Nuestros compañeros de GamePro nos han recordado una de esas ideas que hacen de la saga Fallout algo especial: tal vez el más malévolo de los experimentos de los refugios Vault-Tec. Entre todos ellos, el Refugio 112 destaca como el más inquietante y perturbador. En lugar de servir como un simple refugio seguro tras el apocalipsis nuclear de 2077, Vault 112 se convierte en un laboratorio de control mental y manipulación psicológica.
Aviso de Spoilers: El texto contiene detalle sobre una de las misiones de Fallout 3
Desde su construcción en 2068 hasta su finalización en 2074, Vault 112 fue diseñado para albergar a 85 habitantes de forma indefinida. A diferencia de otros refugios, solo un administrador, Braun, tenía autoridad total. Aquí, los residentes no viven como los demás sobrevivientes de Vault-Tec; están atrapados en un mundo virtual, bajo la supervisión de un único hombre: Stanislaus Braun, científico y director del programa de preservación social de Vault-Tec. Equipado con cápsulas de estasis, robots cuidadores y energía geotérmica, el refugio parecía estar preparado para ofrecer un paraíso a sus residentes, cuando en realidad era una prisión virtual. Esta distorsión entre apariencia y realidad es lo que lo hace tan especial, un recordatorio sombrío de lo fácil que es manipular a la sociedad.
Imagen: Fallout Wiki
Tranquility Lane: un mundo atrapado en los años 50
El elemento central del experimento de Vault 112 es Tranquility Lane, una simulación que transporta a los residentes a un vecindario estadounidense de los años 50. Los habitantes viven bajo la ilusión de normalidad, mientras Braun, transformado virtualmente en una niña llamada Betty, les somete a pruebas y torturas psicológicas. Cada acción dentro de esta simulación tiene consecuencias que reflejan el poder absoluto de Braun: los residentes pueden morir virtualmente y ser resucitados, borrando cualquier recuerdo de sus sufrimientos anteriores.
Lo que diferencia a Vault 112 de otros refugios es la interacción moral que propone
El jugador de Fallout 3 debe sumergirse en esta realidad para encontrar a su padre, James. Aquí se enfrenta a un dilema moral: obedecer a Braun y participar en la crueldad, acumulando karma negativo, o descubrir el programa de seguridad que permite poner fin a la simulación mediante la intervención de la única residente consciente de la manipulación. Esta dualidad entre sumisión y resistencia añade una dimensión ética que a los jugadores de esta saga nos encanta.
Imagen: Fallout Wiki
Una crítica social envuelta en humor negro
La historia de Vault 112 no solo es un experimento de juego, sino un espejo de preocupaciones sociales actuales. Investigando sobre el tema he encontrado que Derrick Rowan, en su análisis sobre la preservación de individuos, señala que refugios como el 112 ejemplifican la ilusión de seguridad frente a la explotación sistemática de los habitantes. Péter Kristóf Makai, por su parte, interpreta la obediencia del jugador dentro de Tranquility Lane como una sátira sobre cómo las personas, incluso sin mala intención, participan en sistemas de violencia o injusticia. De aquí a los famosos Experimentos de Milgram de 1961, que consistieron en medir hasta qué punto una persona es capaz de obedecer órdenes de una autoridad incluso cuando esas órdenes implican causar daño a otra persona, no hay nada.
Opciones morales y consecuencias reales
Lo que diferencia a Vault 112 de otros refugios es la interacción moral que propone. El jugador no solo observa, sino que participa activamente en el destino de los residentes. Seguir las órdenes de Braun conduce a un genocidio virtual bajo la figura de Betty, mientras que activar la "Invasión China" a través del terminal oculto ofrece una salida más ética, aunque igualmente violenta. Ambos caminos permiten rescatar al padre del protagonista y salir del refugio, pero dejan un sabor a reflexión sobre el poder, la obediencia y la responsabilidad personal. ¿No piensas a veces que es Fallout quien en realidad experimenta con nosotros?
Además, Vault 112 destaca por la facilidad con la que se podría intervenir fuera de la simulación, como cortar la energía geotérmica que mantiene el refugio operativo. Esto añade una capa adicional de comentario social: la tecnología, incluso cuando parece invencible, siempre puede ser cuestionada o subvertida, un mensaje que en la actualidad señala los debates sobre vigilancia, realidad virtual y control social.
En 3DJuegos | She no es una película para recordar, pero hace 30 años ya adelantaba todo lo que me gusta hoy de Fallout
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