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Miyazaki y los videojuegos

Miyazaki y los videojuegos

Por  /  2 de septiembre de 2016       
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Ha contagiado a tantos creativos que ya no se reconoce el origen, la inspiración. Hayao Miyazaki es ternura, pacifismo, promotor del imperio del bien en sus dibujos, en sus historias. Como tal, ha creado tendencia, con espíritu propio, traspasando las barreras culturales. Descubrimos cómo ha derribado uno de esos muros hasta llevar el efecto Miyazaki al mundo de los videojuegos.

Siempre ha dicho que no tenía ordenador, no usaba Internet, no veía la televisión… Hayao Miyazaki es especial, y no precisamente por ello, sino porque se puede considerar como otro de los padres de la animación japonesa. Su legado es tan amplio que ni con varios libros se podría palpar lo mucho que ha influenciado a otros autores. Es un pionero, un visionario, una persona que ha marcado. Vemos su proyección en todas partes. "Esto es muy Hayao Miyazaki" es una expresión muy común, tanto si se trata de producciones orientales como occidentales.


John Lasseter, director creativo de Pixar, llegó a decir sobre Miyazaki que es "uno de los más grandes creadores de películas de nuestro tiempo". Cada vez que se sienten atascados en la compañía, a menudo ven alguna de sus creaciones para que de repente les vuelva la inspiración. No es ninguna tontería. Esta imagen se ha repetido año tras año a lo largo y ancho del mundo. No sólo en el terreno del anime, sino también en el de los videojuegos.


Y es curioso, porque uno de los escasos contactos que ha tenido el artista con un videojuego fue a través de un programa de ajedrez para ordenador: "Sólo jugué una vez y perdí. Tiene en cuenta todas las variables. No es justo". Otro episodio llegó cuando trabajaba ya en Studio Ghibli, a través de una especie de shoot 'em up aéreo que desvirtuaba por completo el tema de una de sus más míticas obras: Nausicaä del Valle del Viento. Por suerte, el tiempo ha conseguido una tierna reconciliación gracias a videojuegos del estilo de Ninokuni.


Ni no Kuni: La Ira de la Bruja BlancaNi no Kuni: La Ira de la Bruja Blanca

Miyazaki puede considerarse como uno de los padres de la animación japonesaSería una auténtica osadía tratar de reunir toda la influencia de Miyazaki en unas cuantas palabras, incluso si sólo nos centramos en videojuegos. Es imposible. La razón es simple. Esta industria creció a lo largo de los años 80 y 90, y de forma más prominente en territorio oriental. Justo la franja de tiempo en que el japonés empezó a hacer de las suyas en el mundo de la animación. Los videojuegos de consola y PC crecían al mismo tiempo que este creativo iba gestando más y más películas, influenciando de manera simplemente descomunal a las compañías más reputadas por aquel entonces. Muy pocas se salvaron.


Para entenderlo, tenéis primero que ver -y luego grabaros a fuego- una de sus creaciones más influyentes: Nausicaä (1984). Está considerada como una de las grandes obras del anime de los años 80. Dos horas de temática decadente, alejada de los convencionalismos "disneyanos", con temas adultos y una realización bellísima. Contaba la historia de un mundo que se desmorona y una princesa que se niega a exterminar una raza que "amenaza" a la humanidad. Miyazaki ya proponía claramente algunos de los aspectos centrales que iba a defender a lo largo de su carrera: el pacifismo, la mujer heroína, el amor por la naturaleza, la transición de la niñez a la etapa adulta… La influencia de Miyazaki estuvo y sigue estando en el aire que respiramos. Es así, simplemente así.


Miyazaki y videojuegos comparten el gusto por hacer a los niños protagonistas. Lo hemos visto en sus películas. Lo hemos visto en cantidad de juegos RPG japoneses. Grandia (1997) es un buen ejemplo. No sólo por esto, sino por la propia estética. Hay muchos elementos de ese juego que recuerdan a Nausicaä, pero también a El Castillo en el Cielo o El Castillo Ambulante. El diseño de las naves, el tono "steampunk", que exista una mujer heroína… Viendo sólo la intro del juego es fácil darse cuenta de las similitudes.


