Análisis de WRC 6. Competición sobre el barro

Análisis de WRC 6. Competición sobre el barro
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¿Qué sería de muchas personas sin esas máquinas tan perfectas llamadas coches? Pues Bigben Interactive nos trae su particular visión del mundo de los rallies con WRC 6, videojuego que llega con la licencia oficial de la FIA del Campeonato del Mundo de la especialidad. Arrancamos su análisis.

Año tras año disfrutamos de algunas entregas anuales ligadas al mundo de la velocidad. Y a pesar de que la que mayores atenciones suele recibir por motivos evidentes en nuestros territorio es Formula 1 de Codemasters, lo cierto es que existen otras que también se dejan querer, como es el caso de WRC. Bigben Interactive nos presenta su nueva edición para este año, la sexta en este caso, versión que por desgracia y aun siendo bastante entretenida no llega a alcanzar la calidad que algunos jugadores (como yo) esperaban.

Puede que al leer esto alguno se haya quedado un poco desilusionado, y es algo comprensible. Y es que el hecho de poder soñar con un simulador tan exquisito como es DiRT Rally pero con la gracia añadida de disponer de la licencia oficial de la FIA del WRC es algo tan inevitable como grandioso… pero por desgracia eso es algo que seguirá siendo simplemente eso, un sueño.

Para empezar, WRC 6 nos ofrece una cantidad no especialmente cuantiosa de modalidades de juego, algo que particularmente me ha llamado la atención. Sólo destaca el interesante modo Carrera, el modo de juego estrella (al menos en su vertiente individual) que presenta WRC 6, el cual nos permite crear a nuestro piloto para labrarnos un porvenir en este apasionante mundo de los rallies. Esta modalidad es bastante extensa y nos permite disputar una amplia cantidad de eventos diferentes, no muy imaginativos pero bien recreados, aportando las cotas más altas de diversión a esta propuesta de velocidad. Eso sí, no esperéis nada ni parecido a lo disfrutado en juegos como Formula 1 2016 en este mismo sentido porque os llevaréis una decepción.

Competición sobre el barro


También me ha gustado el modo multijugador local a dobles a pantalla partida, opción que no suele ser muy habitual desgraciadamente en los tiempos que corren en este tipo de obras. Y luego está el modo online, que esta vez acoge competiciones para un máximo de 8 jugadores a la vez, opción más completa y mejor acabada que la que experimentamos en la versión del año pasado. Sin ser nada del otro mundo, cumple.


Go, Go, Go!

Pero luego vienen los problemas. Cuando nos subimos a uno de los coches oficiales para disputar el evento que nos apetezca, comprobamos que lo más destacado de todo es lo conseguida que está la sensación de velocidad, siendo la única nota destacada de una jugabilidad muy irregular.

Podemos escoger el coche que más nos guste de entre una buena gama de ellos, todos reales… pero poco personalizables.
Podemos escoger el coche que más nos guste de entre una buena gama de ellos, todos reales… pero poco personalizables.


Para empezar, me ha sorprendido lo poco personalizables que son los coches, que apenas nos permiten cambiar nada. Es cierto que a mí me da un poco igual porque no suelo dedicar mucho tiempo a estas opciones, pero en un juego de este tipo me parece importante que se concedan opciones de configuración suficientes porque existen muchos jugadores que sí sacan provecho de ellas.

El control tampoco es que sea inmejorable. Sí, es verdad que los coches se controlan más o menos bien y obedecen nuestras órdenes oportunas, pero su comportamiento en carrera está lastrado por varios factores. De entrada, las diferencias entre unos y otros en plena carrera no son demasiado acusadas, algo que sí que sucede con otros juegos similares. Tampoco he notado mucho cambio al disputar pruebas en diferentes superficies (tierra, asfalto, etc.), algo particularmente extraño. Pero más raro todavía es la física que poseen los vehículos, que se siente un poco descuidada ya que tampoco existen diferencias perceptibles al estrellarnos contra una piedra minúscula situada en la carretera o contra un árbol enorme, pues la reacción de nuestro coche suele ser la misma: pararse del todo.

Competición sobre el barro


Resulta extraño no notar grandes diferencias al competir en diferentes superficies como tierra, asfalto, etc.

Obviamente WRC 6 no es un simulador puro, más bien lo contrario, por lo que tampoco esperábamos la experiencia de rally definitiva. Pero a pesar de su vertiente más bien arcade, ciertos aspectos jugables deberían haberse pulido un poco más.

Y algo similar sucede con su apartado técnico. Gráficamente se trata de un videojuego de conducción plagado de problemas de todo tipo, algunos destacados. Los hay a montones, desde la falta de sincronización vertical a la inconsistente y bastante frágil tasa de frames por segundo que, en algunos casos (como mientras competimos en el rally de Australia, por ejemplo) me ha recordado a lo que sucedió con la versión de SEGA Rally 2 para Dreamcast (qué tiempos, por cierto).

Las modalidades no es que sean especialmente diversas, pero ofrecen bastantes horas de diversión.
Las modalidades no es que sean especialmente diversas, pero ofrecen bastantes horas de diversión.


Tampoco arregla el apartado anterior el sonido. Y es que a pesar de que siempre se agradece el esfuerzo por parte de los desarrolladores de doblar los títulos a nuestro idioma, en mi opinión tanto la voz del comentarista como, sobre todo, la del copiloto es muy mejorable. Los efectos cumplen pero sin demasiadas pretensiones y la banda sonora… ni me acuerdo de ella, la verdad.

Discreto

Sin sello
Competición sobre el barro
Sin sello

La saga de simuladores de rally de bigben Interactive sufre un nuevo accidente con esta sexta entrega. Y es que sin ser un juego malo (de hecho resulta entretenido) no puede competir ni de lejos con los grandes representantes del género ni de forma global ni de esta misma categoría en particular (léase DiRT Rally). Su interesante modo Carrera, así como los modos online y el multijugador a dobles a pantalla dividida no pueden esconder sus múltiples defectos jugables y técnicos, que le impiden obtener una valoración más elevada.

Comprar WRC 6
  • La sensación de velocidad está muy conseguida desde cualquier perspectiva
  • El modo Carrera no está nada mal y es muy extenso
  • La faceta online ha sido bastante optimizada en relación a lo experimentado en la pasada entrega
  • Técnicamente es demasiado flojo
  • Los modos de juego carecen de la variedad suficiente
  • La física de los coches es increíblemente floja
Jugadores: 1-8
Idioma: Textos en español y voces en español
Duración: Incalculable
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