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Una de las mayores tragedias de los videojuegos: las increíbles carátulas japonesas que nos perdimos

Una de las mayores tragedias de los videojuegos: las increíbles carátulas japonesas que nos perdimos

Por  /  7 de marzo de 2021       
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Cuando los videojuegos japoneses empezaron a dominar los mercados occidentales, algunas lumbreras del marketing concluyeron que la única forma de vender aquellos productos era mediante una previa "occidentalización". Aunque fuera a costa de cambiar toda su imagen de marca, empezando por su portada.

Las portadas de los videojuegos llegados desde Japón, que aparecieron en nuestro país durante los años ochenta y noventa, tienen algo especial. Las recordamos con cariño, pero en la mayoría de casos no eran sus ilustraciones originales, sino una reimaginación occidental. Por alguna razón, pese al auge del manga durante aquella época, alguna lumbrera decidió que las portadas originales de todos aquellos títulos no encajaban en los mercados europeo y estadounidense. Creían a pies juntillas que un videojuego con una portada demasiado japonesa jamás vendería bien. Había que -pese a ser un verbo que detesto- occidentalizarlas. Por lo que se ordenó, en repetidas ocasiones, que fueran reinterpretadas acorde a gustos más occidentales. Una política que dejó por el camino casos para todos los gustos; desde la espectacular cabecera de Alisia Dragoon, dibujada por el gran Boris Vallejo (aunque ignorando por el camino la extraordinaria ilustración original de Masatoshi Azumi) al siempre polémico Phalanx, el shooter de Super Nintendo, cuyos productores creyeron una brillante idea fotografiar a un anciano tocando el banjo para su portada.


Estos casos, sin embargo, son anecdóticos. La mayoría de corporaciones, en aquel momento, contaban con artistas freelance a quienes encargaban estos trabajos en función de sus necesidades. Muchos de ellos, de entrada, no tenían ningún interés en los videojuegos, y sus empleadores tampoco ponían demasiado empeño en explicarles las particularidades del proyecto. Es la única manera de comprender, por ejemplo, el deleznable trabajo realizado en las portadas de los primeros Mega Man de NES. Algunas han pasado a la misma historia del medio, como la horripilante portada de la primera entrega en Estados Unidos, con ese pistolero vestido de azul y amarillo en primer plano, "homenajeado" muchos años más tarde en Street Fighter X Tekken.


Una de las mayores tragedias de los videojuegos: las increíbles carátulas japonesas que nos perdimos

Nadie le explicó quienes eran los personajes protagonistas o los más queridosLa autoría de muchas de estas ilustraciones se ha perdido con el tiempo. Solo conocemos al autor de la portada de Mega Man 2 en Norteamérica, Marc Eriksen, quien también fue responsable de ilustrar docenas de títulos míticos como Thunder Force II o G-Loc Air Battle. Eriksen explicaba que solo le dejaron día y medio para hacer la ilustración y que su único contexto fue jugar un rato a su versión beta: "(...) fui con mi bloc y arrancaron el juego. Lo que vi era esta pequeña figura pixelada del famoso Mega Man corriendo por la pantalla disparando. Bang, bang, bang, obviamente estaba disparando con su brazo. Así que le dije al director de arte, ‘¿qué dispara? ¿Con qué está disparando?’. El director de arte dijo, ‘debe ser una pistola porque no veo que tenga un rifle, así que debe ser una pistola’. ‘Entonces… ¿una pistola? ¿Queréis que haga una pistola?’ y él dijo ‘sí, pongamos una pistola’. Así que hice lo que me dijeron y dibujé una pistola’.


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Una historia muy similar cuenta Tom Dubois, otro de los grandes artistas de aquella época, quien ilustró, entre otras cosas, las portadas de los primeros Castlevania, así como la mayoría de títulos exportados por Konami a Estados Unidos. En sus propias palabras: "Básicamente, todo lo que hacía era recopilar toda la información que el director de arte pudiera facilitarme para cada proyecto y hacer lo mejor posible en el poco tiempo que solían darme". Dubois firmó las portadas de títulos memorables como Teenage Mutant Ninja Turtles: Turtles in Time, Rocket Knight Adventure o Sunset Riders, las cuales, pese a tomarse sus licencias artísticas, eran en su mayoría fieles al producto original.


