Análisis de Dragon Quest VII. Viaje a un pasado olvidado

Análisis de Dragon Quest VII. Viaje a un pasado olvidado
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Es triste perder la memoria, pero más aún no haberla tenido. No existen recuerdos en nosotros sobre Dragon Quest VII más allá de los que nos contaron otros que sí pudieron jugarlo. Por eso Square Enix ha decidido recuperarlo. La máquina del tiempo escogida es Nintendo 3DS y el sujeto, por supuesto, nosotros. Viajamos al pasado olvidado con nuestro análisis.

Los habitantes que dan lugar a Dragon Quest VII viven en una pequeña islita rodeada por un vasto océano, sin nada más a la vista. Todos dan por hecho que no hay nada más allá. Ese es su mundo, y punto. Aunque siempre hay alguien que cuestiona las cosas, que cree que fuera queda siempre algo por descubrir. Los héroes de la aventura salen un día a lo desconocido, y lo que encuentran no sabemos si es digno de epopeya, pero sí de videojuego.

Me identifico un poco con ellos. Allá por los noventa me sentía como en una pequeña isla. Los grandes J-RPG que me llamaban la atención no llegaban a las tiendas de mi país. Entonces te quedaban dos opciones: importarlos pagando una suma considerable, o bien esperar a que a alguna distribuidora se le encendiera la bombilla y lo trajera. Los primeros Final Fantasy, el fantástico Chrono Trigger y por desgracia los Dragon Quest corrieron esta suerte, una bastante fatídica, y más considerando su enorme calidad.

Títulos de gran duración, buenas historias, excelentes valores de producción y una jugabilidad a prueba de bombas. Sin embargo, un día pudimos descubrir, al igual que los personajes de Dragon Quest VII, que fuera de nuestro hogar había cosas maravillosas, otras islas que simplemente se habían perdido en el olvido. Estas islas son en nuestro caso videojuegos como el presente, recuperado tras más de 15 años de naufragio. Es motivo suficiente para estar contentos, pero lo mejor es que ahora ha sido reformado para que nadie tenga en cuenta su edad, para que nadie pueda echar en cara a Square Enix que ha tardado demasiado en enmendar su error.


Recobrando la memoria

Por todo esto, recibir Dragon Quest VII es una metáfora de nuestro sentir como jugadores. Supone la recuperación de un pasado olvidado, tanto fuera como dentro del propio videojuego. Su premisa es la del viaje en el tiempo, algo que los RPG japoneses cultivaron hasta la saciedad. Primero como excusa para hacer los juegos más largos y profundos, ya que la existencia de dos dimensiones (pasado/futuro) multiplicaba las posibilidades. Pero luego se quedaron como testigo de una época, como dinámica imperecedera. Este título, estrenado en el 2000, lo demuestra.

Puede parecer que el mundo es pequeño en un principio, pero el juego sorprende mediante una estructura única, y con mucha duración.
Puede parecer que el mundo es pequeño en un principio, pero el juego sorprende mediante una estructura única, y con mucha duración.


El planteamiento es original. De hecho, consiste en algo más que crear dos dimensiones temporales. Aquí tu tarea es buscar una serie de tablillas que recuperan la memoria de tierras olvidadas. Esto da lugar a una estructura única, con una isla principal que va dando paso a territorios inexplorados, con sus propias gentes e historias, normalmente sumidos en problemas que tendremos que resolver.

El ritmo seguido no es el más apoteósico. Al igual que el cine oriental, el género del RPG japonés siempre ha defendido una narración única, alejada del dinamismo occidental. Más que un aspecto negativo, es una particularidad que hay que tener en cuenta, puesto que además es uno de los Dragon Quest a los que más les cuesta arrancar. Nuestros primeros pasos en la aventura duran varias horas, y son horas que pesan en las manecillas del reloj. Se hacen lentas, muy lentas...

Es puro Dragon Quest, ya hablemos de la exploración, las batallas o la progresión


Viaje a un pasado olvidado


Si logras superar esta barrera, Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado agradece cada hora invertida con su icónica personalidad. Es puro Dragon Quest, ya hablemos de la exploración, las batallas o la progresión. Andar por el entorno es clave; hay mucho espacio para perderse. Los combates mantienen una lógica rolera con tradición. Las subidas de nivel y la obtención de equipamiento son elementos imprescindibles en que los japoneses nunca han fallado; aquí tampoco. Y luego están por supuesto los valores de producción, con los diseños de Akira Toriyama o la música de Koichi Sugiyama.

