Este fin de semana me he cruzado con el mismo vídeo una y otra vez, y no porque lo buscara. Una persona pidió tatuarse los dragones de Juego de Tronos, enseñó en redes lo que le habían hecho y el resultado, que no era precisamente lo que tenía en mente. Bueno, una anécdota ha terminado siendo viral, tal y como recoge esta noticia, ¿no?. Los que paséis tanto tiempo como yo pegados al móvil sabréis de qué hablo. Tiene toda la pinta de ser uno de esos fenómenos virales vacíos que bien podemos despachar como ruido social de fondo. Pero a fuerza de encontrármelo en cada aplicación que abría, he empezado a sospechar que aquí hay algo más.
Lo primero que me vino a la cabeza fue una cuestión práctica. Cualquier tatuador que se precie enseña a su cliente el calco ya transferido a la piel antes de ponerse con la máquina, para que no haya sorpresas de ningún tipo. Así que, o alguien se saltó ese paso, o alguien dio el visto bueno sin mirarse demasiado al espejo. Pero oye, a lo mejor de lo que se trata es de llamar la atención, y en eso el tatuaje ha cumplido de sobra. Tampoco sé si es un error real o una broma o si es todo mentira, y no tengo claro que importe: el mundo se ha convertido en un sitio muy raro.
El tatuaje de la fan de Juego de Tronos
Poniente sigue dando que hablar
El caso es que Clarke se hizo hace unos años un tatuaje con sus tres dragones en la serie, bastante chulo, la verdad, y ahora una fan ha tratado de hacer lo mismo con peores resultados. Esto no es lo que me interesa. Lo que me interesa es por qué este tatuaje y no otro. Las redes están llenas de tatuajes desafortunados que nadie recuerda al día siguiente (salvo el que lo lleva), pero este ha estado hasta en la sopa estos días, y el único elemento diferencial que le veo es Juego de Tronos. La saga viene de un año bastante movido, con el estreno de El caballero de los Siete Reinos en enero y la tercera temporada de La casa del dragón en junio. A eso hay que sumarle aquel momento de los Emmy en el que Emilia Clarke y Emma D'Arcy se pusieron a hablar en alto valyrio, que también fue la comidilla de las redes.
¿Es el público el que sigue teniendo hambre de Poniente, o es el algoritmo el que ha aprendido que cualquier cosa con un dragón Targaryen funciona? Seguramente un poco de las dos cosas. Lo que sí tengo claro es que una franquicia que muchos dábamos por amortizada tras aquel final de 2019 sigue alimentando redes sociales y series, y eso que la saga de libros parece estar lejos de terminar. ¿Es un síntoma de la buena salud y popularidad e la franquicia o simplemente es un eco de la repercusión que en su momento logró Juego de Tronos, algo que tuvo su momento de máxima popularidad pero que ya depende más de la nostalgia que de la actualidad? ¿Será que lo que está muerto no puede morir?
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