Una de las leyendas más famosas de Salamanca es la inspiración para un videojuego encantador. Lo mejor es que Toymaker ya triunfa en Kickstarter

Una de las leyendas más famosas de Salamanca es la inspiración para un videojuego encantador. Lo mejor es que Toymaker ya triunfa en Kickstarter

Uprising Studios quiere llevarnos a coser peluches adorables en la Salamanca de 1910

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Brenda Giacconi

Editora

Tradiciones religiosas únicas, enclaves relacionados con leyendas de fantasía, estilos musicales enérgicos… La rica cultura de España ha inspirado a cientos de creativos, especializados en múltiples ramas del conocimiento y el entretenimiento, para situar sus historias en mundos que se basan directamente en las tierras de este país. La industria del desarrollo de videojuegos también se ha visto atraída por las características artísticas, sociales e ideológicas españolas dando forma a verdaderas joyas nacionales como Blasphemous (The Game Kitchen) o el más reciente Crisol: Theater of Idols (Vermila Studios). En ambos casos, hablamos de experiencias sangrientas donde el fanatismo está estrechamente vinculado con la penitencia, el dolor y la muerte, pero Uprising Studios, desarrolladora de Salamanca que ya dejó huella en 2021 con Scarf, se aleja de tales interpretaciones para llevar a los jugadores a un contexto encantador y fuertemente ligado a una de las historias más místicas de todas las que tenemos en España.

Olvídate de los combates desafiantes y los enemigos grotescos. Toymaker: Threads of Joy es una simpática experiencia ambientada en la Salamanca de 1910 que invita a los jugadores a fabricar peluches adorables y gestionar una tienda con décadas de historia. No hay presiones, puntos de vida o niveles que se deban superar a contrarreloj; la gracia aquí está en cortar patrones, usar la máquina de coser para dar forma a animalillos achuchables y mantener con vida un negocio familiar que, a su vez, se dedica a animar a decenas de clientes con muñecas de felpa, dragones de ojos brillantes y leones de suave melena.

Una experiencia cozy (término para referirse a juegos tranquilos y acogedores) que aún tiene trabajo por delante, pero cuyo Kickstarter ha triunfado en cuestión de días; una victoria para Uprising Studios que demuestra el interés alrededor de las experiencias sosegadas, especialmente por una que reviva una de las leyendas más interesantes de la historia de Salamanca. Porque, como nos cuenta Celer Gutiérrez, director de Toymaker: Threads of Joy, en una entrevista concedida a 3DJuegos, este simpático juego de peluches no sólo rinde homenaje a la larga relación de la ciudad con la industria textil a través de la fabricación de muñecos, sino que también explora y aplica una interpretación propia sobre uno de los mitos más famosos de la zona: la Cueva de Salamanca.

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La gestión de un negocio encantador

En lo que respecta a la experiencia de juego, Toymaker: Threads of Joy pone a los jugadores al frente de un pequeño y encantador local donde se fabrican y venden peluches. Podríamos decir que las mecánicas se dividen en dos partes: la primera consiste en crear animales achuchables usando una máquina de coser y procesos propios del 1910, permitiendo asimismo la personalización de cada artículo con accesorios simpáticos y graciosos; la segunda se enfoca más en la gestión de la tienda, ya que el jugador recibe la visita de clientes con peticiones específicas y puede negociar el precio de cada producto.

La experiencia de Toymaker se divide en dos partes: fabricar peluches con una máquina de coser propia del 1910 y gestionar el negocio familiar.

Ahora bien, la obra de Uprising Studios entremezcla esos aspectos propios de la vida real en la Salamanca de 1910 con una temática mística. En Toymaker: Threads of Joy, el jugador se encontrará con dos figuras relevantes que, aparte de impulsar la narrativa del título, desencadenarán finales muy diferentes para nuestro fabricante de peluches: el Maestro y la Dama. Gutiérrez define a estos personajes como los "dos pilares que empujan la historia", pero el juego también contará anécdotas complementarias a través de clientes frecuentes de la tienda. Y es que el equipo ha diseñado personajes propios de Salamanca, con diferentes aspiraciones y de diversas clases sociales, que el jugador podrá conocer y "evolucionar poco a poco su relación con ellos", dando lugar así a nuevos relatos en territorio salmantino. De hecho, el juego contará hasta con escritores históricos como Miguel de Unamuno, quien estuvo estrechamente vinculado con la ciudad de Salamanca.

