Como ocurre con otros muchos indies de éxito hoy en día, Mouse: P.I. for Hire comenzó a labrarse una reputación en internet a través de su apartado artístico. La estética de los dibujos animados 'rubber hose' en blanco y negro de la década de 1930 ya la había explorado antes Cuphead (2017), pero el componente noir en clave de parodia es de su propia cosecha —y le sienta de maravilla. Ahora bien, ¿tenemos un juego meritorio detrás de esa carismática identidad visual?
Pues afortunadamente, sí. Tras completar el recorrido de unas 12 horas que propone Mouse: P.I. for Hire, puedo decirte sin miedo a equivocarme que estás ante un boomer-shooter de los buenos. Es divertido, es encantador y en cierto modo, es sorprendente también; tiene la capacidad de reinventarse cuando menos te lo esperas. Quizá su gran acierto sea el de figurar entre los poquísimos boomer-shooters que se escapan al nicho del género: no me cuesta nada imaginar al tipo de persona que solo compra dos o tres juegos al año (triples-A sobre todo) dándole un tiento y cayendo en su magia.
Juégalo por su encanto, no por su historia
En Mouse: P.I. for Hire, interpretamos a Jack Pepper, un detective privado y ex-militar de la ciudad ficticia (obviamente) de Ratonburgo encargado de seguirle la pista a la desaparición del mago Steve Bandel; que a su vez fue uno de sus compañeros durante la guerra. A lo largo de la historia, eso sí, el caso se diversifica de tal manera que terminas investigando a varios personajes de diversa índole e incluso facciones enteras asociadas a cada uno.
Aclarado esto, debo decirte que la narrativa es céntrica, omnipresente; pero no me ha parecido destacable en absoluto. Si me diese por soltar 'spoilers' a diestro y siniestro ahora mismo —no lo voy a hacer, tranquilo— lo más probable es que te dejase indiferente. Es una trama noir súper arquetípica, porque lo interesante de esto no es tanto lo que te cuentan sino más bien cómo te lo cuentan. Con encanto y personalidad, variedad, una interpretación estupenda y mucho humor.
Siendo personajes dibujados, pueden animarlos de mil maneras: los NPC son geniales.
La gracia de esto radica en encontrarte un cadáver y escuchar al conocido actor de doblaje Troy Baker, que presta su voz a nuestro protagonista, diciendo 'rest in cheese' en lugar de 'rest in peace' con el tono más carrasposo imaginable; o a cualquier NPC con un nivel de interpretación igual de estratosférico (no te exagero al decirte que es un gustazo) formulando algún chascarrillo del mismo tipo en lo que discute acerca del paradero de un traficante ilegal de queso.
Mouse: P.I. for Hire vive y prospera en ese contraste entre el humor tonto propio de los dibujos animados y la seriedad propia de la ambientación noir en blanco y negro y el contenido adulto. El juego es plenamente consciente de cuál es su fuerte, así que nunca lo olvida ni lo abandona: la densidad de diálogos por minuto de recorrido es bestial, y no recuerdo ninguna sección en la que haya pasado más de unos segundos sin escuchar a los malos o a Pepper comentando un hallazgo.
Quizá la idea de escuchar chistes cada poco tiempo le resulte preocupante a más de uno, pero en realidad no se me ha hecho pesado en absoluto porque está todo resuelto con variedad, acierto y buen gusto; los personajes se toman en serio a sí mismos y el conflicto tiene el toque de misterio que uno espera de esta clase de relatos. Incluso sus abundantes guiños y referencias me parecieron bien traídos: el juego es todo un festival para quienes disfrutan de estas cosas.
La historia es súper impredecible. Tiene mil maneras de interpretar los tropos noir.
No hace falta estar muy atento para encontrar infinidad de bromas sobre clásicos del cine y los videojuegos: desde Super Mario hasta Popeye, pasando por Batman o cosas tan curiosas como Luigi's Mansion, Pitfall de Atari o los Zelda de CDi. Siendo un boomer-shooter, verás también mucho Doom con mayor o menor grado de descaro; incluyendo la animación al encontrar la escopeta de doble cañón en el 'reboot' o matar cacodemonios con una motosierra en el infierno.
Todo eso está genial y estoy seguro de que a más de uno le flipará el cariño que Fumi Games ha puesto en estos homenajes, pero si te soy sincero, lo que más me ha convencido de Mouse: P.I. for Hire no es su humor sino su imaginación a la hora de plantear niveles o jefes. Aquí no encontrarás el equivalente al "nivel con temática de fuego y nivel con temática de agua", sino que visitas escenarios súper imprevisibles que fantasean con todo lo que entendemos como noir.
