A la fiebre de las cartas de Pokémon perdidas detrás de los cajones y la de los VHS de Disney que aún descansan en la estantería de tus padres, ahora hay que sumarle otra basura del pasado que resulta ser oro para otros: nuestros viejos Hot Wheels.
Hace unos días se viralizaba la noticia de un muchacho que, tras pagar 21 euros en un mercadillo por una caja con coches viejos de Hot Wheels, terminó con un tesoro de más de 700 euros al cambio. O al menos eso creía él, claro. Analizando en qué precios se mueven los coches que muestra, tengo una mala y una buena noticia para él.
La fina línea entre el éxito y la morralla
Como todo lo que huele a nostalgia, el fenómeno fan alrededor de los Hot Wheels ha hecho que ciertas unidades lleguen a alcanzar precios de hasta 100.000 dólares en subastas, lo que a su vez ha empujado aún más el coleccionismo de estos coches de juguetes.
De un primer vistazo, de los 690 coches que incluía la caja, el usuario que llevó su hallazgo hasta Reddit reconoció un Nissan Skyline GT-R que, decía, suele venderse por entre 40 y 60 euros. Con un único coche ya tenía amortizada la compra.
Con los mercadillos convertidos en una mina para quienes saben qué buscar, lo que para la madre de turno cuyo hijo se ha ido de casa y quiere hacer sitio es sólo basura, para otros puede ser una inversión equivalente a los que se dedican a comprar trasteros embargados o cosas por el estilo. No sabes si ahí habrá algún tesoro, pero Mattel ha hecho que cada vez sea más probable encontrar algo.
Jugando con la escasez de ciertas ediciones, y recuperando modelos antiguos tirando de nostalgia noventera, el resultado es un mercado en el que es fácil encontrarse coches de Hot Wheels aparentemente normales que, como mínimo, se venden sueltos por un euro a los coleccionistas. De hecho, incluso aunque se consiguiesen vender esos 690 coches por separado a una cuarta parte de ese precio, seguirían siendo 175 euros muy por encima de los 21 que se pagaron originalmente.
Con esa premisa sobre la mesa, la de que vendiendo cada coche por al menos 1 euro ya sacaría unos 700, la viralidad de la noticia que saltó a las redes estaba más que asegurada y, con algo de suerte, podría terminar llamando la atención de algún incauto que quisiera quitarle de las manos esa "joya" por un valor similar. Como probablemente ya te estás imaginando, habría sido un error.
Una buena y una mala noticia para el coleccionista de Hot Wheels
La buena noticia es que sí, es cierto. La mayoría de esos coches tienen un valor de entre 1 y 3 euros vendidos en esas condiciones, incluso pese a tener algunos rasguños y llegar sin su caja original, así que entre unos y otros fácilmente podría llegarse a los 700 euros.
Sumemos piezas que van un poco más allá, como el Submarino amarillo de Los Beatles o el camión de Cheetos, y el euro que no puedas rascarle a los que están en peores condiciones pueden balancearse con estos más exclusivos que se muevan entre 4 y 7 euros.
De rebote, aunque la colección de Ferraris, los Nissan y los Lamborghini, luzcan muy bien en la foto pero no suban mucho de precio, los modelos de Fast & Furious tal vez no lleguen hasta esos 60 euros con los que soñaban, pero sí pueden terminar moviéndose por algo menos de la mitad dependiendo de la versión y su año de producción.
El problema, lo que no te suelen contar con este tipo de hallazgos únicos que se viralizan rápido en redes -el muchacho no dudaba en utilizar la frase "oficialmente he gastado toda mi suerte para los próximos 10 años" para darle más épica-, es que de ahí probablemente no termine sacando mucho más de lo invertido por una cuestión de lógica.
Sin una joya que sirva para sacarse un buen pellizco, esos 700 euros saldrían a base de pasarse días enteros clasificando los vehículos y vendiéndolos sueltos por poco más de un euro y, si te paras a pensarlo fríamente, es difícil que llegue a alcanzar esa cifra.
Lo que no cuenta su letra pequeña es que es una inversión en tiempo para ordenarlos, hacerles fotografías, lidiar con coleccionistas en el Wallapop de turno, y gestionar los envíos con su oficina de correos, que probablemente el usuario no quiera ver ni en pintura por el tedio que supone y porque, como mucho, terminaría moviéndose en entre 150 y 300 euros como mucho. Frente a ese panorama (especialmente el de lidiar con los compradores de Wallapop), no le culparía si simplemente volviese a meterlos en la caja.
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