Análisis: The Last Remnant| 26 de noviembre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 2 |
El sistema funciona razonablemente bien cuando tenemos a un buen puñado de soldados y personajes a nuestro mando, y debemos configurar los grupos de unidades para que estén equilibrados y hagan un buen trabajo empleando los mimbres con los que contemos. Sin embargo en la primera mitad de juego no tenemos a muchos hombres a nuestras órdenes, con lo cual el procedimiento de combates tan sencillos acabará dando lugar al tedio a corto-medio plazo.
Por otra parte cabe destacar que a pesar de lo aparatoso de los interfaces de pantalla, lo cierto es que las opciones en realidad no son demasiado profundas. Las masivas batallas que se producen en el segundo DVD son un ejemplo de que el concepto funciona correctamente en determinadas circunstancias, sin embargo para llegar hasta ellas hemos tenido que afrontar ya un buen puñado de horas de la campaña.
El fuerte, por lo tanto, acaba siendo la planificación de cada batalla, por encima casi del desarrollo de la misma. Aprenderemos aquí los pros y contras de cada formación, y descubriremos poco a poco –y no sin abundantes tropiezos-, como compensar las debilidades de un tipo de personaje con las fortalezas de otro.
Uno de los aspectos más desconcertantes de The Last Remnant es el hecho de que no podemos personalizar los ítems o protecciones de los personajes. El único sobre el que tendremos control será el protagonista.
Hay, asimismo, algunos quick time events que salpican los combates, y que de vez en cuando requieren algo de destreza por nuestra parte. Es una variedad agradable, que no sucede en demasía, pero que cuando aparece muestra un cierto gusto por alternar turnos con tiempo real de forma habilidosa.
Si tenemos paciencia y sabemos descubrir las ciertas virtudes que sin duda The Last Remnant esconde descubriremos un juego correcto, y que puede deparar algunos momentos interesantes. En el género de los JRPG siempre hay que tener paciencia, puesto que son títulos de un desarrollo muy pausado. Sin embargo el sentido del ritmo no es lo que más requiere de nosotros en lo nuevo de Square, es más bien el propio concepto del videojuego y, sobre todo, sus exasperantes aspectos técnicos.
Las más espectaculares batallas del último tercio de juego deberán ser superadas prácticamente de forma seguida. Será imposible guardar partida entre medio, con el riesgo que ello conlleva.
Tecnológicamente Deficiente
El apartado visual de The Last Remnant era uno de los que más pasión levantaba en el proyecto, y había mucha ilusión por comprobar qué podía hacer un estudio de sobrada reputación gráfica como Square con un motor del potencial de Unreal Engine 3.0.
Sin embargo el resultado es increíblemente decepcionante, y pese a que en lo que respecta al diseño artístico el título es francamente notable, el conjunto desmerece muchísimo por la irregularidad de sus gráficos y, sobre todo, por su nefasto acabado en términos de imágenes por segundo.
El juego, por si fuera poco, tiene abundantes tiempos de carga que separan las escenas jugables de los combates o de las cinemáticas, etcétera. Los tiempos son larguísimos; y por si fuera poco al terminar no parecen haber hecho su trabajo correctamente, puesto que las texturas de ciertas partes del escenario o de los personajes todavía tardan algo más de tiempo en representarse en alta resolución.
El mayor problema tecnológico no es únicamente el bajísimo frame-rate, también son los tiempos de carga. Si instalamos The Last Remnant en el disco duro de la consola éstos mejorarán, pero aún así duran demasiado.
Por otra parte hay algunos escenarios preciosos, con un nivel de detalle altísimo; pero estos se alternan directamente con otros vacíos e increíblemente descuidados, que parecen genéricos y de relleno. Esto es aplicable también a los movimientos de los personajes, algunas animaciones de combate son espectaculares pero las más corrientes, por ejemplo el protagonista andando, son realmente flojas.
En cuanto al apartado sonoro hay que señalar que el score musical cumple con mucha solvencia, y que el videojuego llega a nuestro país con la única traducción al español de los textos. El doblaje está en inglés, y su presencia es ciertamente escasa puesto que se prima la lectura por parte del jugador de grandes cajas de texto por encima del empleo de las voces de actores para narrarlos.

Valoración de The Last Remnant El prometedor The Last Remnant acaba injustamente defenestrado por su desastroso acabado técnico y por sus poco precisos métodos de combate. Quien sea capaz de pasar por alto su caprichosa tasa de imágenes por segundo y sus tediosos tiempos de carga, encontrará un título algo repetitivo y alargado en exceso, pero rico en imaginería y con ocasionales destellos de brillantez. |



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