Viaje a un pasado olvidado


Combates y puzles, dos ingredientes fundamentales en la aventura, y además poseen un equilibrio muy satisfactorio a lo largo del periplo.
Combates y puzles, dos ingredientes fundamentales en la aventura, y además poseen un equilibrio muy satisfactorio a lo largo del periplo.


Aunque con ritmo cuestionable, es digno de elogio que durante el trayecto de más de 50 horas, ninguno de estos componentes se venga abajo. Es buena noticia para los que apreciamos estos videojuegos. La relación duración-precio es excepcional. Pero hay mucho más. Las novedades son significativas, principalmente por las más de 30 vocaciones que podemos adoptar. Justo cuando empiezas a notar monotonía, vienen estas vestimentas para darle un buen hachazo. Puedes ser un luchador, un granjero, un bufón, un luchador, un guerrero, un mago… y aprender habilidades y técnicas que se mantienen incluso si cambias de estilo.

Los puzles no son frecuentes, pero cuando aparecen resultan gratificantes. La dificultad no es insufrible, aunque obliga a subir estadísticas. Hasta hay momentos en los que no sabremos por donde seguir. Lo bueno de Dragon Quest VII es que tiene tantas virtudes que es difícil que no te entusiasme alguna de ellas. Tenemos por ejemplo la posibilidad de hacernos amigos de los monstruos que combatimos, con interesantes posibilidades, como aprender nuevas técnicas.

Dragon Quest VII debería ser un absoluto imprescindible de los amantes del género


Es decir, no es un J-RPG cualquiera. Disfruta de elementos que lo distinguen de otros juegos en la franquicia, como la oportunidad de descubrir mazmorras especiales si nos conectamos a otros usuarios mediante online o StreetPass. Con tantas horas, es lo normal y exigible. No es el mejor en cuestión de ritmo, pero sus contenidos son inmensos, con una trama que es fácil de seguir y una progresión que absorbe a cada hora jugada. ¿No es esto lo que pedimos a cualquier buen J-RPG?

Viaje a un pasado olvidado


Por eso Dragon Quest VII debería ser un absoluto imprescindible de los amantes del género. Más cuando la desarrolladora Artepiazza se ha preocupado en que esto no sea una simple remasterización. En este sentido, su trabajo ha ido más lejos que con anteriores adaptaciones. Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado está construído desde cero, manteniendo por supuesto las claves jugables, pero modificando todo lo demás. Es un remake, y como tal todos los personajes y escenarios están ahora diseñados en 3D. El cambio es brutal.

Pero no sólo eso. Las melodías se han retocado y nos llega con textos traducidos al castellano. El trabajo es brillante, no se puede decir de otra forma. Bueno, tal vez sí… Que es un viaje al pasado, cargado de una nostalgia que no pudimos disfrutar y que ahora llega presentada con un bonito envoltorio para Nintendo 3DS. No tienes por qué dejarte cautivar por ello, pero si a mí me hubiesen dicho que esto iba a ocurrir hace 16 años, no me lo hubiese creído. Al final, va a resultar que viajar en el tiempo no es imposible.

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Excelente

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Viaje a un pasado olvidado

Dragon Quest VII: Fragmentos de un Mundo Olvidado

Por: El equipo de 3DJuegos
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Dicen que el viaje en el tiempo es imposible. Nosotros hemos sentido haber viajado más de una década con Dragon Quest VII, a un pasado que nunca tuvimos, pero que nos ha servido para descubrir un videojuego fascinante. Una trama que se sigue muy bien, un desarrollo jugable cuidado y una duración realmente elevada. Tienes que tener en cuenta que es un juego lento, muy lento, pero por todo lo demás es un J-RPG de esos que deben formar parte de la colección si te consideras un fan del género. Después de todo, no todos los días se hacen viajes al pasado tan maravillosos.

Comprar Dragon Quest VII: Fragmentos de un Mundo Olvidado
  • Genial trabajo a nivel de reforma gráfica. Irreconocible
  • Elevada duración
  • La trama es interesante y se sigue muy bien
  • Jugabilidad y valores de producción icónicos de Dragon Quest
  • El ritmo es en ocasiones muy lento
  • No hubiesen estado mal más novedades en lo jugable
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español
Duración: 50 horas (mínimo)
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