Análisis: Grand Theft Auto: Chinatown Wars| 24 de marzo de 2009 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 3 |
Liberty City, una ciudad viva
GTA IV levantó los cimientos de una nueva Liberty City que se comportaba de una manera más humana y real. Chinatown Wars no hace más que explotar la fórmula con una ciudad donde el día y la noche se intercambian mediante un ciclo de 24 horas con circunstanciales invitados como la lluvia o la tormenta. Los peatones reaccionan ante estos cambios, la densidad de población sobre las aceras se modifica y sus comportamientos pasan de la completa normalidad a abrir un paraguas o a comenzar a correr si no llevan uno encima.
Con un simple paseo en taxi -previo silbido a nuestro micrófono para llamar su atención- nos percatamos de situaciones aleatorias que ayudan a crear una urbe con personalidad propia. Luchas callejeras fortuitas, atropellos involuntarios, persecuciones de coches, tiroteos, ambulancias que acuden a salvar a un herido... Todo está dotado de una inteligencia artificial elaborada que, en el caso de los transeúntes, llega al grado de determinar su paseo por Liberty City desde que salen de sus casas hasta que vuelven a ellas.
Por tanto, la doble pantalla de Nintendo DS alberga una ciudad realmente compleja, mucho más si tenemos en cuenta la cantidad de elementos interactivos de que dispone. Podemos caminar o conducir por toda la ciudad, por supuesto, pero también usar barcos o motos acuáticas para cruzar el mar, así como destrozar gasolineras, farolas, paradas de autobús, letreros, buzones... y percibir sus consecuencias en forma de gritos, explosiones o cristales volando por los aires. La respuesta del escenario a nuestras acciones es rica y altamente gratificante, sobre todo si contamos con detalles como hacernos con un camión de bomberos para empezar a apagar incendios por la ciudad, apropiarnos de un taxi para ganarnos unos dólares llevando a clientes o coger un coche de la policía con el que empezar a limpiar la ciudad de malhechores.
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Algonquin (Manhattan), Dukes (Queens), Bohan (Bronx), Broker (Brooklyn) y la estatua de la libertad regresan a Liberty City, una ciudad encerrada en las tres pulgadas de la pantalla superior de Nintendo DS.

Con la "poli" en los talones
Una gran novedad con respecto a la serie es la posibilidad de traficar con los hasta 80 camellos que pululan por Liberty City. Es una manera rápida de hacer dinero dentro del juego, aunque también una forma de que los policías vayan tras nuestro rastro con una mayor facilidad. A estos efectos, la policía ha modificado su conducta con respecto a los anteriores GTA, de manera que aquí bastará con cambiarnos de coche cuando no nos vean, así como escondernos en los callejones, aunque más efectivo será embestir a las unidades motorizadas para impedir que nos persigan.
El nuevo sistema no sólo funciona, sino que nos atreveríamos a decir que podría marcar un nuevo precedente en la saga. Cada vez que detienen a Huang Lee, las fuerzas de seguridad reaccionan con mayor severidad a sus delitos, haciendo que la experiencia sea exponencialmente desafiante.
De una patrulla de policía a varias, y de varias a la utilización de helicópteros y fuerzas especiales. Se trata de una dinámica de actuación similar a la del pasado y a la cual podemos reaccionar mediante coches deportivos, camiones, motos o, mejor aún, un arsenal de armas que comprende desde las típicas pistolas, subfusiles, escopetas o lanzacohetes hasta las motosierras, carabinas, granadas, cócteles molotov o minas de proximidad. Todo ello a disposición del usuario siempre que acceda a la tienda Ammunition.net, la cual le llevará todos los productos a la puerta de su residencia más cercana (podemos tener varias) en un ejercicio de humor sarcástico que sólo podía poner a nuestro alcance una compañía como Rockstar.
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Traficar con drogas se convierte en la manera más fácil de hacer dinero en Chinatown Wars. Las 100 cámaras de seguridad dispersas por la ciudad dificultarán nuestra tarea, aunque siempre se podrán destruir...

Querida rejugabilidad
Una narrativa cuidada, una ciudad viva, un nuevo sistema de evasión de policía... Los encantos de Chinatown Wars salen a relucir a los escasos minutos de encender nuestra Nintendo DS, pero se hacen mucho más intensos cuando llevamos unas horas con él y nos damos cuenta de su eterna duración. Al menos se requieren diez horas para superar todas las misiones presentes en el título, pero diez más son necesarias para completarlo al 100%. En otras palabras, lo último de Rockstar posee más de 20 horas de juego.
Aún así, este dato es relativo, viéndose potenciado por la gran rejugabilidad de cualquier GTA que se precie. En este sentido, cabe incluso destacar la nueva estructura rejugable con la que se ha dotado al videojuego, inédita en la saga. En Chinatown Wars se nos permite repetir las misiones completadas una y otra vez, intentando mejorar tiempos para competir contra uno mismo o incluso obtener alguna medalla como recompensa.
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Un hombre engañado por su mujer, un obeso adicto a las prostitutas, un policía corrupto que consume drogas... El plantel de personajes digno de cualquier GTA no tiene ningún reparo en hacer acto de presencia en DS.
Se trata de una opción interesante, sobre todo si tenemos en cuenta que algunas de las misiones son realmente épicas y originales. Rockstar ha demostrado estar a otro nivel cuando el objetivo es crear situaciones tan divertidas como lanzar cócteles molotov desde un helicóptero, ejercer de francotirador, protagonizar una persecución en moto o pulverizar desde una ametralladora a todo lo que intente acercarse a nuestro coche. Y eso sin contar tareas secundarias que nos vendrán dictadas por ciudadanos de a pie, como una enferma terminal con ganas de sentir la velocidad de un deportivo o de un actor porno que debe de ponerse a tono con las actrices en una limusina mientras que la llevamos hacia su destino.


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