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En Star Wars para colar miles de soldados de asalto y naves espaciales en las películas antiguas, los creadores utilizaron una herramienta en particular: pinceles

En Star Wars para colar miles de soldados de asalto y naves espaciales en las películas antiguas, los creadores utilizaron una herramienta en particular: pinceles

El arte invisible del matte painting en Star Wars nos hizo soñar con galaxias lejanas, pero desapareció por culpa del CGI

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En Star Wars para colar miles de soldados de asalto y naves espaciales en las películas antiguas, los creadores utilizaron una herramienta en particular: pinceles
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Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

El imaginario de la saga Star Wars suele asociarse hoy a gigantescos sistemas digitales para generar entornos en tiempo real, criaturas creadas por ordenador y escenarios imposibles que parecen nacer directamente de un software de última generación. Sin embargo, como recuerda un reciente artículo de mis compañeros de GameStar, buena parte de esa "magia galáctica" no nació en un ordenador, sino en un estudio lleno de pintura, cristal y paciencia infinita. Para colar cientos de extras en escena y gigantescas naves espaciales en las películas originales, los creadores utilizaron una herramienta en particular: pinceles. Una verdad fascinante que redefine nuestra percepción de los efectos especiales clásicos.

Antes de que el CGI dominara la industria, los cineastas dependían de técnicas artesanales como las miniaturas y, sobre todo, las pinturas mate o matte paintings. Estas obras permitían expandir escenarios reales hasta convertirlos en mundos enteros, capaces de sugerir planetas, ciudades flotantes o batallas imposibles sin necesidad de construirlos físicamente, todo un alivio para el bolsillo de George Lucas La pintura fue una herramienta narrativa esencial para dar escala y profundidad a historias como las de la trilogía original de Star Wars, u otros grandes fenómenos como encuentros en la Tercera Fase o En Busca del Arca Perdida. Y lo más sorprendente es que todo ello se lograba integrando estas imágenes pintadas con acción real de forma casi invisible para el espectador gracias a la magia de la fotocomposición.

Star Wars Matte Painting Proceso Proceso de composición de los matte painting en Star Wars: Una Nueva Esperanza

El nacimiento artesanal de los mundos imposibles en ILM

Industrial Light & Magic (ILM), la legendaria compañía fundada por George Lucas, fue el epicentro de esta revolución visual. Tal y como detalla el artículo de StarWars.com "Empire at 40", en El Imperio Contraataca se llegaron a crear alrededor de setenta pinturas mate realizadas por apenas tres artistas principales: Ralph McQuarrie, Michael Pangrazio y Harrison Ellenshaw. Cada uno de ellos aportó una sensibilidad distinta a un proceso que combinaba precisión técnica con una enorme carga artística. Estas pinturas se realizaban sobre vidrio, en muchos casos incluso sobre superficies improvisadas como puertas de ducha adquiridas en ferreterías, lo que refuerza el espíritu artesanal de un proceso de producción que, a ojos del público, parecía auténtica ciencia ficción.

El matte painting no era solo una técnica decorativa, sino una herramienta narrativa que definía el tono y la atmósfera de cada planeta

El trabajo en ILM no era sencillo ni cómodo, ya que el departamento de matte painting operaba bajo condiciones extremadamente exigentes en el complejo Kerner Optical de San Rafael, en California. El proceso implicaba combinar estas enormes pinturas con elementos frontales proyectados o integrados físicamente delante del cristal para lograr profundidad. Esto permitía que lo pintado y lo filmado convivieran en un mismo plano, generando una ilusión óptica que convertía simples fondos en mundos vivos. Lejos de ser un truco puntual, estas técnicas eran fundamentales para construir la identidad visual de Star Wars, especialmente en escenas que requerían una escala imposible de rodar en decorados tradicionales.

Star Wars Matte Painting Ilm El equipo de matte painting de ILM durante la producción de El Imperio Contraataca

La construcción de lo imposible con pintura y luz

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta técnica es la batalla de Hoth, donde los AT-AT imperiales avanzan sobre un paisaje helado que, en realidad, no existía como tal en el set de rodaje. Esos escenarios fueron creados a partir de pinturas que se inspiraban en los paisajes de Noruega donde se rodaron las escenas principales, combinadas con animación stop motion para dar vida a las máquinas de guerra. Michael Pangrazio, con apenas 21 años, fue uno de los responsables de estas composiciones que transformaban simples superficies pintadas en campos de batalla creíbles y monumentales. El resultado no solo era funcional, sino también visualmente impactante, reforzando la sensación de escala épica que define a la saga.

