Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que apagar la consola sin guardar era casi un pecado digital y no porque pudieras cargarte el juego o perder todo tu progreso (que también), sino porque sabías que te esperaba una bronca monumental. No de tus padres, no de tus amigos. Te esperaba él: Mr. Resetti (o sea, Rese T.Ado en castellano).
Un topo con casco de minero, voz ronca, gesto malhumorado y cero tolerancia a las excusas. Te sentabas tranquilamente frente a tu consola, ya no te acordabas de lo que habías hecho el día anterior y, de pronto, ahí estaba él, saliendo de la tierra, como un espíritu bien vengativo para recordarte que en Animal Crossing no se juega con el guardado.
Yo tenía 11 años, y lo confieso: me daba pavor. No siempre era mi culpa. A veces la consola se apagaba sola, se le iba la batería, o simplemente me olvidaba. Pero encender el juego sabiendo que venía la bronca era bastante angustioso —y si no te acordabas de lo que te esperaba, menudos sustos te llevabas—. Aun así, con el tiempo, Rese T.Ado se volvió casi parte de la familia. Era molesto, sí, pero también entrañable. Una especie de guardián del orden, un gruñón que, en el fondo, se preocupaba por ti.
Cuando llegó Animal Crossing: New Horizons (2020), me alegré de ver que seguía ahí. Un poco cambiado, claro, porque ya no sale a regañarte sino que ahora dirige el servicio de rescate, una función que te permite volver al último punto seguro si te quedas atascado en la isla. Casi como un Uber de emergencia en zapatillas de estar por casa.
Y venga, os voy a admitir una cosa: cuando me compré el juego, cerré la partida sin guardar a propósito... solo para ver si aparecía. Y cuando no salió mi niña interior se llevó un poquito de chasco. El juego tiene autoguardado y con eso, Rese T.Ado, tal y como lo conocíamos, perdió su trabajo. Literalmente.
El fin de una era: adiós al susto
Nintendo lo explicó claramente en entrevistas; el sistema de autoguardado de New Horizons hacía que la figura de Rese T.Ado, como vigilante del guardado manual, ya no tuviera sentido. Así explicó su "despido" Aya Kyogoku, project lead del juego:
"Creo que esto es algo positivo para el jugador, porque en New Horizons puedes dejar de jugar en mitad de tu partida y tu progreso se seguirá guardando. Pero, por desgracia, al no haber necesidad de reiniciar el juego ni botón de reinicio en la Switch, el señor Rese T.Ado lo ha pasado mal. Le han despedido de su puesto"
En otras palabras: los tiempos cambian, y Rese T.Ado ya no encajaba. Pero en lugar de despedirlo sin más, decidieron reciclarlo. Le dieron un nuevo rol, más tranquilo. Sigue siendo gruñón, pero más amable. Su voz, en la interfaz del servicio de rescate, es calmada, profesional. Si sois tan románticos como yo diríais que incluso melancólica. Y eso tiene sentido: él también ha tenido que adaptarse. Como muchos adultos, ha pasado de ser el "pesado" que ponía orden, a alguien que está ahí cuando lo necesitas, pero sin meterse demasiado. Es, literalmente, una metáfora de nosotros mismos.
Los que crecimos con los primeros Animal Crossing hemos cambiado. Ya no somos niños apagando la consola a escondidas. Ahora somos adultos que necesitan un botón de rescate de vez en cuando. Y Rese T.Ado está ahí para eso.
Juegos con broncas legendarias (y mecánicas similares)
Rese T.Ado no ha sido el único personaje en los videojuegos que te juzgaba por tus decisiones técnicas. Hay algo fascinante en que un juego, que debería ser un espacio de libertad, te regañe por romper sus reglas internas. Por supuesto, hay más ejemplos de personajes con el espíritu de Rese T.Ado.
Undertale, por ejemplo es un juego que lleva el concepto de "recargar partida" a un nivel ético superior. Por ejemplo, si matas a un personaje y luego recargas para evitarlo, el juego lo sabe. Algunos personajes lo recuerdan y reaccionan o aparecen de forma distinta. Digamos que juega con la idea del "guardado como trampa".
En Metal Gear Solid, Psycho Mantis leía tu memory card y te decía en voz alta qué juegos habías jugado. Era una forma genial (y algo inquietante, todo sea dicho) de romper la cuarta pared.
Puede parecer exagerado decir que un topo malhumorado era importante, pero lo era. Rese T.Ado enseñaba algo que los videojuegos rara vez te recuerdan: que tus acciones tienen consecuencias. Que no todo se puede deshacer sin más. En el fondo, su mensaje era bastante simple: si vas a vivir en este mundo, cuídalo. No lo apagues sin pensar. No hagas trampas para tener un día perfecto. Vive con tus errores, con tus decisiones y con tu caos.
Ahora que no está... ¿lo echamos de menos?
Muchos jugadores nuevos nunca conocieron al Rese T.Ado clásico. No entienden por qué algunos de nosotros fruncimos el ceño cuando alguien te dice que ha apagado sin guardar y no le ha pasado nada. Pero los que estuvimos ahí, los que encendíamos la consola con nerviosismo, lo recordamos con mucho, mucho cariño.
Y en cierto modo, su desaparición también nos dice algo del presente: los juegos de hoy cuidan más al jugador. Tienen sistemas de seguridad, autoguardado, accesibilidad, diseños pensados para que no se pierdan nuestros avances, lo que es bueno. Pero también hemos perdido un poco esa magia imperfecta. Esa sensación de que el juego sabe lo que hiciste, y te lo dice sin tapujos.
Así que gracias, Rese T.Ado. Por regañarnos y por enseñarnos a guardar. Por hacernos sentir que había alguien al otro lado, aunque fuera un topo enfadado esperando a salir a berrear en nuestra cara. Y gracias también por volver en New Horizons, aunque sea en segundo plano. En un mundo donde todo cambia y todo se reinicia, Rese T.Ado es una especie de constante. Y aunque ya no salga a gritar, seguimos recordando su voz y, lo más importante, su mensaje... aunque a veces se me quede la consola sin batería y se me apague cuando menos me lo espere.
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