Como ya comenté en el análisis de Legacy of Kain: Soul Reaver 1&2 Remastered, soy de los que esta saga le pilló en ese momento dulce de adolescencia tardía en el que la fascinación por el mito vampírico estaba a la orden del día. Por supuesto, atesoro la historia de Kain y Raziel porque me fui dando cuenta de que ese estilo narrativo tan peculiar, de monólogos filosóficos en mundos góticos, no se iba a repetir demasiado en nuestro medio. Pero también descubrí detrás de su fascinante mundo juegos bien hechos, que me enseñaron bien cómo se construyen niveles, se hace una buena progresión y un backtracking basado en habilidades.
Recuerdo perfectamente esperar Defiance como agua de mayo. Era la culminación de la historia, controlábamos a Kain y Raziel y todo parecía más espectacular. Creo que fue uno de los primeros momentos en que me empecé a dar cuenta de las fricciones que había entre lo comercial y lo complejo. Entre el diseño intrincado y lo accesible. Porque Defiance no se parecía demasiado a Soul Reaver. Era casi un hack and slash, un juego de acción con algunas partes de plataformas o puzles que poco se parecía a esos laberintos que construyó Crystal Dynamics, aunque fueran la misma desarrolladora.
En su momento no me pesaba tanto, porque estaba más interesado en la historia y sus personajes, pero fue con el tiempo cuando me di cuenta de que recordaba grandes partes de Soul Reaver 1 y 2, pero casi nada de Defiance. Que la culminación de la saga era un juego decente para la época, pero probablemente la entrega más débil. Volviendo ahora a él con esta remasterización, me ha servido para comprobar, con algo más de madureza, que así era. La historia sigue ahí, concentrada en ese desenlace que buscabas y no del todo mal hilado, la verdad. Pero la simplificación es más que evidente.
La evolución del combate y la cámara
En esta remasterización, a cargo de PlayEveryWare y no Aspyr, han tenido que retocar más que lo visual para poder amoldar el juego a un estándar moderno. Uno de los principales problemas de Defiance era un combate relativamente sencillo con una cámara bastante caótica. Lo primero no se ha podido arreglar sin cambiar por completo el juego, y se sigue notando su envejecimiento, mientras que al menos lo segundo se ha modernizado con una cámara inteligente que crea una mejor dinámica entre exploración y peleas, pasando de la clásica vista detrás del personaje con libertad de movimiento a expandirse para tener una mejor visión de las arenas y los enemigos.
Se presta más atención a la mejora técnica que a la intención original
Sin duda la remasterización se parece mucho a la que se hizo con Soul Reaver 2. Cambio de modelados por unos más detallados y que se asemejan más a nuestro recuerdo de sus fabulosas secuencias CG, una iluminación más moderna y unas texturas en alta definición. De los modelados, aunque haya gente que prefiera los originales, no me quejo. A mí me gustan igual que ya lo hicieran en SR2. De la luz, sin embargo, ocurre lo mismo que con algunas remasterizaciones. Se presta más atención a la mejora técnica que a la intención original y, como resultado, el de 2003 tiene una atmósfera más oscura, que coloca mejor sus sombras y realiza mejores sus contrastes. Es algo que puedes ver gracias a ese cambio entre original y remastered con solo pulsar stick derecho. En ocasiones funciona, pero en otras es como la diferencia entre iluminar con focos de cine o encender las luces generales.
El peso de la IA y el contenido adicional
Las texturas han mejorado en cuanto a detalle, aunque tampoco se escaparán de la polémica, ya que algunas de ellas han sido mejoradas o escaladas mediante IA generativa , tal y como detalla el juego en su descripción de la página de Steam. Las originales eran borrosas y ciertamente debe ser uno de los aspectos más complejos para un remaster relativamente humilde: rehacer creativamente todos esos relieves y dibujos en la roca o dejar que la IA los imagine en un segundo. PlayEveryWere ha optado por lo segundo, pero han cuidado manualmente el resultado final y, quizá, lo que más te hace pensar es que sin ese aviso de su página de Steam, probablemente no me habría dado cuenta. Además, he visto suficientes detalles aplicados en los escenarios y fondos para comprobar que han querido hacer un producto cuidado.
Me molesta menos, quizá, que lo que se ha hecho con el contenido adicional. Defiance vende también la edición Digital Deluxe que contiene una muestra de lo que iba a ser el nuevo juego cancelado de la saga, Dark Prohecy, y un puñado de comics digitales sobre el universo Legacy of Kain. No me parece algo que justifique el precio, y dado el material extra que ya contiene el juego, habría sido un detalle ofrecer todo el contenido en vez de drenar la sangre al fan más acérrimo. Al fin y al cabo, los cómics son cortos y la demostración más aún. Una, además, que demuestra que la saga estaba perdiendo la identidad que le caracterizaba , con una secuela de manual protagonizada por Kain y sin mucho que aportar a la saga y menos a la fórmula.
Creo que Defiance está hecho para dos tipos de jugadores. Los aficionados a esta franquicia que no podemos evitar adquirir esta versión, incluso aunque no la volviéramos a jugar, y aquel que inició su viaje de primeras con las remasterizaciones de Soul Reaver 1 y 2 y necesita ver concluir esta saga. Ese es, sin duda, el que más va a disfrutar de Defiance, porque es un juego que entretiene más por su mundo carismático, sus personajes y sus monólogos y, sobre todo, por ser la conclusión de la historia... que por su sistema de juego. Muy de la era de la generación temprana de PlayStation 2 en el que la acción cobró un protagonismo superlativo por encima de la exploración. Algo curioso, teniendo en cuenta que era la primera vez que controlábamos a dos personajes y se podía haber dividido mejor la acción para Kain, por ejemplo, y la exploración para Raziel. Y, aunque algo de eso hay, nunca vuelve a ser lo mismo que sus antecesores.
En 3DJuegos | Sólo un genio podía crear un juego de estrategia tan bueno, que 25 años después apenas tiene rivales
En 3DJuegos | Echaba de menos Baldur's Gate 3 y este RPG de fantasía me está dando justo lo que quería, con matices
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