Porque Toymaker: Threads of Joy no sigue simplemente el camino de The Game Kitchen y Vermila Studios en lo que respecta a hacer videojuegos inspirados en diferentes costumbres o territorios de España. Gutiérrez señala que, para abordar la esencia jugable, el equipo se ha fijado más bien en obras no violentas como Sticky Business, Strange Horticulture o Potion Craft: Alchemist Simulator. Sin embargo, no se puede negar que parte de ese encanto de fabricar peluches adorables se potencia con la oportunidad de poder vislumbrar, brevemente, la vida de la Salamanca de 1910. Una magia que sólo ha sido posible gracias a un extenso trabajo de documentación por parte de Uprising Studios.

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El papel del folklore salmantino

El nacimiento de Toymaker: Threads of Joy se debe a un conjunto de factores que vinculan fuertemente a Uprising Studios con la costura y el contexto salmantino. Para empezar, y como recuerda Gutiérrez en la entrevista, varios socios de la desarrolladora son de Salamanca y el equipo terminó llegando a la conclusión de que "contar algo local, que tuviera que ver con el propio grupo, era importante". De forma paralela, dos de los miembros de la compañía (Gutiérrez y David Iglesias, responsable de diseño y arte) tienen familiares que trabajaron en la industria de la costura. "Mi abuelo fue sastre y su padre trabajó dentro de una fábrica de textiles en Béjar, que es una ciudad que tiene muchísima tradición textil con muchas fábricas que han ido desapareciendo poco a poco", cuenta el director. "Pero, históricamente, siempre ha sido muy importante y queríamos hacer algo que tuviera relación con nosotros". Y la idea de fabricar peluches parte de una premisa muy sencilla: al equipo le gustan. Por lo tanto, esta combinación de circunstancias dio vida a Toymaker y su ambientación en Salamanca.

Uprising Studios ha llevado a cabo un extenso trabajo de documentación para entender las características históricas, artísticas y musicales de 1910.

Porque Uprising Studios no ha trabajado solamente en desarrollar mecánicas de costura y diseñar muñecos encantadores, sino que también ha invertido buena parte de sus jornadas en investigar cómo era la vida en la Salamanca de 1910. "La leyenda [de la Cueva de Salamanca] sí que es conocida, pero es verdad que, para crear toda la historia, ha habido muchísima documentación por parte de narrativa", comenta Gutiérrez. "Nuestro escritor, por ejemplo, ha hecho mucha documentación para ver cómo eran las personas de la época, también para saber qué temas podíamos tratar".

Y las exploraciones de Uprising Studios se han centrado tanto en el día a día de los salmantinos como en las características artísticas, históricas y musicales de la época. Un camino que, inevitablemente, llevó al equipo a investigar el impresionante Cielo de Salamanca; una pintura mural atribuida al pintor Fernando Gallego que muestra una escena astrológica. Y es que Toymaker: Threads of Joy incluye esta obra en su experiencia vinculándola con la fabricación de peluches. "Hubo una gran investigación por parte de Leire [Granero, responsable de arte] para ver dónde estaba y cómo estaba representada en la época", indica Gutiérrez. "Y la escena que está representada en Toymaker está estudiada de cómo era en 1911, cuando estaba escondida en un falso techo en la capilla de la Universidad de Salamanca". De este modo, el director define lo vivido durante la documentación como "un trabajo de investigación tanto a nivel artístico, de cómo se veían las cosas, como a nivel narrativo, de cómo se representaban. Y también a nivel sonoro, intentando utilizar música folklórica de Castilla y León, de Salamanca".

Ahora bien, Toymaker: Threads of Joy mezclará el encanto de fabricar peluches achuchables con una leyenda no tan simpática. Sin entrar en detalles para evitar spoilers, la leyenda de la Cueva de Salamanca ha tenido interpretaciones poco agradables y Uprising Studios ha decidido añadirla a su juego de costura dándole su propio giro: "La realidad es que el juego, a pesar de ser 'cuqui', su historia sí que tiene un tono un pelín agridulce dependiendo del camino que elijas", explica Gutiérrez. "Le damos una vuelta de tuerca porque queremos que la historia sea nuestra, pero sí que nos basamos en la leyenda. Sí que tocamos ciertos temas un poco 'sensibles', pero intentamos profundizar en ciertas cosas y ciertas ideas. Si vas por el camino del Maestro vas a ver ciertas cosas y, si vas por el camino de la Dama, verás cosas diferentes".

