Antes de conquistar Wall Street con la inteligencia artificial, Nvidia encontró en la primera Xbox una rampa perfecta al salón de tu casa cuando Microsoft la eligió para su chip gráfico. En los primeros días de vida de Xbox, Microsoft quería una consola con ADN de PC, así que convirtió a Nvidia en el eje central de una arquitectura que mezcló Pentium III, disco duro, ethernet y una GPU 3D personalizada por la compañía de Jensen Huang.
En 2001, Microsoft presumía de que esa GPU de Nvidia daba a Xbox una potencia tres veces mayor a la potencia gráfica de las otras consolas del momento: PlayStation 2, GameCube y Dreamcast. Para asegurar la viabilidad del proyecto, Microsoft adelantó a Nvidia unos 173,5 millones de euros en abril de 2000, momento en el que Bill Gates dio una inyección enorme para una empresa mucho más pequeña en cualquier términos de lo que es hoy.
El plan, por suerte para ambas, no tardó en salir rentable: Nvidia admitió que el aumento de envíos para Xbox impulsó una buena parte de su crecimiento entre 2002 y 2003. De hecho, la dependencia llegó a ser seria, ya que el negocio de Xbox representó el 9% de los ingresos de Nvidia en 2002, el 23% en 2003 y hasta un 15% en 2004.
Microsoft, por su parte, también notó el impacto en caja, dado que atribuyó al debut de Xbox unos 1.171 millones de euros de ingresos en su ejercicio fiscal de 2002. Sin embargo, más allá del dinero y la espectacularidad de las cifras, se esconde una jugada que metió a Nvidia de lleno en el terreno de las consolas. Además, hablamos de la primera Xbox, un sistema que vendió más de 24 millones de unidades en todo el mundo.
El fin del matrimonio
Por desgracia, la historia no fue idílica y terminó en los juzgados. Cuando Microsoft y Nvidia discutieron por el precio de los chips, llegaron a arbitraje y sellaron la paz con rebajas futuras. Aún así, esto fue el primer indicio de un cruce de visiones que no llegaría a buen puerto. En 2003, año en el que el 23% de los ingresos de Nvidia dependía de Xbox, Microsoft confirmó que no contaría con la marca para la siguiente Xbox. Con ello, Nvidia cerró una etapa clave, pero siguieron colaborando mientras la primera Xbox se siguió produciendo.
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