He de reconocer que esta no era la presentación que esperaba encontrarme en un canal de Twitch: "¡Qué hay! Soy Carl Saracini, un joven de 74 años del gran estado de Pensilvania (...) Cuando no estoy pasando tiempo con la familia o grabando vídeos, me sumerjo en las profundidades de los videojuegos. Juego un montón de cosas, pero si te quedas por aquí el suficiente tiempo descubrirás que mi amor verdadero es el Rocket League. Rocket League es mi vida, y no lo digo como un eslogan". En uno de los primeros clips suyos que encuentro, veo que hace un 'double touch': una mecánica que a mí me costó unas sólidas 700 horas dominar.
Saracini es conocido en la comunidad de Rocket League como Vapor y aunque a sus 74 años quizá esperarías que fuera un jugador muy por debajo del promedio, la verdad es que ese no es ni mucho menos el caso. Hasta hace poco se le podía ver jugando en torno al rango Diamante, reservado al mejor 10% de los jugadores del título de Epic Games y Psyonix. Sin embargo, cuando tenía ya más de 70 años llegó a alcanzar el rango Champion 1, algo que solo un 4% de los usuarios consigue en el modo tres contra tres. Gana de forma consistente a jugadores que podrían ser sus nietos. "Mis hijos son mayores que el 99,9% de los jugadores de Rocket League", dijo en una entrevista.
"Rocket League es vida"
Que un jubilado le haya dedicado miles de horas a Rocket League llama la atención y que encima sea bueno lo hace más interesante. Sin embargo, lo más importante sobre Saracini es entender cómo los videojuegos forman parte de su filosofía de vida. Es suscriptor de Game Pass, tiene cientos de juegos en su cuenta de Steam y le encanta la saga Horizon. "Quizá te preguntes qué hace un tipo de 73 años jugando videojuegos desde que amanece hasta que anochece y, francamente, la respuesta es bastante simple: me encanta jugar. Los videojuegos siempre han sido mi lugar feliz (...) He gastado una cantidad ridícula de tiempo y dinero en videojuegos, pero, ¿sabéis qué? No me arrepiento de nada".
Saracini explica que para él la vida es un balance y que jugar es un pilar de su bienestar. De hecho, es posible que los videojuegos se hayan vuelto todavía más importantes conforme se ha ido haciendo mayor. Por un lado le han dado un nuevo entorno social. Juega "al menos media hora o una hora al día" con su hijo de 45 años "solo para pasárselo bien" y tiene un grupo de amigos 'online' de diferentes edades con el que echa partidas a menudo. "A veces ni siquiera jugamos, solo hablamos de la vida", explica. Como todos, se siente más acompañado gracias a los videojuegos. Y estos también le han servido para olvidarse de los problemas.
Rocket League es uno de los juegos más difíciles que existen... si no el que más
En una divertidísima entrevista con el creador de contenido SunlessKhan, que está especializado en Rocket League y tiene dos millones de suscriptores, solo hubo un momento en el que Saracini se puso serio. "El juego ha sido un gran impulso para mi. He tenido cáncer dos veces y lo he sobrevivido dos veces. Estoy en mi tercer año de remisión, por segunda vez. Fue una etapa muy dura de mi vida. Rocket League fue una parte muy pero que muy importante de mi recuperación. Cuando pasas por algo tan serio, necesitas encontrar algo que ocupe tu mente o te vuelves loco. Además, cuando te haces viejo siempre hay algo dando la lata en tu cuerpo. Necesitas algo que te distraiga", dijo.
Y para distraerse, durante un tiempo hasta intentó convertirse en 'freestyler'. De hecho, la dificultad es una de las cosas que más le gusta de Rocket League. Para hacer un 'double touch' hay que entrenar muchas horas y al principio apenas ves resultados. "Quiero jugar cosas que me hagan trabajar un poco. No quiero entrar, pulsar unos botones y ya está", comentaba. Es lo que en jerga poco técnica definiríamos como 'un comido'. Su interés está en subir de rangos, mejorar mecánicamente y marcar los goles más impresionantes que se puedan marcar. Sabe que no puede ser el mejor jugador del mundo y se queja de que la artritis a veces le da duro, pero quiere ser el mejor jugador que puede ser en cada momento de su vida.
Es por esta historia que insiste tanto en que, cuando dice que Rocket League es su vida, lo dice en serio. Aun así, su amor por el medio viene de hace mucho tiempo. Él mismo creó un juego llamado Ringside Seat que se publicó en 1983 para Apple II y Commodore 64. "Sabes, me doy cuenta de que tengo 70 años y de que estoy en el último trimestre de mi vida. ¿Cómo paso por este tercer trimestre sin pensar en el hecho de que es el último? Quiero hacer cosas que me hagan pensar que he tenido un día divertidísimo… y lo hago todos los días", contaba. En una entrevista distinta, lo resumía de una forma aún más sencilla de entender: "Me niego a envejecer mentalmente".
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