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No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

El nuevo arcade de aviación de Bandai Namco Aces es emocional, humano e increíblemente divertido. Ojalá venda muy bien

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Si pudiera, iría personalmente a tu casa a obligarte a jugar a Ace Combat 8: Wings of Theve
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Mario Gómez

Editor Senior
Nota: Este artículo no es un análisis completo de Ace Combat 8. Las opciones multijugador están cerradas en el momento de escribir estas líneas, así que emitiremos nuestra valoración final cuando tengamos acceso a este modo de juego que aún nos falta por examinar.

"Gracias por esforzarte tanto para mantenernos con vida. Eso es todo." Lo que acabas de leer es una línea de diálogo de un personaje bastante secundario de la campaña de Ace Combat 8: Wings of Theve que se reproduce sobre un silencio frío y solemne al completar cierta misión de escolta. A simple vista no tiene nada de especial, pero reconozco que a mí me impactó a un nivel más profundo y personal del que tal vez debería. Casualmente, aquella misión en concreto me había costado horrores. Tuve que reiniciar el último checkpoint una cantidad vergonzosa de veces hasta ganar, y cuando lo logré, mi caza acumulaba un 94% de daños y tenía un solo misil restante. Saqué una captura de pantalla y todo. 

¡Emoción! Si tuviera que resumirte Ace Combat 8 en una sola palabra, sin duda alguna utilizaría esa. Es un juego absolutamente fantástico en todos los sentidos, eso te lo adelanto ya; pero al final del día, me quedo con la sensación de que todo lo que hace está diseñado a conciencia para despertar algo en ti. A veces son esos momentos de serenidad y contemplación que vienen cuando te enfrentas a una realidad difícil de asumir, otras, la catarsis que llega al desafiar a algo mucho mayor que tú mismo; sorpresa, indignación, resolución—cuesta creer todo lo que Bandai Namco Aces (lo que antes era un mero equipo interno, Project Aces) es capaz de condensar en la historia de un juego sobre cazas.

Pero lo hacen, consistentemente. En 3DJuegos ya hemos hablado en alguna ocasión al respecto: la saga Ace Combat en general, no solo el octavo episodio numérico, sabe muy bien qué teclas tocar. Es una de esas franquicias con una facilidad tremenda para enamorar a su público con sus historias de épica militar, una fórmula jugable más que sólida y un cariño palpable en cada paso que da. Su última entrega no inventa ninguna rueda y en algún momento me he preguntado si debería pasar ciertas cosas por alto o no, pero veo claro que es la más diestra a la hora de hacer todas esas cosas que ya nos gustaban. Nos espera una campaña muy humana con la que empatizar y con misiones muy variadas.

Siempre ha estado genial, ¿qué esperabas?

Ace Combat 8 se ambienta en el año 2029 del universo Strangereal, justo después de la Guerra del Faro (o Segunda Guerra Continental) que se cuenta a lo largo de AC7. En esta ocasión, la Federación de Usea Central o FCU se enfrenta a una invasión de la República de Sotoa. Nuestro personaje es Rex, un piloto de caza a bordo del carguero Endurance de la FCU, que por circunstancias fortuitas termina viéndose obligado a continuar el legado del difunto Jan Cope: un héroe de guerra apodado Wings of Theve cuya reputación se fabricó artificialmente para inspirar esperanza en los aliados y temor en los enemigos. Un fraude.

No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

Por supuesto, como era de esperar en esta franquicia, lo que nos espera es un complejísimo tapiz de tensiones geopolíticas lleno de espectáculo, momentos de pura épica y muchos giros de guion interesantes; aunque como te iba diciendo más arriba, este juego en concreto tiene una carga humana notablemente mayor de la habitual. Y esto es algo que en realidad tiene varias explicaciones. 

La primera de ellas es que Rex retoma el sobrenombre de Wings of Theve capitaneando directamente a la cuadrilla Joker y los tripulantes de la FCU Endurance, los anteriores aliados de Cope: un grupo de personajes carismáticos, expresivos, variados, creíbles, llenos de trasfondo y riqueza. Fraguar relaciones humanas profundas y con textura es una parte inseparable de la identidad de Ace Combat (p. ej. Buddy - Pixy) así que esto no te pillará desprevenido si tienes algo de experiencia con la serie, pero nunca habíamos visto este grado de cercanía.