Valkyria ChroniclesValkyria Chronicles

Skies of Arcadia (2000) fue contagiado también por "el efecto Miyazaki", con piratas espaciales y el concepto Faux Europe: imitación de los rasgos estilísticos europeos. Es el mismo caso que el de Valkyria Chronicles (2008), con el que comparte ese gusto por combinar armas y tecnologías de distintas épocas. Es realmente fascinante la cantidad de videojuegos que podríamos citar. No se libra un grande como Panzer Dragoon (1995). Su mundo de fantasía postapocalíptico encaja a la perfección. Naves gigantescas, monstruos alados y… ¿monturas en forma de dragones? Bueno, esto último no.


De compartir las monturas de Nausicaä se encargaría nada más y nada menos que Final Fantasy. El parecido con los chocobos es más que razonable (aparecieron por primera vez en Final Fantasy II (1988). Y esto es sólo una curiosidad comparado con el resto de "coincidencias". Tenemos un imperio que funciona como antagonista, y luego está la figura de la heroína. Mujeres valientes, hábiles en el uso de armas, con espíritu pacífico y habitualmente poderes sobrenaturales. No se conoce un arquetipo así antes de Miyazaki. Por eso puede que le debamos la concepción de Terra, Aeris, Rinoa, Yuna y un largo etcétera. Incluso heroínas de otros juegos, como la princesa Zelda.


La lista de parecidos es extensa. No se acaba. Crystalis (1990) presentaba un jefe con un diseño artístico muy similar al que se puede ver en la película Nausicaä. Etrian Odyssey (2007) hereda la temática de un mundo devastado y la existencia de un bosque que purifica el mundo. El caso de Tail Concerto y su secuela Solatorobo es también curioso. Parecen directamente sacados de los estudios Ghibli. Un entorno basado en islas flotantes, animales que hablan, naves para desplazarse de un lugar a otro… La secuencia de introducción del videojuego Lunar: Eternal Blue (1994) tiene un parecido notable con el "opening" de este mismo film. Se dice que incluso podría ser considerado como la adaptación espiritual de otra de las películas del japonés: El Castillo en el Cielo.


El manga y el anime japoneses han aprendido de Miyazaki. Por extensión, también los videojuegosEs bastante común que cuando un periodista pregunta a un creativo de dónde le llega la inspiración, este conteste que de todas partes. Puede que existan muchos videojuegos inspirados directamente por la obra de Hayao Miyazaki. Sin embargo, es más justo pensar que el autor ha dejado una huella tan grande que se ha integrado dentro de nuestra cultura: está en el aire. Es fácil mirar nuestro entorno audiovisual y recordar a Miyazaki por una u otra razón. El manga y el anime japoneses han aprendido de Miyazaki. Por extensión, también los videojuegos. Por eso, si tenéis un alto porcentaje de títulos japoneses en vuestro catálogo, la probabilidad de que exista algo que rememore al autor es muy alta.


The Legend of Zelda: The Wind Waker HDThe Legend of Zelda: The Wind Waker HD

Luego están por supuesto los desarrolladores que no se cortan al reconocer la inspiración. Shigeru Miyamoto reconoció, al hablar sobre lo que inspiró el videojuego Wind Waker, sentirse impresionado por Mi vecino Totoro: "Es lo que intentamos hacer con nuestros productos en Nintendo, recoger algo que la gente ya ha visto e intentar hacer algo nuevo a partir de ello". Michel Ancel, el creador de Rayman, también cayó en la magia de Miyazaki, recogiendo su universo para dar lugar a Beyond Good and Evil. Jenova Chen, autor de Journey, va incluso más lejos: "Sus películas me dieron una conexión fortísima con la naturaleza, la paz y el amor", los cuales son elementos claves en sus creaciones dentro de Thatgamecompany.


La melancolía de los mundos de Miyazaki se ve plasmada de forma especial en juegos como Shadow of the Colossus. Ese terreno despojado de vida humana, su sensación de vacío, la presencia de colosos… Los paisajes de ICO rememoran también a los vistos en películas como El Castillo en el cielo. Parece como si Fumito Ueda hubiese descifrado el alma de Miyazaki y lo hubiese plasmado en estos videojuegos. Es sorprendente.


Algunos de estos parecidos son premeditados. La mayor parte estamos seguros de que son fortuitos. Echadle la culpa al efecto Miyazaki, una fuerza poderosa e invisible, porque está en todas partes. Un maravilloso virus que cualquier creativo se sentiría orgulloso de contraer. En el mundo del videojuego es, de hecho, ya una epidemia, y mucho nos tememos que con el paso del tiempo pasará a pandemia. Eso hasta que otro autor venga y vuelva a ponerlo todo patas arriba. Pero hasta que eso llegue, pasará aún mucho tiempo, sin duda.


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