Mick McGinty, autor de la reconocidísima portada de Street Fighter II para Super Nintendo, asegura que solo dispuso de unas pocas fotos polaroid hechas al juego para tomar como referencia. De ahí que dibujase a Blanka pegando una sonora paliza a personajes icónicos como Ryu y Chun-Li. Nadie en Capcom le comentó los pormenores del título. Nadie le explicó quienes eran los personajes protagonistas o los más queridos por la comunidad. De hecho, ni siquiera pudo hablar con nadie de la desarrolladora nipona, pues el encargo fue externalizado a un estudio de diseño de California, que fueron quienes contrataron a McGinty en primer lugar. Éste también firmó las portadas de las iteraciones posteriores de la obra maestra de Capcom hasta la aparición de Super Street Fighter II Turbo. James Goddard, quien sirvió de Product Manager en Capcom durante los años de esplendor de Street Fighter II, además de uno de sus mayores valedores, asegura que intentó convencer a los ejecutivos de la empresa, sin éxito, para que utilizaran el arte japonés original en estas actualizaciones. Pero en sus palabras, los responsables de marketing no dieron nunca su brazo a torcer, pues estaban convencidos que hacían lo correcto.


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La mayoría de estos trabajos, por más complicaciones que hubieran, denigraban al originalSin embargo, en algunas ocasiones, los responsables de occidentalizar estas portadas sí contaban con el total apoyo y supervisión de su empleador. Es el caso, por ejemplo, de Greg Martin, el responsable de rediseñar a Sonic en Estados Unidos. En Europa, la portada del primer Sonic the Hedgehog estuvo engalanada por el diseño original de Naoto Oshima, el mismo que se empleó en Japón, pero en Norteamérica todas las ilustraciones promocionales de Sonic fueron reimaginadas por el equipo de Martin. Las diferencias entre ambos diseños, en realidad, eran pocas: los rasgos de Sonic estaban un poco más marcados y las púas algo más acentuadas. En lo que realmente se empleó Martin, que se había curtido en estudios como Hanna-Barbera o Disney, fue diseñando todo el nuevo universo del personaje, pues los ejecutivos de de Sega of America decidieron ignorar todo el trabajo desarrollado por el Sonic Team, que incluía entre otras cosas que Sonic tenía novia humana y lideraba una banda de rock, en favor de una aproximación un tanto más infantil.


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La mayoría de estos trabajos, por más complicaciones que hubieran tenido sus artistas en primer lugar, es innegable que denigraban al original. Siempre es ingrato sustituir el trabajo de un compañero. Sin embargo, en algunas ocasiones, el resultado era tan bueno en comparación, que los desarrolladores japoneses empezaron a usar aquel arte en lugar del original. Es el caso por ejemplo del recientemente fallecido Bob Wakelin, quien nos dejó hace unos pocos años, cuyo legado como portadista es excepcional. Empezó ilustrando títulos de estudios europeos, como Ivanhoe o Wizball, para poco después pasar a diseñar las portadas de las adaptaciones que hacía Ocean Software para ordenadores de 8 bits. Sus trabajos en juegos como The New Zealand Story, Parasol Stars o Ninja Gaiden eran tan sobresalientes, que se convirtieron en las ilustraciones de facto de estos juegos, cuyas contrapartidas originales han sido casi olvidadas. De hecho, Tecmo empleó esta mítica portada de su juego de ninjas en multitud de elementos promocionales a partir de entonces. Y es más, su ilustración de Gryzor, la adaptación de Contra a sistemas como Spectrum, la cual homenajea a mitos del cine como Stallone o Schwarzenegger, fue utilizada por Konami como portada del juego en su lanzamiento en Estados Unidos.


Los tiempos en que se sustituían las portadas japonesas ya quedan lejos, pero incluso así hay montones que pasaron bajo nuestro radar y que recordábamos en este especial sobre carátulas japonesas que no te puedes perder y donde hay muchas verdaderamente alucinantes. De hecho, una decisión así hoy en día, y con los argumentos de antaño, podría considerarse racista. Sigue habiendo diferencias en las portadas entre regiones, desde luego, pero cuando una portada cambia en su paso a occidente, es siempre con el beneplácito y supervisión de su desarrollador original. Y por diseñadores que conocen bien el producto y que jamás firmarán chapuzas como las de aquella época.


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Una lectura:

ARTCADE - The Book of Classic Arcade Game Art Hay muchísimo libro sobre carátulas, sin embargo nos vamos a quedar con una obra fantástica alrededor del mundillo arcade que edita Bitmap Books. Sin duda una de nuestras editoriales favoritas en esto de los libros sobre la estética de los videojuegos. Se trata de un repaso junto a Tim Nicholls con títulos de los últimos 40 años.


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