Te seré sincero: cuando accedí a analizar Luna Abyss, lo que vi más allá del menú principal me estaba convenciendo lo justito. En Steam ya tengo otros muchos juegos que ofrecen cosas parecidas: 'settings' oscuros y opresivos, mecánicas de acción al estilo del 'reboot' de Doom, etc. Como si quisiese venderme una milonga que en realidad se queda solo en la estética. Pero ay, qué equivocado estaba y cómo me alegro de haberlo estado.
Completada la campaña principal de siete horas, te diré que Luna Abyss me ha terminado sorprendiendo muy gratamente tanto en términos de jugabilidad como de (esto no me lo esperaba en absoluto) narrativa. No sé si le pondría una nota muy alta, porque en ciertos puntos he terminado preguntándome "¿cuántas más plataformas puede haber en un juego así?", pero el cómputo general que hago de esto es uno bastante positivo.
Un mundo oscuro, opresivo y críptico
En Luna Abyss interpretamos a Fawkes, prisionera destinada a explorar la megaestructura de una Luna simulada y desenterrar los secretos de una colonia humana llamada Greymont que una vez la pobló. Acompañando a nuestra protagonista tenemos una IA llamada Aylin que guía nuestros pasos y monitoriza cada movimiento, atendiendo a la agenda de su creador.
Hasta aquí, más o menos todo está bien. Pero te advierto que este es un juego lleva impreso un omnipresente sentido de rareza que te recordará a NieR: Automata o a Fear & Hunger —su mundo es increíblemente obtuso y críptico, va cargado hasta los topes de roles y eventos y facciones y personajes que debes descubrir para darle sentido a su historia; e incluso su arte es para entenderlo.
Luna Abyss es muy, pero que muy oscuro a los ojos. Más que Dark Souls, más que Doom, más que prácticamente cualquier juego que se te ocurra; usa una paleta de colores muy reducida de negro y rojo brillante acentuados por blanco, y evita salirse mucho de ahí en la medida de lo posible. Con el paso de las horas, uno pierde la cuenta de los pasillos y recovecos ominosos que le dan forma.
A nivel artístico, también aprecio mucho la presencia de los personajes y las localizaciones que nos presenta Luna Abyss. Te podrán gustar más o menos, pero no cuestionarás que sean diseños cien por cien originales y cargados de personalidad. He terminado sacando decenas de capturas de pantalla a lo largo de la campaña para rememorar sus imponentes estructuras megalíticas y el aspecto exótico y retorcido de los NPC que nos encontramos durante el recorrido.
Y esto representa fácilmente uno de los dos puntos fuertes del juego. Estoy seguro de que eso de empezar la campaña y verte rodeado de una negrura brillante indescifrable no será para todo el mundo, pero quien logre empatizar con la ambientación (a mí me costó media campaña hacerlo, confieso) está de enhorabuena porque es uno de esos mundos únicos que da gusto absorber.
Advierto, eso sí, que lo mejor de la historia está cuando unes lo que ves a tu alrededor con lo que lees en los fragmentos de texto que suele haber desperdigados en esta clase de juegos. Cuando unes ambas cosas, Luna Abyss describe un tipo de horror cósmico en la línea de lo que esperarías ver en Bloodborne o en alguna novela de Black Library dedicada a los Drukhari de Warhammer 40.000 —lo cual está muy bien, claro— y una dirección artística influenciada claramente por Blame! de Tsutomu Nihei.
Combate y plataformeo se complementan
El otro triunfo de Luna Abyss está en su acción, tanto a la hora de combatir como de recorrer el escenario; dos cosas que no son en absoluto incompatibles y que de hecho van de la mano casi todo el rato. Los tiroteos, por un lado, se resuelven con apenas un arsenal de cuatro armas (y otras tantas mejoras desbloqueables); pero el malabarismo que nos describen está medido a conciencia.
Los escudos de los enemigos, los tiempos de enfriamiento que sustituyen a la munición y los patrones de ataque al estilo 'bullet-hell' de los enemigos te obligan a estar cambiando de arma constantemente; adaptándote a nuevas necesidades sobre la marcha. No es un caso como el de los últimos Doom en los que eso de cambiar de arma es casi opcional, una cuestión de habilidad personal; sino una necesidad real que plantea el juego casi como un puzzle.
Estás peleando porque te tienes que posicionar como lo harías en cualquier otro juego, pero el 'sandbox' de enemigos y elementos de Luna Abyss está codificado de tal manera que solo haya una respuesta real, y enviarla sea complicado en su justa medida. Como es lógico, la parte de plataformeo también funciona un poco así, de tal manera que el conjunto es un lenguaje homogéneo y cohesionado.
Los desarrolladores de Kwalee no se conforman con hacerte saltar, claro: estás desbloqueando habilidades nuevas cada poco rato, algunas de las cuales te devuelven a secciones anteriores de cada mapa para darte un elemento muy sutil y ligero de progresión al estilo metroidvania, y lo bonito ocurre cuando el juego combina unas con otras (y con tus armas) con elegancia.
Ante todo, es sólido en lo que se propone
No creo que Luna Abyss sea un nuevo exponente del género 'bullet hell', como tampoco le quitará el podio a Doom en el terreno del combate de malabarismos de armas; y ni siquiera creo que sea necesariamente superior a Ghostrunner en lo que plataformeo se refiere. Pero sí es un juego de acción y aventuras que acierta con todo lo que quiere incorporar: se me ha hecho más disfrutable a medida que avanzaba. La dificultad es acertada, el minuto a minuto es acertado.
Todo eso está muy bien. Sí pienso, he de decir, que los últimos tramos se me han hecho algo más extensos de lo necesario: adoro las construcciones megalíticas del todo incomprensibles, pero no me hubiera importado ver algunas menos en lo que llegan los momentos verdaderamente memorables como el descubrimiento de ciertas áreas del mapa o la llegada de un nuevo jefe.
Sobre todo porque los jefes son legítimamente buenos, bien distinguidos unos de otros y con mecánicas que nunca recaen en la irrelevancia. Todos marcan el ritmo de la contienda e incluso diría que sus patrones de ataque complementan muy bien su personalidad y su historia. No son muchísimos, pero los que hay, se celebran. Con todo, insisto, lo interesante de todo esto es rellenar los huecos de una historia y una ambientación que son lo que merece la pena descubrir.
Luna Abyss es, ante todo, un juego de acción y aventura con una buena historia de horror cósmico. Lo que pasa es que quedarse en eso sería limitar los muchos méritos que hace con el combate al estilo 'bullet-hell' en primera persona, con el plataformeo; o con un mundo sugerente. Quizá sea justo decir que se hace pesado: la paleta es repetitiva, y algunas secciones se pueden hacer algo previsibles. Pero el cómputo general es indiscutiblemente bueno. Un juego con ganas de expresar un mundo extraño, con el que es difícil empatizar, y lleno de personajes curiosos.
- Solo cuatro armas, pero cambias constantemente
- Un mundo sugerente, opresivo y con personalidad
- Mucho plataformeo "de alto riesgo"
- Todos los jefes son desafiantes e interesantes
- La historia está bastante bien cosida
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