Análisis de Steelrising. El nuevo RPG de los autores de Greedfall me ha ganado con su espíritu souls

Análisis de Steelrising. El nuevo RPG de los autores de Greedfall me ha ganado con su espíritu souls
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A Steelrising se le pueden poner muchos peros. El principal es que muchas veces parece un corta-pega de los Souls de Hidetaka Miyazaki, pero sabe ser un título muy divertido gracias a su componente aventurero, la personalización de su heroína, su medida duración y a que tiene una dificultad más suave que otros en su género.

Steelrising es uno de esos videojuegos que no están aquí para cambiarte la vida ni para dejarte un gran poso en tu interior. Es una aventura divertida, amena e incluso con motivos más que suficientes para que le des una rejugada al terminarlo. Pero también cuenta con defectos que le impiden ser un juego sobresaliente. Sus enemigos se repiten demasiado, los jefes finales no están demasiado inspirados, e introduce mecánicas de exploración que no responden siempre igual de bien. También tiene algún que otro bug, pero las casi veinte horitas que me ha durado me han parecido muy frescas. Controlamos a Aegis, una autómata que tiene que investigar París por orden de la reina luchando contra las hordas de marionetas del rey. En nuestra misión nos encontraremos con personajes históricos y nos sumergiremos en una trama de conspiraciones e intrigas sociales y palaciegas. Para conseguir triunfar, nos equiparemos con diversas armas, pistolas y equipamiento. También tendremos que mejorar y cambiar nuestra armadura, potenciar nuestros stats con los recursos que nos dejan nuestros enemigos y optimizar nuestros engranajes. En esta parte rolera, el juego va como un tiro. Incluso tiene algo que me encanta: que te enamores de un arma y de una build que descubres probando y casi de casualidad.

Aunque llegado a un punto de la aventura, Steelrising nos permite volver a niveles anteriores a cumplir misiones secundarias, es un videojuego esencialmente lineal guiado por una historia que quiere contar. Esto quiere decir que aunque respire esencia Souls, la narrativa no se cimienta en descripciones opacas, detalles en los escenarios o notas obtusas. Es todo mucho más directo, hay cinemáticas largas, personajes con nombres propios y un recorrido que seguir para cumplir con nuestras misiones. Además de facilitar la comprensión de su historia, Steelrising también se esfuerza en que su jugabilidad sea más amable. Puedes activar un modo que hará que tu partida se haga mucho más sencilla. Eso sí, si lo activas perderás la oportunidad de conseguir todos los trofeos. Incluso cuentas con una brújula que te marca el lugar exacto en el que están tus objetivos Por culpa de estas dos cuestiones, al principio creí que se trataba de un Souls descafeinado, que no tenía claro lo que quería ofrecer. Pero al jugar más a fondo al título me di cuenta de que Steelrising quería otra cosa; no quiere ser un Souls menos difícil con un toque aventurero, sino ser un juego de aventuras con mecánicas de los Souls.

Agradecí mucho este cambio de perspectiva. Le permite tener cosas geniales como clases mucho más diferenciadas entre sí y armas chulas. Me han gustado mucho las habilidades especiales de cada una de ellas. Una activa un parry, otra un bloqueo y otra un combo muy destructor. Todas se pueden mejorar, y haciéndolo vamos perfilando mucho mejor nuestra clase. Mis favoritas son las que te permiten hacer bloqueo y contraataque a la vez pulsando solo un botón. Elegir entre usar este arma, o la que desencadena una voltereta de espadazos letales, cambia mucho tu manera de jugar. Y lo mejor es que puedes equiparte varias para optar por la mejor en función del enemigo que tengas delante. Eso te permite personalizar mucho a tu Aegis y llegar a sentir que tu personaje es como tú quieres.

Por desgracia, ni la IA de los jefes, su diseño o de los jefes rasos es perfecta. Es fácil esquivarlos, darles de lado o encontrar sus puntos flacos. ¿Sabes la técnica de fijar objetivo de los Souls, rodear a tu adversario, hacer que falle el golpe y luego atacar? Pues puedes derrotar así a la mayoría de los enemigos del juego. Steelrising intenta añadir detallitos nuevos a la habitual fórmula de juego de los Souls que le funcionan muy bien. Como en Bloodborne, tenemos una pistola, pero no sirve para hacer parrys si no para hacer daño elemental. Una buena estrategia contra enemigos que parecen imposibles es dispararles desde la distancia, congelarlos y luego matarlos sin que puedan hacer nada. Steelrising te deja hacer una build para jugar así, pero también construirte una Aegis especializada en bloquearlo todo y esquivar a lo loco. Esto, sumado a su puntito más aventurero es su mejor baza, y el motivo por los que recorreréis nivel cerrado tras nivel cerrado en busca del motivo por el que París está en llamas.

