La penúltima ola de despidos de XBOX sigue dando más de qué hablar que su última tanda de ceses. El pasado julio, si recordáis, la compañía estadounidense se deshizo de 3.200 empleados y cinco estudios de desarrollo. Si bien ninguno cerró propiamente dicho, la división gaming de Microsoft dejaba de lado a los equipos de desarrollo que menos relevancia tenían para su reestructuración, con algunos volviendo a sus dueños anteriores y otros, como Arkane, con un pie en la tumba. Uno de los que pudo volver a manos de sus antiguos responsables fue Undead Labs, estudio que tuvo que ejecutar una ronda de despidos tras esta decisión y que ha tenido que cambiar su estructura de trabajo para acabar State of Decay 3.
Philip Holt, máximo responsable del estudio, ha explicado en una entrevista con GamesIndustry.biz que los meses posteriores al anuncio fueron especialmente duros. Aunque XBOX le avisó antes de que la decisión se hiciera pública, el impacto entre los trabajadores del estudio fue considerable. "El miedo a lo que pasaría si todos nos quedábamos sin empleo" y la incertidumbre sobre si llegarían a publicar el juego marcaron uno de los momentos más oscuros de la historia del estudio. De hecho, para intentar tranquilizar al equipo, Holt optó por informar semanalmente a los empleados y mantener conversaciones directas sobre la situación, algo que ayudó a tranquilizarlos.
Aun así, Holt no considera a XBOX la "villana" de esta situación, sino que agradece lo bien que se portó tras comunicarles, tanto a él como a la cúpula directiva, la decisión de prescindir del equipo. Aunque se les dio la posibilidad de "comprar su libertad", la compañía de Asha Sharma buscó posibles compradores e incluso el propio Holt intentó atraer inversores que aportaran capital sin hacerse con el control del estudio. Sin embargo, muchos de ellos exigían una participación mayoritaria, algo que no parecía encajar con lo que querían los máximos responsables de la compañía.
"Así que cambiamos de estrategia y empezamos a buscar financiación editorial", explica Holt. Finalmente, Undead Labs consiguió un acuerdo con una editora cuyo nombre todavía no se ha hecho público, algo que, junto con el dinero que el estudio conservaba de sus dos entregas previas, le ha dado suficiente margen para completar el desarrollo. "No hemos aceptado inversores externos, algo que, sinceramente, creo que es bastante extraordinario", añade.
Undead Labs ha tenido que reinventarse para terminar State of Decay 3
Sin embargo, el cambio más importante es que Undead Labs ahora pertenece a sus empleados, que están recibiendo participaciones en la empresa. "La gente trabaja para sí misma. No está trabajando para un jefe que se encuentra en otro lugar y no tiene relación alguna con el proyecto", añadió. De hecho, esta nueva etapa empresarial está marcada por una filosofía muy clara: el compromiso no se puede imponer, sino que hay que ganárselo. Holt cree que dar a los creadores una participación en la empresa ayuda a conseguirlo. Él mismo ha renunciado a tener una participación mayoritaria, aunque conserva el control de la compañía gracias a una estructura de acciones con distintos derechos según el cargo. "No quería ser el propietario mayoritario, pero sí quería tener el control", añadió.
El problema es que la independencia, como mencionábamos, no ha evitado los despidos. Undead Labs tenía algo más de un centenar de empleados antes de los recortes de septiembre y ahora ha tenido que prescindir de parte de ellos, aunque Holt se ha negado a concretar la cifra. "Es brutalmente difícil ver cómo personas que no han hecho nada malo, que han sido buenos empleados y compañeros y han hecho un buen trabajo, se quedan sin empleo por decisiones tomadas mucho más arriba", lamenta.
Así, con una nueva estructura empresarial, el objetivo es claro: terminar el desarrollo de State of Decay 3. El juego tiene previsto llegar en 2027, aunque ha dejado atrás una idea en la que el estudio trabajó durante un tiempo: convertirse en un MMO para centrarse en lo que había hecho grande a la saga. "Básicamente, reescribimos todo el juego desde cero y no volveremos a hacerlo", reconoce.
Preguntado por la situación actual de XBOX tras la última ronda de despidos, el directivo asegura que no dedica demasiado tiempo a pensar en otras compañías. Sin embargo, ha llegado a una conclusión: "No estoy en el negocio de reducir costes por unidad, estoy en el negocio de entretener a una audiencia". Su prioridad es mantener a la comunidad de State of Decay y hacerla crecer con la tercera entrega: "Lo que nos mueve es entretener a nuestros jugadores", concluyó.
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