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A debate

A Debate: ¿Se lanzan demasiadas consolas retro?

NES Classic Mini, Mega Drive Mini, Super NES Classic Mini, The C64 Mini… El mercado está llenándose de máquinas retro.

Por / 147 comentarios
Mega Drive Mini

En los últimos tiempos está abundando la oferta por plataformas retro de todo tipo. Ya sean videoconsolas, microordenadores o, incluso, libros y revistas orientados a rendir culto a los videojuegos del pasado. Hoy debatimos en 3DJuegos sobre si el mercado se está saturando de este tipo de propuestas. ¿Hay demanda para tanta producción de este tipo? ¿Se está generando una burbuja con este mercado? ¿Alimenta el mundillo de los videojuegos la nostalgia en exceso? En definitva, ¿se lanzan demasiadas consolas retro?



– Álvaro CastellanoImagen de Mega Drive Mini

Amigo Jesús, no me vas a pillar. Se acaba de lanzar hace un mes The Commodore 64 Mini, y ya se ha anunciado Mega Drive Mini. ¿Estamos de cachondeo? ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Mini Atari Jaguar? No dudo que Nintendo tuviera las mejores intenciones cuando lanzó NES Classic Mini y Super NES Classic Mini, pero el enorme éxito comercial de ambas videoconsolas ha aupado una tendencia en los videojuegos. Ahora todo el mundo quiere reflotar alguna plataforma muerta para sacar cuatro perras. ¿Dónde va la oveja? Donde vaya el rebaño, ¿no? Pues eso. Cuando la oveja huele dinero no le importa hacia dónde caminar, y es capaz de arrastrar a mucha gente hacia un acantilado si con eso consigue un porcentaje. Date una vueltilla por Indiegogo o Kickstarter y verás la cantidad de delincuentes del hardware que también se están subiendo al carro de la nostalgia. Seguro que te enteraste del fraude de Spectrum Vega Plus, ¿verdad? La gente tilda con mucha alegría a los juegos de ahora de estafa y timo, pero eso sí fue un desfalco: Más de medio millón de euros de los aficionados tirados a la basura. Pues como ese hay unos cuantos.


Ahora todo el mundo quiere reflotar alguna plataforma muerta para sacar cuatro perrasPero no sólo hablo de microordenadores y videoconsolas, ¿eh? Podría hablarte también del papel, porque se están publicando ahora mismo muchos libros sobre videojuegos. Muchísimos. Algo que me parece muy sano, desde luego, pero si nos fijamos un poco atentamente hay montones que son sobre retro. Un porcentaje enorme y que, en realidad, es también un ratio poco natural. La cosa es que cuando se genera tanta producción de un determinado tema, acaban saliendo cosas fantásticas y muy trabajadas pero también una cantidad de contenido que no tiene los mínimos de calidad exigibles y que a menudo son meros copia-pega de la Wikipedia en inglés. Estamos en las mismas que cuando debatías con Toni sobre que se publican demasiados videojuegos en Steam. Una fina línea separa el mucho del demasiado.


Mira, Jesús, la postura de decir que “hay demasiado de algo” puede sonar un poco rancia cuando hablas de un ámbito cultural/artístico como son los videojuegos. Sin embargo, es una mera prevención porque aquí, como en todas las industrias, hay mucha gente con la cara muy dura. Adoro el retro porque me trae nostalgia y recuerdos agradables, aunque haya cometido el crimen de tener mi NES Mini y mi SNES Mini en la estantería y todavía sin abrir. ¿Por qué no las he usado aún? Con mi grado de honestidad habitual te diré que es sólo porque no me apetece enchufarlas a la tele. Simple y llanamente. Tendría que quitar una de las consolas actuales para hacerle sitio, y eso no va a pasar. Como con la historia, en los videojuegos también hay que mirar al pasado para entender lo que somos ahora como mundillo y lo que seremos dentro de años, seguro que coincidimos en eso. Sin embargo, no podemos vivir de ello, buen amigo. Pidamos a la industria que facilite más políticas como la retrocompatibilidad de Xbox One, y que nos llene menos la casa de trastos. Eso sí es progreso.



No – Jesús BellaImagen de Mega Drive Mini

Te veo un poco catastrófico con esto. Tu imagen parece la de un mundo ardiendo en llamas por el calor de los circuitos de esas consolas retro de las que hablas, llamando a tirarse por un barranco de forma masiva, y con Donkey Kong mirando desde arriba y lanzando barriles. Sin embargo, nadie te pide que te compres estas consolas. Tengo la NES Mini y la SNES Mini… y yo no he sentido que haya tirado mi dinero a la basura. No te quito la razón con que hay fabricantes que lanzan productos de dudosa calidad, con muy poco respeto hacia la máquina y videojuegos originales. Se aprovechan de nuestra nostalgia por aquellos maravillosos años pixelados. Sin embargo, también hay que decir que hay que saber escoger. Aparte de Nintendo, tenemos el buen trabajo que se ha hecho con C64 Mini o Atari Flashback, por ejemplo.


Por consolas retro debemos referirnos a réplicas que mantengan la esencia clásica, que sientas que tu pasado como jugador está ahí reflejadoCreo que hay que poner en valor el buen trabajo realizado en estos casos, y animar a que se siga la estela de la calidad. Que sí, muchos me diréis que hay maravillosos Raspberry para personalizarte tu máquina de emulación, pero es que no se trata de eso… Si hablamos de consolas retro, debemos referirnos a réplicas que mantengan la esencia clásica: que la pongas en tu salón o estantería y sientas que un rinconcito de tu pasado como jugador está ahí reflejado. Creo que de eso se trata. Yo habré probado, como dice Álvaro (y creo que la mayoría) estas consolas durante un rato, para después dejarlas apartadas. Pero tampoco les pido más. Ese ejercicio de retrospección, aunque dure una hora, es suficiente como para darte cuenta de lo que hemos evolucionado (y también un poco de lo que hemos perdido). Eso para mí es lo que cuenta.


Por eso tampoco creo que sea momento de pensar en dejar de fabricar estas máquinas. Por supuesto, yo también critico a los que tratan de aprovecharse del asunto, con productos que no están a la altura. La Megadrive Classic Game Console, por ejemplo, no respeta el diseño original de la consola ni de sus mandos. No me parece un modelo a seguir. No obstante, hay compañías que se dejan la piel en esto de hacer honor al pasado. Esa es la clave. Sobran consolas retro de baja calidad, y faltan muchas con mayor respeto a un pasado que siempre apetece recordar, aunque sea pagando 60 u 80 euros. Ahora que no quedan apenas salones recreativos, ahí es donde ahora no me importa echar las monedas.


Más sobre: A debate, Mega Drive Mini y SNES Mini.