Ahí es donde entra en juego la segunda explicación, y es que AC8 nos da mucho espacio para fraternizar porque es bastante largo. De manera ilustrativa, la entrega anterior estaba compuesta de 20 misiones principales que daban para algo menos de 20 horas de juego. En esta ocasión hablamos de 30 misiones y algo menos de 30 horas (contando secuencias cinematográficas en ambos casos) para nuestra primera visita, aunque por supuesto el recuento se expande fácilmente si eres de los que persiguen el rango S en cada misión.

No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

El punto al que quiero llegar es que son horas "adicionales" extraordinariamente bien aprovechadas. Todos los personajes tienen el espacio y el respeto que merecen y necesitan, y para cuando termina la historia uno siente que todos ellos han aportado más que un simple granito de arena. Se dice pronto, pero que un arcade de aviación te de momentos bien construidos con personajes empáticos que ríen, lloran o sufren un ataque de ansiedad en un momento crítico no es moco de pavo. Como te digo, hay un componente muy humano en AC8. 

Y ese componente se manifiesta en animaciones y actuaciones de doblaje cuidadísimas hasta el extremo. He jugado con las voces en japonés subtituladas al español, siendo la única alternativa el inglés. También se suministra en igual medida mediante el diseño de misiones y la coreografía. Un caza es estático, inflexible, estoico; pero en Bandai Namco Aces tienen mucha experiencia coordinando cada misión de tal manera que la música, los diálogos, las condiciones meteorológicas o la aparición de enemigos se den la mano y trabajen con un propósito en común, hablando el mismo idioma.

Como eso suena tal vez demasiado abstracto, te pondré un par de ejemplos prácticos evitando spoilers todo lo posible. En uno de ellos, el juego inicia una secuencia de repostaje de combustible que cualquier entendido de la saga conocerá de sobra, solo que no termina como esperamos: pasa algo urgente que nos obliga a despegar de inmediato, conectando con la siguiente misión sobre la marcha. En otro ejemplo, nos preparamos para atacar una base enemiga. 

No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

Un holograma 3D ilustra con todo lujo de detalles que nos enfrentamos a un desafío titánico, describiendo con precisión la localización exacta de todas las armas antiaéreas, barcos de guerra y más. La misión arranca casi en silencio, comentando la situación con nuestros compañeros debajo de las nubes. Cuando finalmente asciendes, encuentras a lo largo y ancho de la interfaz un volumen indescriptible de objetivos inundando el radar, la música se intensifica hasta niveles indescriptibles y unos segundos después estamos sudando a lo grande tratando de esquivar un enorme cañón de riel e infinidad de torretas. 

Esta clase de piruetas (chiste intencional) es la norma en Ace Combat 8. Todas las misiones que componen su campaña tienen algo de sabor, de personalidad; algún girito que las hace memorables en mayor o menor medida. Aquí se hacen palpables un par de realidades que van de la mano: hay una buena inyección de presupuesto tras esta entrega respecto a las anteriores, y se nota que el equipo de desarrollo está curtido que nunca. Una pequeña crítica te diré también, y es que rara vez me he llevado la sensación de estar viendo algo nuevo.

No me malinterpretes, ojo: soy muy consciente de que la saga Ace Combat trabaja siempre con tropos parecidos. El informe previo a la misión, los interludios de repostaje, los duelos entre ases; incluso cosas mucho más sutiles y meméticas para entusiastas como culpar a Belka de todo lo malo por pura costumbre. Todo eso me parece bien y disfrutable y perfectamente positivo. 

No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

Mi queja tiene que ver más con el reciclaje. Aquí tenemos de vuelta el Arsenal Bird de AC7 en forma de enemigo de élite, por ejemplo, y también un equivalente nuevo con la particularidad de que es un vehículo terrestre en lugar de aéreo. No falta la típica misión de infiltración entre radares amarillos, o la de colarse en una estructura para disparar a un núcleo con un margen de error ínfimo.

