Es relativamente fácil creer que, por el hecho de ser un gigante tecnológico, tienes la sartén por el mango en lo que respecta a la captación de trabajadores y la retención de talento. Que el hecho de ser Google o Amazon te facilita las cosas a la hora de lidiar con tendencias como el teletrabajo y mediar con fuerza a la hora de arrastrar a la gente de vuelta a la oficina cuando el trabajo en remoto ya no te parece una prioridad. No podían estar más equivocados.
Tal y como recoge un reciente análisis de la firma Flex Index en relación a las medidas adoptadas por más de 2.670 compañías tecnológicas, pese a que el 8% de ellas demandaba la vuelta a la oficina durante el año pasado, el porcentaje relativo a esa controvertida práctica ha descendido hasta apenas un 3% en lo que va de año, evidenciando con ello que hay poco que hacer frente a demandas tan aparentemente lógicas como las que reclaman quienes siguen prefiriendo el teletrabajo en vez de lidiar con los transportes hasta la oficina o las distracciones derivadas de trabajar en ellas.
Las cifras que le dan la razón al teletrabajo frente a la vuelta a la oficina
El cambio en las cifras, para alegría de quienes prefieren trabajar desde casa, no acaban ahí. Si en 2023 un 75% de dichas empresas ofrecían acuerdos más flexibles para sus empleados, ese porcentaje ha subido en lo que va de año hasta un 79%. En el caso de las empresas que dejaban a elección del trabajador el adoptar un estilo u otro, los números han cambiado de un 38% hasta un 56%. De hecho, sólo el 18% de las compañías sigue obligando a los trabajadores a volver al menos un día por semana a la oficina.
Según una encuesta adicional de KPMG entre aquellas tecnológicas con beneficios anuales por encima de los 500 millones de dólares, la lucha de compañías como Google o Amazon para forzar el retorno a la oficina están funcionando regular pese a que su intención es acabar con el trabajo en remoto en un plazo de 3 años, enfrentándose a grandes oposiciones por grupos de empleados e incluso generando protestas por el cambio de rumbo. Y es que pese a que las compañías parecen encabezonadas en volver a la vida prepandemia, la estrategia de forzar la cuerda les está explotando en la cara.
Imagen | Userpilot
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