Si los Souls te parecen duros, prueba con Steelrising

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Steelrising te ofrece una exploración interesante llena de secretos y tareas extra

Steelrising es muy plataformero. Por culpa de la cámara fallarás más de uno y de dos saltos. Además, tiene una cosa que me crispa. Hay esquinas en las que deberías poder agarrarte tanto por altura como por lógica del escenario, pero al juego no le da la gana que te subas ahí. Eso entorpece mucho el fluir natural por las calles, jardines, muelles y áreas del juego, en especial en algunas fases en las que esto es esencial para avanzar. Pero cuando los saltos sí van bien, Steelrising te ofrece una exploración interesante llena de secretos y tareas extra por hacer. Y es que si algo tiene bueno este juego es cómo están diseñadas las rutas de sus escenarios. Tanto el combate como el plataformeo tiene sus más y sus menos, pero cada área está llena de recovecos, lugares elevados, escaleras que no habías visto y zonas que saben sorprenderte cuando las encuentras. Solo le veo un “pero” que me ha sacado de mis casillas: los puntos de reaparición están muy lejos de los jefes de área. Creí que esto era algo que ya habíamos superado con Sekiro. He tenido que sufrir más de uno y de dos paseos de vuelta a ellos que casi me hacen tirar el mando contra la tele.

El nuevo RPG de los autores de Greedfall me ha ganado con su espíritu souls

Artísticamente, Steelrising es un videojuego bonito. Tiene algunos bugs y el rendimiento podría ser mejor en según qué zonas. Su ambientación es interesante, pero su estilo clockpunk parece que solo sirve, a veces, para ocultar con él zonas muy Miyazaki. Al haber decidido que sus enemigos sean marionetas sin rostro, cuesta saber cuál es su parte delantera o trasera. Funciona para explicar a nivel de lore por qué su inteligencia es limitada, también el porqué de sus movimientos ortopédicos y predecibles, pero nos deja una colección de monstruos sin demasiado carisma. Hay jefes que aparecen rodeados de muchos elementos decorativos y cuesta leer bien qué ocurre en el combate. Eso sí, Aegis es chulísima y los palacios franceses y sus interiores también. Tampoco ayuda que esos mismos monstruos finales de área luego se reaprovechen como enemigos comunes. Los niveles también son muy diferenciados entre sí. Pasar de uno a otro nos traslada a ambientaciones muy distintas, pero, dentro de ellos, se repiten muchos elementos y diseños de situaciones. Contad el número de veces que os subís a una cornisa, camináis por un pequeño paso en un edificio y os dejáis caer a una zona nueva.

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Juégalo si quieres algo chulo y bien construido para pasar tres tardes geniales

En definitiva, Steelrising no se ganará el título a juego del año, tampoco al de Souls del año. La IA de sus personajes, algunos problemas de comprensión de su escenario, la repetición de enemigos o no contar con muchas batallas memorables contra jefes se lo impiden, pero yo me lo he pasado muy bien con él. No llega a ser un juego que recomendar con los ojos cerrados, no es genial ni un derroche de talento y arrastra problemas ya endémicos de los Souls; pero sí es el que te diría que te jugaras si quieres algo chulo y bien construido para pasar tres tardes geniales. Su desarrollo por fases estructurando un viaje, sus armas, las habilidades de Aegis y la ambientación histórica francesa son sus puntos fuertes.

Imperfecto pero divertido

Sin sello
El nuevo RPG de los autores de Greedfall me ha ganado con su espíritu souls

Steelrising

Por: El equipo de 3DJuegos
Sin sello

Steelrising es ese Souls que gustará a los que el género les parece muy difícil pero les atrae. Si eres fan, te parecerá imperfecto pero gustoso por su componente aventurero y RPG más marcado. Es un juego honesto que da lo que le pides: 20 horitas de diversión con una historia solvente, un combate acertado y secretillos que descubrir. Me ha encantado recorrer sus escenarios, mejorar a Aegis y el planteamiento de sus armas y habilidades; lo demás necesita un pulido, pero te divertirá.

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5 Cosas que debes saber:
  • Si los Souls siempre te han echado para atrás, prueba con este.
  • Su colección de armas es imaginativa y divertida.
  • La parte rolera y aventurera funciona muy bien.
  • Su ambientación francesa te encantará.
  • Si has jugado a muchos Souls, te resultará algo asequible.
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español y voces en inglés
Duración: 20 horas
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