Análisis: Blue Dragon| 5 de septiembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 4 |
| El mágico universo de Mistwalker emerge entre azuladas sombras. |
Tras haber salido en Japón hace casi un año, por fin llega a nuestro país uno de los juegos de rol más esperados del año, Blue Dragon. La primera obra de Mistwalker es algo menos personal de lo que cabía esperar, pero es un notable debut y un prometedor inicio del estudio japonés en Xbox 360. |
Como ya hemos comentado en muchas ocasiones Microsoft está tratando de darle un meritorio empujón a Xbox 360 en Japón, y está lanzando muchos productos de corte oriental que aportan algo de variedad a la predominancia de shooters occidentales en el catálogo de su consola.
Blue Dragon es, junto a Lost Odissey, probablemente uno de los más esperados juegos de rol por turnos que Microsoft tiene preparados, y tras una larga espera por fin llega a nuestro país perfectamente traducido y doblado al español.
Lo que ha hecho que el programa sea una de las piezas más ansiadas del catálogo de Xbox 360 no es sólo la irreprochable personalidad de la que gozan todas las screens, o el hecho de que suponga un aditivo de calidad al escaso bagaje de rol por turnos de la consola de Microsoft; lo que ha despertado la expectación es que se trata del juego con el que debuta Mistwalker, y en el que tres auténticos ases han puesto sus esfuerzos: Hironobu Sakaguchi, Akira Toriyama y Nobuo Uematsu.
Blue Dragon ha sido el título encargado de inaugurar en Xbox 360 el género RPG de “corte oriental”, y la verdad es que no le faltan argumentos para convencer a los jugadores. Los culpables de esta criatura son tres pesos pesados con nombre propio, Hironobu Sakaguchi, Akira Toriyama y Nobuo Uematsu, o lo que es lo mismo, el estudio Mistwalker.
Un Universo Mágico
Blue Dragon podrá parecernos mejor o peor juego, podremos sintonizar o no con sus premisas jugables, y la historia nos atraerá en mayor o menor medida; pero lo que es innegable es que es un juego mágico. Y esta magia responde principalmente al diseño de los personajes y de los escenarios.
Queda la triste sensación de que Blue Dragon con una buena historia y algunas novedades jugables podría haberse convertido en un clásico para el recuerdo, pero algunos errores de concepción hacen que quede sólo como un muy buen juego de rol, que lejos de perpetuarse en nuestra memoria nos aportará un excelente aunque olvidable entretenimiento inmediato.
Lo fallido del título viene principalmente por una historia sólida, pero rutinaria y poco original que además sufre de serios altibajos durante todo su desarrollo, perdiendo interés de una forma alarmante hacia la mitad del juego aunque recuperando su brioso ritmo en el último cuarto del mismo.
Blue Dragon nos narra la epopeya de Shu, Jiro y Kluke, tres jóvenes de una aldea que sufre habituales ataques por parte de un tiburón mecánico. Cansados de la situación se deciden a hacerle frente, y descubren que tras la terrorífica apariencia del engendro se esconde un peligroso secreto en forma de pequeña nave que transporta a los muchachos a la nave del megalómano enemigo de turno, que en esta ocasión responde al poco fiero nombre de Nene. En la nave de éste descubrirán, casi obligados, como hacerse con unas sombras en forma de animales que les proporcionarán grandes poderes, y que serán sus inseparables compañeros durante el resto de la aventura.


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