Si os suelto ahora el nombre de Jeffrey Voorhees, posiblemente no os suene a muchos de vosotros. Pero si os digo que hacía de Alex Kintner, el niño que se convertía en la segunda víctima de Tiburón, la cosa cambia, ¿verdad? Todos quienes hayamos visto la cinta dirigida por Steven Spielberg sabemos de su importancia para impulsar la trama, aunque algunos han llevado su pasión por la película a tal punto que el que fuera solo un chaval de 12 años cuando se rodó el filme, ahora un hombre de 63 años, sigue ganando una fortuna a día de hoy.
Por supuesto, y eso no es una novedad, Voorhees cobra un cheque cada año en concepto de royalties por su participación en el largometraje. Cada vez que se emite en televisión, un servicio de streaming se hace con sus derechos de emisión o se compra la película en formato físico, él saca una pizca de tajada. "Morir sale rentable. (...) Mi hermano vive en Portugal y a veces me manda un mensaje diciendo: '¡Buenas noticias! Acabas de morir en la tele por aquí'", revela el actor efímero, al que apenas volvimos a ver en pantalla, charlando con SYFY Wire.
Lo interesante de esta historia es que Voorhees, impulsado por el deseo de los fanes de conocerle y tener un recuerdo de él, ha logrado rentabilizar su escaso minuto de metraje en Tiburón hasta el punto de que hoy llega a viajar regularmente por todo el mundo para aparecer en convenciones de fans, por las que cobra 10.000 dólares, según reconoce en otra charla con The Independent. También dispone de un sitio web donde vende fotos firmadas, camisetas y otros artículos de coleccionista como una balsa amarilla con una enorme marca de mordedura de tiburón. Y sí, hay bastante interés por hacerse con un autógrafo suyo y pagar por ello. Por ejemplo, recuerda cómo una niña de 14 años viajó varias horas en coche con sus padres solo para que él firmara una balsa amarilla idéntica a la de donde muere en el filme: "Ella estaba llorando y se lo firmé. Finalmente, sonrió. Es como, 'Está bien, si eso hace a algunas personas tan felices, te contagias un poco de esa euforia'. Ganas unos cuantos dólares y haces muy feliz a algunas personas".
Voorhees también comparte que una vez, le pidieron su firma en un recibo de derechos de autor que había tirado en 1981. "Le digo: '¿De dónde diablos sacaste esto?'. Y ella dice: '¡Ah, de eBay!'. Le pregunto: '¿Cuánto pagaste por algo que tiré a la basura en 1981?'. Ella estaba tan emocionada que me contestó: '¡Lo conseguimos por 80700 dólares!'. En definitiva, aquel niño que murió en Tiburón provocando que Martin Brody (Roy Scheider) decidiera ponerse manos a la obra ha sabido rentabilizar su momento de gloria por todo lo alto. Todo ello, además, compartiendo cartel junto a otros actores del filme en distintas convenciones.
Quienes seguimos franquicias como Stargate o Star Trek sabemos el cariño que algunos podemos llegar a dar a sus actores, principales o no, incluso muchos años después de que se lanzara originalmente su trabajo. Es una relación bastante curiosa. Pero hoy, este tema me sirve para recomendar (otra vez) el visionado de Tiburón, el primer blockbuster moderno, en plataformas como Filmin, Netflix y SkyShowtime. . Su muerte la podéis encontrar prácticamente al comienzo.
Ver 0 comentarios