cada proyecto en una epopeya cinematográfica que solo despliega todo su potencial en la pantalla más grande posible. Eso ya la conocéis, Chema Mansilla lo explicó con detalle en su reseña del blockbuster, pero lo que quiero contaros aquí es que, si después de verla os quedáis con ganas de Ulises e Ítaca, busquéis esta otra película que dialoga de forma sorprendente con la propuesta de Nolan con Ralph Fiennes.
Una película centrada en La venganza de Ítaca
Y es que no hace ni dos años, sin mucho revuelo mediático, nos llegó El Regreso de Ulises, dirigida por Uberto Pasolini y protagonizada por Ralph Fiennes, el eterno Voldemort de Harry Potter, en una producción donde también destaca la presencia de la española Ángela Molina. Como bien adelanta su título, no estamos ante una adaptación completa de La Odisea, sino de su último tercio, ese tramo decisivo que arranca cuando nuestro héroe pone por fin un pie en Ítaca y debe enfrentarse tanto a quienes ocupar su hogar como al vértigo emocional del reencuentro tras una vida entera de ausencia.
Por tanto, esta no es una historia de cíclopes ni de grandes tempestades; tampoco vemos Troya, ni el canto hipnótico de las sirenas, ni su astucia frente a Circe o Calipso. Nada de eso aparece aquí porque esta película se centra en otra cosa: en el relato íntimo y áspero de un hombre que vuelve sin nada, sin siquiera ropa, prácticamente confundido con un vagabundo, y que debe contemplar ante sus ojos la difícil reconstrucción de una vida que solo podrá recomponerse a través del reconocimiento, la paciencia y el dolor del regreso, aunque antes de esto tendrá que deshacerse de los pretendientes que llevan años ocupando su casa, consumiendo sus bienes y conspirando para casarse con su esposa, convertidos en la última barrera entre Ulises y la recuperación de su identidad.
El Regreso de Ulises es una película austera a nivel visual, que renuncia a todo componente de fantasía para dejarnos más una historia llena de melancolía, introspección, que realmente sientes que puede ser la historia de un hombre de su época, vulnerable pero tozudo en su objetivo, que regresaba a casa tras años desaparecido tras una guerra. En definitiva, una versión realista, sobria, lenta y profundamente humana del mito, sostenida por un reparto que nada tiene que desmerecer frente a la superproducción de Christopher Nolan que, insisto, os invito a ver este finde.
Y lo hago porque la tenéis disponible en Movistar Plus, o en plataformas de alquiler, pero no me extrañaría que alguna cadena de televisión aprovechara estos días de revuelo para echarla. Las críticas que tuvo el film fueron bastantes favorables, destacando el papel de Ralph Fiennes y Juliette Binoche. Pero sí, también es cierto que son cerca de dos horas de metraje sin demasiada acción y sí mucho diálogo y silencio que buscan que el espectador se sienta en el dolor del héroe. Si crees que puedes aguantar con ello, quizás esta sea tu película.
Ver 0 comentarios