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La historia de "El Fuji", uno de los logos más reconocibles de la historia del videojuego

La historia de "El Fuji", uno de los logos más reconocibles de la historia del videojuego

Por  /  25 de octubre de 2020       
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¿Sabes lo que es El Fuji? Quizá no lo conozcas por ese nombre, pero te adelanto que lo has visto un millón de veces. Se trata del logotipo de Atari, y hoy te contamos cómo se convirtió en un elemento de los videojuegos que ha quedado para la historia.

Conocido en los años setenta entre sus creadores como "El Fuji", hay pocas personas que puedan afirmar no reconocer el logo de Atari. En la última década lo hemos visto en camisetas, en mochilas, en tazas y hasta en billeteras. Es curioso que el logotipo de una corporación desaparecida hace ya más de treinta años, utilizado todavía a día de hoy por una empresa que no tiene estrictamente nada que ver con la original, haya trascendido de semejante manera en el imaginario popular. Es cierto que la Atari de los años setenta simbolizó la cultura de innovación de los mismos cimientos del Silicon Valley, pero en los ochenta la empresa fundada por Nolan Bushnell cometió errores que estuvieron a punto de borrar la misma industria del videojuego. Es evidente que muy pocos de los que vistan el icónico logo de Atari conocen su historia. No es que importe; de alguna manera y pese a los vaivenes de la empresa que simbolizó, esta imagen de marca ha pasado a simbolizar la misma cultura del videojuego.


La pregunta se hace de rogar: ¿Quién se encuentra detrás de este emblemático logo? Y es más, ¿tenía en mente convertir ese icono en algo con semejante carga simbólica? El logo de Atari en realidad es una muestra más del enorme compromiso que la empresa tuvo con el diseño. Uno que bajo los cánones actuales puede parecer anticuado y desfasado, pero que en su momento se encontraba a la vanguardia del diseño tanto gráfico, industrial como publicitario.


La historia de "El Fuji", uno de los logos más reconocibles de la historia del videojuego

El responsable del logo de Atari, así como de capitanear aquella revolución fue George Opperman, un diseñador gráfico que entonces dirigía una pequeña agencia gráfica en San Francisco. Bushnell y compañía decidieron confiar en aquel veterano diseñador el desarrollo de toda la imagen de marca de Atari, la cual hasta entonces había pecado de la sobriedad propia de una empresa compuesta básicamente por ingenieros. De este logo se han contado infinidad de historias, las cuales ni sus propios responsables han sabido hacer encajar. El mismo Opperman aseguró que pretendía ser una letra A muy estilizada, de trazos simples y reconocibles como quería Bushnell, pero al mismo tiempo que eran las paletas deformadas de su gran éxito PONG.


Otras figuras cercanas a Opperman han asegurado que el logo era una sutil alegoria a la cultura nipona, de la que Bushnell era un fanático, de forma que recordase tanto al emblemático monte Fuji como a uno de los caracteres del complejo alfabeto japonés. Una teoría que tiene cierto sentido si tenemos en cuenta que el mismo nombre Atari es una palabra utilizada en el milenario juego de mesa japonés Go. El logo demostró ser tan icónico, que ni siquiera Warner Communications se atrevió a cambiarlo cuando compró la empresa años más tarde. En un estudio que llevaron a cabo en 1977 descubrieron que su emblema era más reconocible entre la población estadounidense que el personaje de Mickey Mouse.


La historia de "El Fuji", uno de los logos más reconocibles de la historia del videojuego

Así como Opperman fue capital en el desarrollo de toda la iconografía de Atari, también lo fue George Faraco, el primer diseñador de producto en nómina de la compañía. Faraco, que fue de hecho quien sugirió contar con la colaboración de Opperman en primer lugar, decidió que el estilo desenfadado y moderno de los productos Atari les haría destacar entre todos los demás. No es que en ese momento la empresa tuviera mucha competencia, por no decir que era casi inexistente, pero Bushnell ya intuía entonces que en unos pocos años el mercado estaría plagado de imitadores. El diseñador optó por una iconografía muy setentera, de colores vivos y tipografías funky, la cual sería constante en toda su producción. Y también abogó por diseños de recreativas que se salieran de lo común, introduciendo tan pronto como en 1975 complejos modelos que reproducían el interior de un vehículo o de una nave espacial. Ya en 1973 Faraco pretendió que Gotcha, la cuarta recreativa diseñada por Atari, destacara a primera vista, incorporando a su mueble un infame sistema de control que pretendía asemejarse a los pechos de una mujer. Consiguió su propósito, desde luego, pero aquello fue demasiado para la moral de la época, por lo que poco después el control fue sustituido por algo más tradicional.


En poco tiempo la cantera de diseñadores y artistas la conformarían docenas de personas. Perfiles de gran talento creativo que, por ejemplo, fueron los responsables del arte de las carátulas de sus videojuegos. Hasta entonces nadie había acompañado a un lanzamiento de semejante despliegue artístico, decorando sus portadas con extraordinarias ilustraciones que, tal como entendía Nolan Bushnell, suponían el primer reclamo de cara al comprador. El estilo que desarrolló Atari en el diseño de las cajas de sus títulos es en esencia el que ha perdurado hasta el día de hoy, con composiciones muy llamativas y una disposición que sugiere sin margen de error el sistema al que pertenece. En Atari también fueron pioneros en la creación de manuales que por momentos podían parecer una pequeña obra de arte, o de campañas publicitarias que incluyeron comics como Atari Force o Swordquest, que contaron en su equipo a estrellas del cómic norteamericano como Gerry Conway, Roy Thomas, Dick Giordano o George Pérez.


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Por último merece la pena también destacar el trabajo de Atari en el diseño de sus videoconsolas. Especialmente en el de la primera de ellas, la mítica Atari VCS -también conocida como Atari 2600- la cual es todavía recordada más de treinta años más tarde por sus sofisticadas líneas. En un momento en el que todos aquellos artefactos no eran más que sencillos artilugios de plástico, su diseñador Fred Thompson optó por un diseño acabado en madera que pretendía emular al de los complejos equipos de música de la época. Ninguna otra videoconsola doméstica ha podido presumir de la sofisticación que lució éste memorable modelo, cuyo ingeniero jefe fue Doug Hardy, quien había sido fichado especialmente para la ocasión ya que trabajó en la creación de Fairchild Channel F, la primera videoconsola de cartuchos de la historia que justo había sido presentada un año antes. Con el tiempo el diseño de la Atari VCS sería simplificado, en un deliberado intento de abaratar costes, pero lo que perduró fue el diseño de su mando, otro icono incontestable de la cultura del videojuego. Este joystick fue obra de Kevin McKinsey, quien siempre se ha mostrado un tanto incrédulo respecto a su éxito, pues no lo diseñó pensando en esta videoconsola. Su diseño es tosco y austero pues fue ideado para acompañar a una versión doméstica de su juego Tank, la cual nunca vió la luz, por lo que decidió diseñar un control que pudiera parecer salido de un tanque.


Una lectura:

  • Art of Atari de Tim Lapetino (Dynamite).
  • Su enorme tamaño y sus casi cuatrocientas páginas no lo hacen apto para una lectura tranquila. De hecho, asusta a primera vista. Pero en su interior Art of Atari oculta un extraordinario viaje por todas las etapas del diseño en Atari. Un fantástico catálogo de arte que además cuenta en detalle todas estas anécdotas y algunas más.
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