Análisis de Pony Island. Todo puede suceder

Análisis de Pony Island. Todo puede suceder
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Su nombre puede espantar a cualquiera pero no os dejéis engañar por las apariencias. Pony Island es un juego tan inteligente en la forma en la que plantea su acción, y tan inmersivo a nivel argumental, que cuesta mucho resistirse a él. Sin duda, una de las primeras sorpresas agradables del año.

Te hablan de un juego llamado Pony Island y de inmediato piensas en una colorida aventura de plataformas, cursi, y seguramente mala a rabiar. Así son los prejuicios. Pero da la casualidad que este videojuego en concreto es todo lo contrario. Es oscuro, siniestro e incluso algo retorcido en los desafíos que plantea. Nada que ver con cualquier idea que pudieras haber preconcebido antes de iniciar la partida. Menos con ese nombre. Y este es un gran as bajo la manga que sorprendentemente su máximo responsable, el creativo independiente Daniel Mullins, no oculta en ningún momento. Basta ver el tráiler o leer su descripción oficial para descubrirlo. "Este no es un juego sobre ponis", sino una loca aventura de puzles que nos llevará a enfrentarnos al mismísimo Diablo.

Y no es hasta que comienzas a disfrutar de su acción que entiendes el motivo por el que esto que, a priori, podría haberse convertido en uno de los giros argumentales más locos e impactantes de los últimos años, no pasa de ser una mera anécdota dentro del juego. Tiene su importancia, claro, porque a ver quién se lo iba a imaginar; pero es el propio desarrollo de los acontecimientos, el cómo Pony Island juega contigo y no al revés, lo que te hará vibrar de emoción a cada paso que das en esta aventura que, por supuesto, se disfruta más cuanto menos sabes de ella. Por eso, perdonadnos ahora pues nos lo agradeceréis en el futuro, no vamos a entrar en muchos detalles.


Luchar contra lo inesperado

Estamos acostumbrados a ser dueños de nuestras acciones dentro de un videojuego. Si queremos saltar, pulsamos el botón pertinente y lo hacemos. Pero ¿qué pasaría si el propio videojuego se revelara contra nosotros? ¿Y si lo que siempre ha tenido lógica deja de tenerla? Este es el gran concepto que hace de Pony Island un título tan especial. El videojuego que juega contigo y no a la inversa. Lo que hace además de forma original. Nunca sabes qué va a ocurrir o con qué nuevas tretas te va a sorprender el Diablo; y aun cuando ya le tienes pillado el punto, vuelve a sorprenderte con otra vuelta de tuerca más. Y ríes. Ríes porque jamás habrías imaginado luchar por tu vida de una forma tan… tan... tan divertida e ingeniosa. Pero shhhh, que en este juego la ignorancia es una bendición.

Parafraseando al abogado Lionel Hutz en Los Simpsons, esta imagen puede ser el caso de publicidad engañosa más grave desde La Historia Interminable.
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Lo principal a tener en cuenta es que el juego de Daniel Mullins combina fases de plataformas con algo de acción, las típicas en las que nuestro poni galopa sin cesar mientras sortea vallas y elimina enemigos; con otras más propias de una aventura conversacional que en su mayoría nos han parecido brillantes. Sobre todo las que se suceden en el tramo final de la aventura. Echamos en falta algo más de naturalidad en la forma en la que la inteligencia artificial responde a nuestras palabras, pero hay situaciones tan geniales de por medio que al final este es un problema menor.

Todo puede suceder


Aun cuando ya le tienes pillado el punto, el juego vuelve a sorprenderte con otra vuelta de tuerca más

En cuanto a los puzles, que son la base principal de Pony Island, la mayoría se basan en el hackeo de un código fuente plagado de barreras que sortearemos valiéndonos de unas rutinas de programación con forma de flechas direccionales, portales y demás símbolos del estilo. Nada especialmente difícil a excepción de los últimos rompecabezas, que ya requerirán de nosotros mayor atención al código que se muestra en pantalla, pero tan bien diseñados y con retos tan inteligentes, que al final es raro que no disfrutéis sorteando estos obstáculos. ¿La pega? Que no hay mucha variedad. Aunque crecen las opciones con nuevas rutinas y problemas matemáticos de por medio, la acción de estos puzles es demasiado similar entre sí, amén de que se repiten con asiduidad.

Algo que choca en un juego que destaca precisamente por su capacidad de sorprender, de asaltarte con nuevos retos, giros de guión y locuras varias que además inciden de forma inteligente en un tema como es el del propio desarrollo de videojuegos. Y nos gusta. Como la narrativa, que es buena, tiene fuerza y engancha de tal forma que lo normal es completar la aventura de una sentada. Tampoco es mucho tiempo, no os vayáis a asustar, que hablamos de cerca de dos horas y media. Pero se pasan volando. Y ese es buen síntoma.

Este es el tipo de puzles que encontraremos con mayor frecuencia. El objetivo aquí es guiar la llave hasta el final del recorrido usando varios comandos.
Este es el tipo de puzles que encontraremos con mayor frecuencia. El objetivo aquí es guiar la llave hasta el final del recorrido usando varios comandos.


Obviamente estamos tentados de contaros anécdotas, situaciones de juego de esas que te hacen sonreír ante las canalladas del Diablo; pero ya le estaríamos restando un gran encanto a esta obra que también en lo audiovisual tiene su aquel. Porque su estética, con ese aire a juego de los ochenta instalado en un equipo Macintosh, consigue atraparte haciéndote creer realmente que estás usando una máquina de esas características. Todo se ve y suena como en aquellos tiempos, aunque con esa aura satánica que tanto sorprende. Tampoco es algo impactante o con un estilo propio de los que marquen época, porque en algunos aspectos es verdad que se le echa en falta algo más de personalidad, pero en líneas generales el resultado es atractivo. ¿A destacar? Que el juego está en inglés y requiere de una buena comprensión de lo que se dice para disfrutar de la historia y resolver algunos de sus rompecabezas.

Muy Bueno

Sin sello
Todo puede suceder

Pony Island

Por: El equipo de 3DJuegos
Sin sello

Aun cuando su propio creador te dice sin tapujos de qué va Pony Island, nadie está preparado para los desafíos que plantea esta loca aventura de puzles. Y esa es una gran virtud que no se puede pasar por alto. Tiene mucho de experimental en la forma en la que cuenta su historia, pero también es un videojuego con todas las de la ley que entretiene por lo ingenioso de sus rompecabezas y lo divertido de sus fases de plataformeo. Por muy simples y repetitivas que sean a corto plazo. Así que aunque es difícil recomendar un juego de estas características, y está claro que no es perfecto, nadie puede negarle el mérito de haberse convertido en una de las primeras grandes sorpresas del año.

  • Gran capacidad para sorprenderte con su historia y desafíos jugables
  • Buena narrativa y puzles ingeniosos
  • Es un juego con personalidad en lo gráfico. Su banda sonora está muy bien
  • Si no dominas el inglés a un nivel básico, no lo vas a disfrutar
  • Algunas pruebas se repiten demasiado
Jugadores: 1
Idioma: Textos en inglés y voces en lnglés
Duración: 2-3 horas
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