Lo que en un principio se entreveía como una plataforma interactiva enorme, emulando lo logrado por Roblox en los últimos años, se ha convertido en una sucesión de malas noticias. Build A Rocket Boy no está consiguiendo salir adelante tras el desastroso lanzamiento de MindsEye en 2025, considerado por Metacritic como el peor juego del año. Ahora, y tras varios informes que apuntaban a una situación compleja dentro del estudio, especialmente después de que sus altos cargos buscaran supuestos "topos", un grupo de empleados sindicalizados quiere llevar a la compañía a los tribunales, a la que acusan de "espiarles".
Aunque es cierto que Build A Rocket Boy ha buscado mejorar su imagen, desvinculándose de IO Interactive, que actuó como editora de MindsEye, para tomar el control del juego de cara al futuro, la situación del estudio dista de ser positiva. El pasado febrero, GamesIndustry publicó un reportaje basado en declaraciones de trabajadores de la compañía en el que se exponía que Build A Rocket Boy habría instalado un software de monitorización llamado Teramind en los ordenadores del estudio sin informar previamente a sus empleados.
El motivo, según se destapó, era "evitar nuevos sabotajes" hacia MindsEye y Everywhere, su plataforma de juegos. Y es que, si recordáis, Mark Gerhard, codirector de Build A Rocket Boy, ha defendido en numerosas ocasiones que el juego, dirigido por el exproductor de GTA Leslie Benzies, habría sufrido sabotajes por parte de compañías externas ante el miedo a la competencia que podría suponer MindsEye. De hecho, aunque parecía una broma, el propio Gerhard anunció el pasado marzo que estrenarían una nueva serie de misiones en el juego con supuestas pruebas sobre estos "ataques externos".
Build A Rocket Boy podría haber encontrado la horma de su zapato
Ahora, sin embargo, la situación apunta hacia el propio estudio. Como hemos mencionado, un grupo de trabajadores busca llevar a juicio a la cúpula directiva de Build A Rocket Boy por violar su privacidad. La iniciativa está liderada por miembros del IWGB Game Workers Union y, según indican, la empresa no ha sido transparente sobre qué tipo de datos se recopilaron gracias al ya mencionado Teramind, cómo se almacenaron ni con qué propósito se utilizó esta herramienta de monitorización.
El software en cuestión, retirado en marzo tras una queja colectiva firmada por 40 empleados, es capaz de registrar pulsaciones de teclado, actividad en pantalla e incluso audio a través del micrófono. Desde el sindicato califican esta práctica como "invasiva", asegurando que excede cualquier control razonable sobre la productividad y vulnera tanto la legislación de protección de datos como la dignidad de los trabajadores. "La cultura tóxica de secretismo y microgestión de Build A Rocket Boy es una de las peores que he visto en mis 20 años de carrera en la industria de los videojuegos", añadió Chris Wilson, animador del estudio y miembro del IWGB.
Además de este conflicto, varios miembros del sindicato presentaron el pasado 12 de abril demandas adicionales contra el estudio por su gestión de un proceso de despidos ocurrido el verano pasado, que afectó a cerca de 300 empleados. Según denuncian, Build A Rocket Boy habría incluido ilegalmente a ciertos trabajadores en listas negras, perjudicando su historial profesional de cara a futuras oportunidades laborales. También acusan al estudio de falta de consulta colectiva, algo que podría conllevar un importante coste económico para la compañía en caso de prosperar.
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