Kid Icarus se ha ido convirtiendo año tras año en la gran promesa de Nintendo. Un título que nadie había confirmado, pero que todos sabían que llegaría. Y así ha sido. El milagro de volar volverá a ser otra vez posible, ahora en 3D, con efecto estereoscópico y una dificultad digna de fans. Te contamos cómo regresa Pit después de 20 años sin sacar sus flechas a pasear por los cielos.
Un regreso alado muy esperado. No habría una mejor forma para calificar la vuelta de una serie como Kid Icarus al mundo del videojuego. Es cierto, sólo nos ha dado dos juegos en su breve historia como franquicia (uno en 1986 y otro en 1991), pero aún así su legión de fans ha ido gestándose y expandiéndose conforme los rumores sobre un nuevo título iban acumulándose.
Y Nintendo ha respondido. Con el lanzamiento de 3DS una secuela fue confirmada y anunciada (casi 20 años después) durante el E3 del 2010, para alegría de todos sus seguidores, que se ha demostrado que no son pocos. Project Sora, la subsidiaria encargada del proyecto (con Masahiro Sakurai a la cabeza, creador de Super Smash Bros) tiene por tanto un duro trabajo por delante con este tercer título dentro de la serie. Y es que no puede decepcionar, pero tampoco convertirse en otro videojuego dentro de la media del -por ahora- no demasiado convincente catálogo de la nueva portátil estereoscópica.
Regreso alado
Kid Icarus: Uprising será, muy probablemente, la próxima obra que nos diga si
Nintendo 3DS va finalmente a despegar en cuanto a calidad. Y lo hará con un ángel caído del cielo, Pit, que vuelve para luchar contra las
fuerzas de Medusa (la resucitada princesa de la Oscuridad) en una cruenta batalla por salvar a la humanidad.
Lo nuevo de Kid Icarus podría calificarse como un videojuego repleto de acción Shoot 'Em Up, a medio camino entre la jugabilidad por aire "on the rails" y sobre tierra con cierta libertad de movimiento. Un combinado explosivo dividido en capítulos de dificultad creciente y que nos irán narrando las peripecias de Pit y sus amigos (que también los tendrá) en pos de liberar a La Tierra del yugo que suponen Medusa y sus esbirros.
El planteamiento seguido es sencillo. En cada nivel poseemos seis minutos para completarlos en su totalidad, una progresión de acontecimientos que comienzan en el aire (gracias al poder de volar, más conocido como "The Miracle of Flight") para posteriormente posarnos sobre tierra y enfrentarnos a un poderoso jefe final.
Volar de noche con la luna de fondo es una de las bellas estampas que nos dejará un Kid Icarus gráficamente brillante. De lo mejor de 3DS.
Todo sería perfecto si no fuera porque cada vez que perdemos una vida también disminuye nuestro
contador de tiempo, un factor que realmente determina el éxito en los niveles. No obstante, y por suerte, podremos encontrar
corazones que regeneren nuestra vitalidad, así como cofres con comida y otros objetos especiales. Incluso habrá situaciones en que será posible recuperar parte del tiempo consumido.
Por tanto, un concepto de juego simple pero a la vez profundo, casi tanto como el control. A estos efectos, los diseñadores han pretendido crear un sistema ideal tanto para nuevos jugadores como para fans. Esto se traduce en un esquema intuitivo donde el movimiento se realiza con el controlador analógico, dejando la pantalla táctil para la interacción con la retícula de disparo.
Nos gustaría decir que es una solución perfecta. Sin embargo, durante nuestras partidas con esta versión hemos experimentado algunos episodios de frustación. El esquema resulta preciso, pero nada cómodo en la práctica. Aparte, y aunque las partes de vuelo sean plenamente satisfactorias (asemejándose en muchos aspectos a las claves jugables de clásicos como Star Fox), las escenas terrestres gozan de una cámara totalmente imprecisa y de una serie de acciones -como correr o esquivar- que resultan difíciles de ejecutar.