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De un plataformas en 3D a coser peluches adorables

Más allá de la historia y su interpretación del mito de la Cueva de Salamanca, Uprising Studios ha hecho un salto significativo en su recorrido como desarrolladora de videojuegos. El equipo venía de Scarf, una aventura de acción, plataformas y rompecabezas en 3D, y ahora ha decidido centrarse en el entorno de las dos dimensiones con una experiencia de fabricar y coser peluches. Sin embargo, y a pesar de esta clara diferencia entre ambas experiencias, el equipo tenía claro que quería seguir un camino que ya habían iniciado con su primer título. "Queríamos seguir en la línea de Scarf, de hacer un juego para todos los públicos. También que siguiera un poco en ese espacio en el que trabajaba Scarf, que lo pueden disfrutar los pequeños e intentamos que tenga una historia profunda que pueda ser disfrutada por los mayores. Nos pareció que lo de los peluches se podía hacer y creaba ese entorno perfecto para poder contar un poco de todo".

"Una vez acabamos Scarf, empezamos a prototipar cosas y, cuando tuvimos esta idea, fue la que nos enamoró" (Celer Gutiérrez).

No obstante, lo más importante es que el propio concepto de Toymaker: Threads of Joy cautivó a los miembros de Uprising Studios. "Es verdad que, en este caso, la idea de Toymaker que nos gustó requería estos cambios [paso del 3D al 2D y mecánicas relacionadas con la costura y la gestión de un negocio]. No fue algo que hiciéramos adrede. Fue simplemente que, una vez acabamos Scarf, empezamos a prototipar cosas y, cuando tuvimos esta idea, fue la que nos enamoró". Scarf tuvo a THQ Nordic como distribuidora (mediante su filial HandyGames), pero Uprising Studios todavía no ha encontrado un socio editorial para su próximo Toymaker: Threads of Joy. Aun así, el juego de costura y peluches ya está gozando de un inicio espectacular gracias al buen rendimiento de su incursión en Kickstarter.

Porque Uprising Studios empezó la campaña con el objetivo de recaudar 10.000 euros, pero el proyecto superó rápidamente dicho umbral y ahora ha alcanzado el rango de los 16.400 euros. Y lo mejor es que dicha cifra puede crecer a lo largo de las próximas jornadas, pues el periodo de financiación llegará a su fin el próximo 17 de abril. "Nuestra idea con el Kickstarter es llegar al máximo número de jugadores posible, que la gente conozca el juego y nos ayude a realizarlo", comenta Gutiérrez en la charla, recordando asimismo que los usuarios pueden añadir su mascota como peluche en el juego o aparecer como cliente dependiendo del tier que elijan. "Es la primera campaña de crowdfunding que hacemos, así que cada cosa que pasa nos pilla un poco de nuevas y estamos aprendiendo sobre la marcha. Así que cada día de campaña es una aventura nueva". Y, de esta forma, cada vez se hace más tangible la posibilidad de jugar a un título que nos muestra otro pedacito de España; una tendencia que, para Gutiérrez, dice mucho sobre la industria del videojuego.

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Una prueba de la madurez del medio

Lo hemos mencionado un par de veces a lo largo de este artículo: hay más de un estudio patrio que se ha inspirado en las tierras y leyendas de España para sus videojuegos. Y Uprising Studios no es ajeno a esta inclinación del sector, pues Gutiérrez reconoce que el equipo también se ha visto cautivado por la oportunidad de explicar un relato más inspirado en sus orígenes. "Sí que hemos visto este trending de juegos que intentan contar algo más local y a nosotros nos parecía muy interesante utilizar estos localismos para apelar al público internacional", explica.

Por lo tanto, Uprising Studios se unirá a este reducido grupo de desarrolladoras con Toymaker: Threads of Joy; un proyecto que empezó porque al equipo le atraía "la idea de contar algo propio" y que, para Gutiérrez, refleja los pasos que ha dado la industria de los videojuegos en lo que respecta a la narración de historias. "En otros aspectos culturales, en otras disciplinas, sí que se lleva haciendo mucho tiempo y creo que es un signo de la madurez que está tomando la industria española, al basarse en historias de sus propias raíces", explica el director. "Si quieres, tú puedes hacer tranquilamente un juego en el oeste americano, pero también creo que es un buen signo que haya gente intentando contar estas historias más locales".

Porque inspirarse en la historia de España no tiene por qué dar lugar a experiencias sangrientas o con referencias religiosas. Obras como Blasphemous y Crisol presentan una premisa que ha logrado cautivar a muchos fans de la acción, pero Toymaker: Threads of Joy ha elegido un rumbo totalmente distinto que, sin duda, interesará a los fans de los juegos cozy y las experiencias sin presiones. El proyecto de Uprising Studios sigue en plena campaña de Kickstarter y ya tiene una demo en Steam, así que los jugadores pueden sumergirse ya mismo en un universo de peluches, costura y referencias a Salamanca. 

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