El paso del pincel al píxel significó la pérdida de una dimensión artesanal que durante décadas definió el cine fantástico

En contraste con la frialdad de Hoth, el planeta Dagobah representaba otro tipo de desafío visual completamente distinto. Harrison Ellenshaw, uno de los artistas más experimentados de ILM, creó gran parte de este mundo pantanoso prácticamente desde cero, utilizando capas de pintura y pequeñas intervenciones físicas como niebla o agua en primer plano. Según las entrevistas recogidas en el material original de StarWars.com, casi todo lo que se ve en pantalla en Dagobah es pintura, salvo algunos elementos como el humo o las criaturas animadas mediante stop motion. Este tipo de integración de elementos diferentes demuestra hasta qué punto el matte painting no era solo una técnica decorativa, sino una herramienta narrativa que definía el tono y la atmósfera de cada planeta.

Star Wars Matte Painting Bespin Matte Painting original de la plataforma de aterrizaje de Bespin y fotograma final de El Imperio Contraataca

La elegancia imposible de una ciudad suspendida entre las nubes

Otro ejemplo que lleva el matte painting a su máxima expresión dentro de Star Wars: El Imperio Contraataca, ese es sin duda la Ciudad Nube de Bespin. En concreto, la secuencia en la pista de aterrizaje fue una de las más complejas de toda la película, ya que no existía un decorado físico completo para representar la ciudad flotante de Bespin. En su lugar, Ralph McQuarrie diseñó una composición monumental en la que incluso el Halcón Milenario formaba parte de la pintura, integrándose con la acción real mediante técnicas de proyección frontal. El resultado final era una mezcla perfecta entre lo pintado y lo filmado, hasta el punto de que el espectador apenas puede distinguir a día de hoy dónde terminaba uno y comenzaba el otro.

La imaginación, cuando se apoya en el oficio, puede seguir siendo el efecto especial más poderoso de todos

Irvin Kershner, director de la película, llegó a describir esta escena como una de las más complicadas del rodaje, dada la dificultad técnica de combinar una gran cantidad de metraje de acción real con fondos pintados. La clave estaba en la precisión milimétrica con la que se alineaban los elementos, creando la ilusión de una ciudad suspendida en el cielo sin necesidad de construir los escenarios  físicamente. Ellenshaw, por su parte, destacaba la sutileza del cielo creado por McQuarrie como uno de los elementos más elegantes del film, incluso comparándolo favorablemente con los efectos digitales modernos. Esa elegancia artesanal es precisamente lo que convierte a estas pinturas en algo más que simples fondos: son piezas de arte funcional integradas en el lenguaje cinematográfico.

Star Wars Matte Painting Proceso 2 Proceso de composición de matte painting durante el rodaje de Star Wars: El Imperio Contraataca

El legado del pincel frente al dominio del píxel

Aunque hoy en día el CGI domina la industria, las técnicas como el matte painting siguen siendo una parte fundamental del lenguaje visual, aunque ahora se hayan digitalizado. Sin embargo, como recuerdan los profesionales de ILM, la transición entre la pintura física y el ordenador no solo supuso un cambio técnico, sino también una transformación cultural dentro de la industria. El paso del pincel al píxel significó la pérdida de una dimensión artesanal que durante décadas definió el cine fantástico.

Aun así, el legado de artistas como McQuarrie, Pangrazio o Ellenshaw sigue muy presente en la forma en que entendemos los mundos de Star Wars. Sus pinturas no solo sirvieron como fondos, sino como estructuras narrativas que ampliaban la imaginación del espectador más allá de los límites del set de rodaje. Hoy, cuando revisamos estas películas con perspectiva histórica, resulta evidente que la magia no residía únicamente en la tecnología, sino en la habilidad de un grupo reducido de artistas capaces de convertir el vidrio y la pintura en galaxias lejanas. Y quizá esa sea la verdadera lección que deja este tipo de técnicas: que la imaginación, cuando se apoya en el oficio, puede seguir siendo el efecto especial más poderoso de todos.

¿Y tú qué opinas? ¿Conocías esta técnica d efectos especiales? Crees que se perdió algo especial en la industria del cine cuando se pasó a los entornos digitales o que la mejora técnica mereció la pena? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.

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