En otras palabras, el sandbox de Ace Combat 8 no parece haber evolucionado tanto como lo han hecho sus gráficos o su diseño de misiones. Es una iteración fantástica de lo que ya teníamos, con algunos ajustes para modernizar un poco la fórmula, pero no esperes nada revolucionario. Me hubiera gustado ver algo más fresco en este sentido. Entre los ajustes que sí han llegado encontramos, por ejemplo, una nueva funcionalidad para dar órdenes a nuestros aliados usando la cruceta del mando; modificando el comportamiento de la IA para que nos cubra o ataque objetivos, entre otras cosas. También hay un sistema más flexible a la hora de equiparse armas especiales: una con mucha munición, o dos con menos.

Hay varias mejoras pequeñas del estilo aquí y allá, cosas que definitivamente ayudan a pulir la fórmula; pero en general no deberías esperar una evolución muy grande respecto al juego anterior. Sí me ha gustado, en cambio, ver que todos los arquetipos de misión tienen ahora sus momentos de gloria y que guardan mucha variedad entre sí. Aquí tenemos más misiones que nunca centradas en objetivos terrestres, tanto de escolta como de destruir enemigos; y algunas un tanto experimentales también. 

No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

En resumidas cuentas, estamos ante una entrega que no cambia tanto como uno probablemente desearía tras siete años de espera, pero que hace auténticas virguerías con las herramientas que ya tiene. Insisto, también, en que es un juego emocionante como él solo: a menudo he terminado las misiones con las manos sudando de pura adrenalina después de completar los objetivos por los pelos, o a punto de perder. Los recién llegados a la saga Ace Combat deberían saber que esto es un auténtico simulador de ansiedad con todas las de la ley, de hecho, y lo ideal es venir hechos a la idea de que un porcentaje altísimo de la partida se resume en escuchar tres, cuatro, cinco alarmas distintas a la vez.

Personajes sufriendo los horrores de la guerra de fondo, los aliados que debes escoltar soltando señales de socorro a medida que su vida desciende y la unidad AWACS avisándote de que un caza enemigo te tiene fijado o de que (esto es odioso) el enorme cañón de riel que controlan los oponentes sotoanos durante toda la historia está a punto de disparar en tu dirección. Es un juego para gente que disfruta trabajando bajo presión, y si eso encaja con tu perfil, te aseguro que pocas veces en el medio tendrás victorias más gratificantes. No te hablo de dificultad: es exigente, pero sin más. Te hablo de vibra, de tono, de tópico.

Jugando por todo lo alto

A falta de ver qué tal es el multijugador y ponerle una valoración final, Ace Combat 8: Wings of Theve me parece fantástico. Conservador, eso desde luego, pero absolutamente intachable en cuanto a resultados. Es uno de esos juegos que se quedan contigo mucho después de terminarlos porque es fácil empatizar con su historia de épica militar, con sus personajes y con el romanticismo que esconde la aviación bélica. No te hace falta saber nada para empezar, pero si vienes suficientemente preparado entenderás mejor las conexiones con AC7, alguna broma ocasional y reconocerás tropos que te hacen sentir como en casa.

No exagero si te digo que tras terminar Ace Combat 8: Wings of Theve, solo pienso en cómo obligarte a jugarlo

En cuanto a las condiciones en las que he jugado durante la redacción del artículo, te diré que he estado trabajando con la versión de PC del juego. Mi equipo tiene una RTX 5070 Ti, un Ryzen 7 9850X3D y 32 GB de RAM. Como Bandai Namco Aces trabaja en el motor Unreal Engine, no me resulta difícil alcanzar el límite personalizado de 244 FPS que tengo puesto mientras uso mi monitor 1440p valiéndome del escalado de resolución de DLSS (también están TSR y FSR). 

Sin embargo, me ha extrañado comprobar que no existen opciones de generación de fotogramas en el menú de ajustes; y es una lástima no contar con esta opción porque las raras ocasiones en las que se producen ralentizaciones, el bajón de rendimiento es bastante notable. Sospecho que la versión de Steam arrastrará un buen número de reseñas de usuario con preocupaciones similares en lo que respecta al acabado técnico. Por suerte, las quejas terminan ahí y todo lo que respecta a gráficos y especialmente arte tiene un nivel intachable.

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