Seguirle la pista a un poli corrupto hasta un suburbio en el que se cometen abusos raciales, infiltrarse en una fiesta súper exclusiva y descubrir al equivalente a las SS de la Alemania nazi como invitados o investigar una desaparición hasta un pantano lleno de cultistas son algunos momentazos que el juego logra condensar en el recorrido principal; pero todo ello siempre tiene su girito o alguna clase de interrupción que lo pone todo patas arriba.
Muchos jefes tienen un planteamiento súper variado y original para los estándares del género. No todos son simples intercambios de metralla, en ocasiones están divididos en fases y casi siempre se las apañan para sacarte una sonrisilla. Los propios niveles están planteados como un episodio de dibujos animados y tienen expresividad, variedad situacional y encanto.
Al igual que los personajes, los mapas están muy vivos. Es divertido ver que te observan desde una tubería o un agujero
Y el motivo por el que creo que todo esto está bien cosido en última instancia es que Mouse: P.I. for Hire es un juego muy humano, muy artesanal. Parte de ello tiene una explicación muy fácil y es que los personajes y animaciones 2.5D están dibujados a mano, pero también creo que a nivel artístico hay cosas muy sutiles que lo hilan todo de tal manera que es casi como si estuvieses entre amigos.
Jack Pepper tararea el tema principal de vez en cuando, al igual que los NPC silban el tema del nivel de turno, y lejos de conformarse con ir por ahí andando sin más, muchos están interactuando con el entorno como barrenderos o maquinistas o cualquier otra cosa: están literalmente dibujados, así que el presupuesto para darles vida es mucho más permisivo que en otros juegos más complejos y su rango de expresión es amplísimo. Es fácil conectar con esto.
Los tiroteos, ¿de verdad son el plato principal?
Creo que deberías comprar Mouse: P.I. for Hire por su arte, por su encanto natural y su humor, por su variedad e imaginación o porque sencillamente te ha caído en gracia. Si aislamos sus tiroteos como una entidad separada, la cosa pierde algo de chicha. No porque sean malos, ni mucho menos, sino porque en este sentido el juego no te aporta la gran cosa: es un boomer-shooter con todas las de la ley, con las mismas armas que esperas y la violencia que esperas.
Por supuesto, es tan expresivo y original como en el resto de apartados: si matas a un enemigo con ácido, luego escuchas el esqueleto castañear los dientes antes de caer al suelo. Y si los congelas, puedes romperlos de un disparo o de una patada. No hay muchos arquetipos de enemigo, pero los que están hacen que el daño sea satisfactorio y divertido y el 'sandbox' final que se nos queda está muy bien. Es solo que no sorprende tanto como otros aspectos.
Entre que el arsenal de armas a tu disposición sigue el mismo abecé que Doom y que casi todos los tiroteos se resumen a disparar a los barriles explosivos, trampas y hacer 'quick swapping' para despachar a la musaraña bruta ocasional, a uno se le queda la sensación de que casi toda la chicha se ha ido al diseño de niveles y a la identidad propia del juego.
Afortunadamente, los jefes están muy bien y niveles son muy divertidos de navegar; son las arenas de combate específicamente lo que encuentro algo más conformista. Esto no lo hace menos recomendable en absoluto e insisto en que está bien: solo no esperes el mismo alarde de originalidad que en otras áreas. Cuando el juego intenta desligarse un poco y hacer algo más en la línea del detective privado, funciona mejor.
Tal y como se esperaba de él, Mouse: P.I. for Hire es un boomer-shooter cargado de personalidad y más que capaz de hacer algo mágico uniendo la estética de los dibujos animados de 1930 con el género noir. Cuando se lo propone, es capaz de hacer cosas realmente originales con su diseño de niveles y sus jefes, y su doblaje es increíble. Como juego de disparos cumple también, pero es más convencional en este sentido; casi un tema secundario frente a sus otras muchas virtudes. Si te entra por los ojos, juégalo sin miedo.
- Lleno de humor, guiños y un tacto muy humano
- Los niveles y combates de jefe son variados y originales
- Sus tiroteos salen mejor cuando no quieren ser Doom
- El doblaje (solo en inglés) tiene una actuación fantástica
- Con filtros de gráficos y sonido para hacerlo más "1930"
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