Bob Odenkirk es un actor que me encanta. Creo que el protagonista de Better Call Saul (una de mis series preferidas de la historia) es un actorazo increíble. También que debería despedir a su agente. Lo mismo va para el agente de Sharon Stone. Porque meter a semejantes talentos en una película como Nadie 2 (Nobody 2) es una decisión más que dudosa para cualquier actor de cierto prestigio.
¿Qué narices es Nadie 2?
Para quien no lo recuerde, Nadie (Nobody) fue una sorpresa inesperada en 2021: un thriller de acción donde un padre de familia aparentemente gris, interpretado por Odenkirk, demostraba tener un pasado de asesino profesional muy al estilo John Wick. Era una película que jugaba con el contraste entre lo doméstico y lo violento, y que tenía cierto encanto precisamente por lo inverosímil de ver a Saul Goodman partiendo caras a puñetazos. No era ninguna obra maestra, pero funcionaba como experimento, y en buena medida gracias a que era una propuesta única que no prometí más de lo que podía dar.
Nadie 2 es una decisión más que dudosa para cualquier actor de cierto prestigio
Ahora llega Nadie 2, dirigida esta vez por el indonesio Timo Tjahjanto, especialista en mezclar gore, acción desatada y humor negro (The Night Comes for Us, May the Devil Take You). Y lo cierto es que, aunque Tjahjanto es un director con ideas muy potentes y una trayectoria interesante en Asia, en su salto al cine de acción hollywoodiense ha apostado por una fórmula bastante extraña: meter una coctelera algo que viene a ser la versión norteamericana del Padre No Hay Más Que Uno de turno con una peli que podría protagonizar Jason Statham o Frank Grillo. Agitarlo y luego ver qué sale. Visto lo visto, es una mala idea. ¿El resultado? Pues como podéis imaginar… sale regulinchi tirando a mal.
Vacaciones de sangre con la familia Mansell
La trama de esta secuela no se anda con rodeos: Hutch Mansell ha vuelto a la vida como asesino a sueldo, está endeudado hasta las cejas (30 millones de dólares, nada menos), ha dejado de ver a su familia durante meses y su vida personal se tambalea. Reconozco que ese arranque me ha gustado. Creo que tiene una de las conversaciones por mensaje más tensas que he visto en mucho tiempo en una película.
El intento de Hutch por reconectar con sus hijos y su esposa pasa llevarlos a unas vacaciones de verano a Wild Bill's Majestic Midway and Waterfront, un parque temático de carretera con sabor añejo, atracciones con la chapa recalentada, superficies pegajosas, olor a pota de niño y muchos recuerdos de infancia para él.
Tal vez debería habernos servido como aviso la presencia de RZA en el reparto
La idea, en principio, es recuperar el tiempo perdido. Pero claro, tratándose de Hutch, las cosas se tuercen, que es lo que uno espera de estas pelis, ¿no?. Resulta que el parque está en medio de una ruta de contrabando, dominada por un cacique local y su séquito de criminales, entre ellos un sheriff corrupto (un estupendo Colin Hanks), un dueño de parque con doble cara (John Ortiz) y una jefa mafiosa implacable llamada Lendina, interpretada por Sharon Stone en un trabajo completamente alimenticio. A partir de ahí, lo esperable: tollinas, diálogos implacables, población autóctona con sus mullet, explosiones y disparos por doquier, contusiones, fracturas y amputaciones. Un verano inolvidable, vamos. Para aligerar la carga argumental, Christopher Lloyd (que repite como el padre de Hutch) hace de fallido alivio cómico apareciendo de vez en cuando por la pantalla.
Un tono extraño que no termina de cuajar
Entiendo lo que querían hacer. De verdad. Esta idea de que incluso los asesinos más implacables tienen una vida doméstica, problemas familiares, traumas personales, e incluso el deseo de pasar unas vacaciones tranquilos es interesante. Pero no. Aquí lo que tenemos es un híbrido extraño entre una comedia de verano con niños (hay escenas de familia comiendo perritos calientes y momentos de "papá, te perdiste mi partido") y una cinta de acción híper violenta, rodada en un parque acuático semiderruido de la América profunda. No hay química, no hay ritmo, y lo más grave: no hay gracia. El guion coescrito por Kolstad, Aaron Rabin y Bob Odenkirk parece perdido entre los géneros, incapaz de decidir qué historia quiere contar.
La acción no es especialmente brillante, a pesar del esfuerzo de Odenkirk, que ha seguido entrenando artes marciales desde la primera entrega, y lo cómico resulta forzado. De hecho, cuando más graciosa resulta es cuando más seria se pone… Las coreografías son correctas, sin más. Y general, es una película que llega a la cartelera camuflada entre algunos de los mayores estrenos del año, de la misma manera en la que una ligera brisa estival se cuela por tu ventana en agosto.
Talento desaprovechado en un decorado de cartón piedra
Lo que más duele de todo esto es el reparto. Porque Nadie 2 no es una película de bajo presupuesto con actores desconocidos. Tal vez debería habernos servido como aviso la presencia de RZA, que todo amante del cine de acción y artes marciales sabe lo que significa. RZA, que también repite como hermano de Hutch, sigue con su extraño historial de películas de acción de segunda que ningún fan de El hombre de los puños de hierro ha logrado perdonarle del todo.
Nadie 2 se estrena en cines el 15 de agosto de 2025 con la intención de ser muchas cosas: una secuela alocada, una sátira de los héroes de acción, una historia de redención familiar, una comedia con explosiones y un recordatorio de que tienes que tener cuidado con a quién tocas las narices porque nunca sabes si es un asesino de élite despiadado. Pero no es ninguna de ellas. Es un batiburrillo sin alma. A lo mejor podemos sacar algo bueno de estas experiencia: el director de Nadie 2, Timo Tjahjanto, será el director de Beekers 2. Lo digo porque lo mismo merece también ahorrarse esa cuando la estrenen. Nadie 2 se estrena en cines el 15 de agosto de 2025.
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